Te diluyes en mí, ahora que te has hecho real. Esa era tu posibilidad, en medio del tiempo acordado para esperar.

Mis deseos, se han quedado sin ganas de redimirte más; quizás hoy soy yo, a quien no le alcanzaron sus límites; quizás eso lo esperabas. Una y otra vez, me he agotado, tratando de nombrar; con algún adjetivo forzado, lo que más bien pudiera ser, un verbo conjugado.

Esta historia no empezó en tí, ni siquiera en mí; empezó en nuestros fantasmas, sombras de una parte de nuestros anhelos. Empezó cuando ellos no se conocían entre sí, y como en una coartada se enfrentaron, acariciándose con la esperanza de aniquilarse.

¿Quién podrá saber lo que me pasa? me has llevado a no saber en dónde me encuentro. Has sido la cruel respuesta a lo que quiero, a lo que no quiero, a lo finalmente, inexistente. Tu mensaje encriptado arrasa mi esperanza, me dices que, no existe lo que busco... ¿No existe lo que busco?

¿De qué se ha alimentado este sentimiento por vos?¿qué le ha permitido sobrevivir? …tal vez mi terquedad de siempre, y los espejismos del quizás.

No haré nada por quedarme, no haré nada por irme, no inventaré atajos para que me quieras más, no crearé sueños, con los que remiende mi quererte persistente, de cada día. Está bien!!, hagámoslo a tu manera, que mata, mata a la mujer. Y tú, no temas, no sufras mi amor, así son las cosas; el culpable ya fue condenado.

¿Soy yo, o eres tú? Dime, ¿quién ha acallado mis anhelos? ¿hacia dónde fue desterrada mi ilusión, donde enterraste el estremecimiento? Solo lo pregunto, pues es posible que necesite hallarlos, antes de esfumarme.

Tal vez, sí, es posible que solo tal vez, el deseo de la mujer que hay en mí, se alimentaba de tu deseo; los cerrojos que le has puesto al tuyo, también han claudicado el mío.

Tal vez, la semilla del amor, debe ser nutrida de la sangre de amantes, que brota sin reservas, antes de transfigurarse a la rutina, del árbol fiel; las flores, no sobreviven solo con ser miradas; y las alas, se atrofian, cuando el viento se hace cemento.

Las letras vuelven a salvarme, entiendo al delinearte, que mi alegría sigue intacta, a pesar del ataque feroz de tu decidia. 

Me descubro buscándote dentro de mí, me descubro sin saber, sin entender, qué te hiciste; pero más aún,¿dónde está la que moría por ti?; aunque sigas ahí, mirando la flor, olvidando la semilla, lacerando las alas. Ahí, enfrente a mí, trato de entender qué vi en ti, para regalarte una lanza hecha destino.

¿No existe lo que busco? o ¿no existes tú, en lo que busco?.. el asesino de tus poemas está vivo, mientras tú, te diluyes en mí.

te esfumas en mí

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