Una joven llamada Phyllis dijo: “Nunca sabemos cuándo pueden sobrevenirnos dificultades para las que necesitemos tener dinero ahorrado”. (Compáralo con Eclesiastés 9:11.) Es cierto, hay la posibilidad de que te pongas enfermo y no puedas trabajar. Tus padres también pueden atravesar momentos difíciles y no disponer de medios para darte una paga. Por eso, es sensato que cuando presupuestes tu dinero, apartes una cantidad para ahorros. Esto tal vez te ayude a capear mejor un posible “temporal económico”.

En vista de lo susodicho, quizás pienses que una hucha-cerdito o una caja de zapatos puede ser un buen sitio para guardar tu dinero. Sin embargo, en cierta ocasión Jesús habló de depositar dinero en un banco, donde devengaría intereses y, de ese modo, aumentaría el capital. (Mateo 25:27.) ¿Por qué no hablas con tus padres sobre si sería conveniente que abrieras una cuenta de ahorros en un banco? No necesitas disponer de mucho dinero para abrir una cuenta de ahorros, aunque en algunos lugares se requiere una cantidad mínima para que no te carguen por los servicios. La clave del éxito es que ingreses tus ahorros regularmente.

dinero

¿Y si tu familia es pobre o vives en un país donde la situación económica es precaria y casi ningún joven dispone de dinero para sus gastos? Aun así, tu familia tendrá ciertos bienes, por exiguos que parezcan. Pero si la actitud que tienes hacia los recursos de la familia es la de “tal como vino, se fue”, irás en contra de tus propios intereses y los de tu familia. Seguro que no querrás ser un “ingrato” en lo tocante a las cosas por las que tus padres han de trabajar tanto. (Proverbios 29:21.)

 

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