Dios, el alma y la eternidad

Dios, el alma y la eternidad: su existencia es fundamental para la vida

DIOS, el alma y la eternidad forman una tríada fundamental para las expectativas de la humanidad. Dios es el principio y el fin de todo, el creador y sustentador del universo, el autor de la vida en todas sus manifestaciones. El alma es parte del componente espiritual de los humanos, que es inmortal. La eternidad es un concepto casi incomprensible, pero que toda la gente quisiera experimentar ya que implica una existencia que no tendría fin. Dios, el alma y la eternidad, son la mejor respuesta al anhelo de inmortalidad de la gente. Si borramos esta ecuación de vida eterna, esta tríada, solamente queda el frío y escalofriante escenario de una muerte eterna. Si Dios no existe, si el alma es una ilusión, si la eternidad no es posible, entonces la vida realmente muere al nacer. Somos simplemente vida efímera, viviendo a lo sumo 100 años, un nanosegundo de tiempo en la escala de edad del universo. No hay esperanza, solamente desaparecer entre los millones de átomos del cosmos, donde ni siquiera hay la certeza de eternidad porque sea que el universo se contraiga o se expanda, tarde que temprano llegará a su fin. Dios es nuestra esperanza de un futuro eterno, la inmortalidad del alma es el método utilizado por El para darnos eternidad.

Dios, el alma y la inmortalidad: anhelamos desde lo profundo de nuestro ser la inmortalidad

DIOS, el alma y la eternidad, esta tríada de esperanza de vida, responde a los anhelos más profundos de nuestro ser que se niega a desaparecer. Todas las emociones vividas, todas las experiencias, todo el conocimiento adquirido, todo el amor compartido a la gente que más amamos, todos nuestros pensamientos, todo nuestro ser interno, todo esto y mucho más no tendrían verdadero sentido si murieran con nosotros. Ese grito por la eternidad que surge a borbotones de nuestro ser, no puede estar equivocado, no, mil veces no. No podemos quedar reducidos a átomos como cualquier piedra. No, claro que no. Dios nos ha dado un alma para vivir por toda la eternidad, para amar lo que más queremos y a lo que más queremos por siempre. Dios, el alma, la eternidad, nosotros,vamos juntos viajando. No puedo morir por siempre. Por esto, Pablo declara que si no hay vida después de esta, una vida eterna, para que predicar el evangelio puesto que al morir todo acaba, y entonces señala con presteza "Comamos y bebamos que mañana moriremos". Sin embargo, así como Jesús resucitó, la esperanza de los que creemos en Dios es resucitar también para una vida eterna. Al alma se dará un cuerpo nuevo, inmortal, para vivir por toda la eternidad. El verdadero y lógico sentido de la vida es dado por la tríada de esperanza de vida eterna: DIOS, el alma y la eternidad.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: