Desde que tenemos historia el hombre se ha visto obligado a creer, a creer en un DIOS

La crueldad del mundo, la tempestad de la tierra, el salvajismo de la naturaleza ha hecho surgir la necesidad de una chispa de esperanza en nuestro interior, la vida misma ha resultado compleja no solo por sus interminables acertijos y obstáculos sino por su inminente final, es imposible negar que al ser humano le atemoriza morir, no saber a que atenerse al momento en que su corazón deje de latir y sobre todo entender que puede desaparecer en cualquier momento, para confirmar esto solo es necesario viajar unos pocos siglos y ver que desde el inicio la inmortalidad ha sido una meta inalcanzable, con el embalsamiento de los muertos, la construcción de santuarios y la creación de menjurjes que se supone alargaran la vida, el hombre siempre ha intentado desafiar lo invencible sin ganar aun ninguna batalla, sin embargo no se ha rendido debido a que es un luchador incansable, tanto así que defiende sus convicciones con tal fervor que olvida que estas no tienen fundamento alguno ni mucho menos una pizca de lógica. Este particular tormento ha persistido y por lo visto lo seguirá haciendo, sin embargo esta acompañado de otro miedo latente: “el no comprender”; estrellas vienen estrellas van, vida nace vida muere, segundos llegan segundos marchan… varias incógnitas indispensables parecen no tener una solución necesaria y suficiente ¿Por qué estamos aquí? ¿Cómo surgió todo? ¿Cuál es inicio y cual es el final? ¿Cuál es el sentido de todo? ¿Qué pasara mañana? ¿Tenemos un camino que seguir? ¿Que hacer entonces si aspectos tan esenciales de nuestra existencia no tienen respuestas concluyentes? ¿Como encontrarle un sentido? Este mismo cuestionamiento se ha presentado en casi todas las culturas que se conocen y la solución parece ser siempre la misma: DIOS, ya sea un animal divino, un señor con barba omnisciente, una criatura mítica o tal vez varios personajes hecho a imagen y semejanza del ser humano, se ha decidido poner el peso agobiante del mundo en esos hombros hallando así respuestas, encontrando consuelo y hasta logrando ver el mundo como se quisiera que sea; gracias a esta imagen no debemos preocuparnos de morir porque “después de esta vida hay otra”, por fin aparece un sentido en la existencia y salimos de una terrorífica deriva para pasar a actuar y andar por el sendero que un ser superior ha dictado , ¿idílico no? Sin embargo hay muchas otras caras de la moneda, aunque finalmente se obtuvieron las respuestas, ahora surge un interrogante aun mayor: ¿existe? Y si existe ¿donde ha estado cuando lo necesitamos? O ¿porque se molestaría en crear a una raza auto-destructiva como la nuestra? ¿Que pruebas hay? Lo cómico del caso es que estas respuestas están lejos de tener lógica: “debemos tener fe”, “siente el llamado en tu corazón”, “si no existe como explicas tu existencia”, “si no es así entonces como se creo todo” se nos ha obligado a creer ciegamente en esa mágica y probablemente inexistente figura, lo que al principio era una creación inocente para encontrar consuelo y explicación se ha convertido en un monstruo, no culpare a “dios” porque a un producto de la imaginación le es imposible cambiar las cosas pero si dejo que toda la responsabilidad recaiga sobre nosotros, si, nosotros somos los culpables de las guerras religiosas, de la coartación de la libertad de expresión, de un retraso tecnológico inmenso, de la muerte de millones de inocentes cuyo único error fue pensar diferente, del rechazo hacia las minorías y de otros crímenes que si decidiera enumerarlos no me alcanzaría; todo con la excusa de que para cada pueblo su Dios es el verdadero, solo déjenme decirles algo y si… ¿ninguno existe? Y si ¿no somos tan especiales?

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: