Dios, dame una audiencia, por favor.

Sí, gracias Dios, por oírme todos los días,

todos esos días en que oro, oro y te pido y te pido;

pero, ahora necesito expresarte mis palabras.

Gracias Dios, por darme esta audiencia.

 

Dios, yo te amo, aunque sé que no cubro tus expectativas; claro: soy “humano”. Pero, créeme, Dios, por favor: cada día procuro satisfacerte y no olvidarte, ni a tus preceptos tampoco. Dios, tú me has dado muchas fuerzas, gracias por las fuerzas que me das hasta para moverme; pero, Dios, primeramente, gracias por las fuerzas que tú me das por dentro, gracias Dios. Tal vez sea demasiado pedir; pero tengo que pedirte: Dios, dame muchísimo más fuerzas, para dársela a mis amores. Sí, Dios, entiendo: todos debemos ser los amores de todos, porque todos debemos amarnos a todos. Dios, soy muy insignificante para hablar contigo de por qué no te obedecemos; pero, te digo mi pensamiento al respecto, aunque tú lo conoces mejor que yo: pienso que sólo cabe en nuestros corazones un limitado número de amores, mediante los cuales puede ir creciendo en cantidad y calidad el amor en nosotros. Mis amores, para quienes fuerzas hoy te pido, son mis fraternas amistades y una dama que siento parte de mí. Tanto dolor en mis amores, está doliendo mucho aquí adentro también. ¡Dios mío míranos a todos tus hijos!, somos frágiles en verdad; no hagas caso de nuestra estúpida maldad e ilumínanos para erradicarla; apiádate Dios y alivia los millones de sufrimientos en cada uno de tus tantos seres. Yo te pido por todos, porque todos son mis hermanos, porque como yo hijos tuyos son también. Cubre Dios, a la humanidad entera, de sabiduría y bendiciones para que no perezcan en desgracias tus hijos sufridamente.

Dios, mis amores me necesitan; no me dejes defraudarlos; no me dejes flaquear. Dios ¿se me acabaron las fuerzas que tú me diste?, ¡Ay!, me daría mucho terror; sin tus fuerzas nada soy. Dios, siento que sin fuerzas mis amores, desfallezco irremisiblemente; es por eso que para ellos pido me des fuerzas. Saber de atroces horrores sufridos por mis amores me deja casi sin aliento, ¡dame fuerzas Dios!; servir de guía para aliviar esos sufrimientos hondamente me compromete, ¡dame fuerzas Dios!; ser ejemplo a seguir no quiero, sino que lo seas tú primero, ¡dame fuerzas Dios!; compartir y comprender es más difícil cada vez, ¡dame fuerzas Dios!; conversar y sugerir correctamente siempre lo mejor, tarea fácil no es, ¡dame fuerzas Dios!. Dios, quise recurrir a ti de esta manera porque eres mi asesor; ¡ay Dios!. Dios, esa dama que es parte de mi, en cuyo camino me pusiste, ¡por qué no toma de las fuerzas que tú das?. Dios, dime si la daño por amarla y si es por eso que de tus fuerzas no puede tomar, dime si no estar sería mejor. Dios, te suplico que no dejes que se me acerque el mal, te suplico que nunca permitas que por mi proceder sufra ninguno de mis hermanos, te suplico que me des luz para servir y hacer el bien. Dios, escucha mis súplicas, en esta audiencia sí sé que las has escuchado.

Bendícenos siempre a todos, en el mundo entero y por dentro de cada uno; es muy importante la bendición interior, para que limpie y libere a cada ser. GRACIAS DIOS, MUCHAS GRACIAS POR ESCUCHARME; GRACIAS DIOS, MUCHAS GRACIAS POR TUS CONCESIONES; GRACIAS DIOS, MUCHAS GRACIAS POR NO APARTARME DE TI.

 

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