El amor al dinero

El dinero

El dinero no puede comprar una familia, la salud, la felicidad, la paz, la alegría ni la comunión con Dios ni el crecimiento espiritual ni el amor.

Algunas personas piensan que el dinero trae la felicidad. Pero las cosas no funcionan así. A menudo, cuanto más dinero tenemos, más necesitamos y más gastamos. El dinero o la falta de él producen aterradoras consecuencias en la gente. Millones mueren de hambre cada año porque no tiene suficiente dinero para comprar alimento.

El problema está cuando las personas le dan más importancia al dinero que a Dios, este es un grave error, que muchos cometemos pensamos que cuando tengamos dinero llegaremos a ser felices, pero quiero decirte que si no eres feliz siendo pobre a lo mejor no lo serás si se da la oportunidad cuando lo tengas porque vas a tener miedo a perderlo.

En la actualidad estamos mejor pagados, alimentados e instruidos que en tiempos pasados. Y sin embargo, la tasa de los divorcios se ha doblado, el porcentaje de los suicidios en adolescentes se ha triplicado, y la depresión se ha disparado en los últimos treinta años.

Lo importante no es cuánto dinero tiene, sino la tranquilidad que tiene al saber que Dios le dará lo suficiente para vivir una vida digna y en paz interior. Cuando alguien cree que lo material es lo que más tiene valor, construye su vida sobre una base insegura que desaparecerá con el paso del tiempo.

El problema no está en trazarnos metas que nos puedan dar grandes ganancias, sino en poner el dinero como nuestra meta máxima, poniendo en riesgo nuestros valores. Nada hemos traído a este mundo y sin duda nada nos llevaremos de él.

Desde hace muchos siglos ha estado la discusión acerca de si EL DINERO da la felicidad, la verdad es que no es así, la felicidad es un estado interior poderoso que no depende de factores externos, si atamos la felicidad al dinero, personas o ciertas condiciones especiales entonces nos arriesgamos a perderla en cualquier momento.

Pero también hay que ser muy cuidadosos con la información y cómo puede ser procesada en nuestra mente, la mayoría de personas utilizan la afirmación “el dinero no da la felicidad” para justificar su pobreza financiera y adaptarse a vivir en condiciones precarias, hay que resaltar algo muy importante, es el hecho de que el dinero y la felicidad no son fuerzas antagónicas, entonces la prosperidad es muy valiosa y es fundamental para la gran mayoría de actividades diarias, entonces vale la pena tenerla.

El dinero es también una herramienta que DIOS usa para enseñarnos autodisciplina. En vez de abandonarnos a nuestros deseos, aprendemos a buscar Su voluntad y a estar satisfechos con lo que tenemos.

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