SALMO 8. El salmista comienza exclamando: “¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!”. Aquí se destacan varios aspectos relevantes de la persona de Dios:

¡Oh Jehová, Señor nuestro…! Comenzó usando el nombre con el cual Dios mismo se reveló a su pueblo.“Yahvé” deriva de la raíz del verbo “ser”, por lo que se traduce como “El que es”, o como Él mismo se reveló a Moisés “Yo soy el que soy”. En otras palabras, “el que fue, el que es, el que será (el eterno presente) “, por lo tanto, este nombre nos habla de dos de sus atributos (a) Su eternidad. (b) Su autonomía (tiene existencia propia, no depende de otro ser para siempre existir). De la suma de estos dos nace otro tercer atributo: Su soberanía. El es el Rey, el Dueño, el Señor, y ejercer libremente su voluntad soberana.

¡Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra! La palabra “glorioso” viene de un término hebreo que quiere decir “amplio o grande”. El salmista estaba destacando la grandeza incomparable del Dueño, Señor y Soberano Dios. “es tu nombre”. El nombre de Dios era tan respetado en la nación de Israel que llegó a ser sinónimo de la presencia misma de Dios. (Éx.20:7; Dt.12:11; Sal.20:1). Por último, en el versículo dice que el nombre de Dios es grande “en toda la tierra”. Independientemente de que el pueblo de Israel era muy nacionalista, y de estar rodeados de muchos pueblos paganos que adoraban a sus “propios dioses”, ellos reconocían que la soberanía de Yahvé era tal que transcendía todas las fronteras y era para todos los pueblos del mundo.

Ahora bien, a pesar de lo evidente de la existencia y presencia del Dios único, aún hay quienes persisten en continuar negándole y rechazándole. Por tal razón, el salmista dirige nuestra atención a varios aspectos que demuestran la realidad del Dios soberano, los cuales nos permiten afirmar:Es posible ver la soberanía de Dios a través de su Creación. En el Salmo 8 observamos 3 aspectos de la Creación de Dios que demuestran su soberanía.

1. Observando la creación del universo.

Dos expresiones en este Salmo, nos recuerdan que al observar la creación del universo podemos recordar la soberanía de Dios: “Has puesto tu gloria sobre los cielos” y “cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste…”. Por mencionar solamente algunos ejemplos de esta verdad: (1) Nosotros vivimos en la Vía Láctea, la cuales solamente una pequeña subdivisión dentro del universo creado. La misma está formada por millones de millones de estrellas(Gn.1:16-18; 15:5-6; Job.38:4-7; 1Co.15:41). Es interesante que para medir la distancia a la que está cada una de la tierra, o entre ellas, hay que usar la medida conocida como “años luz”. ¿Qué significa años luz? La luz viaja a un promedio de 300 000 Km por segundo, y en un año 9.46 billones (millones de millones) de kilómetros en un año. (Es decir que esta última cifra es la unidad a partir de la cual se comienza a medir). Es asombroso que cuando escuchamos las distancias son de miles de años luz, y todo esto solamente dentro de la Vía Láctea. Los científicos han calculado que si quisiéramos contar las estrellas solamente de la Vía Láctea (a una por segundo) nos tomaría 2500 años para hacerlo. (2) Dentro de la Vía Láctea se encuentra nuestro sistema solar. Dice la comunidad científica que el sistema solar es como una moneda de 25 centavos y la Vía Láctea como el continente americano. Por lo tanto, la tierra parece dentro de la Vía Láctea una partícula de polvo. (3) ¿Podemos imaginar lo que significa que existen miles de millones de Galaxias como la Vía Láctea? No cabe duda, que Dios puso su gloria sobre los cielos, y estos son un testimonio que cuenta Su grandeza, majestad y soberanía.

2. Observando la creación del hombre.

El se humano en su rebeldía y afán por sacar a Dios de su vida, especialmente en los últimos siglos, ha tratado de explicar el origen del hombre por medio de teorías creadas en su mente carnal (que al fin y al cabo no han pasado de ser teorías que no han podido ser demostradas). Contrario a esto, la Biblia no intenta demostrar el origen del hombre, sino afirma categóricamente con toda autoridad: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” (Gn.1:26). Podemos ver la soberanía de Dios al crear al hombre como un ser especial y distinto al resto de los seres vivos que habitan sobre la faz de la tierra. (Leer Salmo 8:5-8).Es decir, que el hombre no es un animal superior o más sofisticado que está a la cabeza de la cadena evolutiva sino el resultado de la creación directa y especial de Dios. La coronación de gloria y honra tiene una relación directa con la imagen y semejanza de Él en nosotros. Algunas de las implicaciones que tiene la misma que hace al hombre distinto y superior al resto de los seres vivos sobre el planeta son (1) Su racionalidad (capacidad de razonamiento, pensamientos y lenguaje articulado). (2) Su espiritualidad(Es decir, que el ser humano no es solamente una maquinaria física compuesta de un conjunto de sistemas perfectamente engranados entre sí y una capacidad especial para pensar sino que posee un alma y/o espíritu a través de la cual puede relacionarse con el Creador. (3) Su moralidad. (Capacidad para decidir escoger hacer lo correcto delante de Dios o no hacerlo). (4) Su responsabilidad para trabajar y administrar en la creación. (5) Potencialidad (Dones, talentos para ser desarrollados y así continuar creciendo). (6) Sentido de eternidad. (El hombre nunca se ha conformado con la realidad de la muerte, ni de vivir solamente unos pocos años sobre esta tierra). Ahora bien, es muy importante que cada ser humano viva consciente que todo lo bueno que posee o puede llegar a tener o ser se le debe a nuestro Dios creador –la vida misma es un don de Dios que Él da y quita en su voluntad.

3. Observando la redención del hombre caído.

La soberanía del Dios creador quedó de manifiesto en el hecho de continuar amándonos a pesar de la desobediencia del hombre, de la triste caída en pecado, de nuestro alejamiento de Él.Dios se manifestó como el Dios de toda gracia, el Salmo dice: “¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites?”. Merecíamos la condenación eterna, pero Él decidió redimirnos, salvarnos y reconciliarnos con Él, lo cual garantizó visitándonos personalmente en la persona de Jesucristo.

 

Por esta razón, tenemos que vivir eternamente agradecidos a nuestro Dios

“¡Oh Jehová, Señor nuestro, cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

El universo habla de la soberanía de Dios

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