oración

Elizabeth George, una americana y escritora cristiana nos muestra en su obra "El llamado de la Mujer a la Oración", cómo ser mujeres de oración, cómo empezar a orar verdaderamente, cómo mantenerse en ORACION y entre otros, también nos muestra las Diez razones por las que no oran las mujeres.

En este artículo veremos cuáles son según Elizabeth George esas diez razones por las que las mujeres no nos dedicamos a orar de corazón a Dios.

RAZONES


1. Mundanalidad: Vivimos "en el mundo" (Juan 17:11), y el mundo nos afecta más de lo que nos imaginamos. No hay nada en el mundo que nos aliente a orar. Ninguna voz en el mundo nos dice que cuidemos las cosas espirituales y la oración es un ejercicio espiritual; por el contrario, el mundo nos bombardea  con los deseos de la carne, de los ojos, de cosas superficiales y pasajeras que no edifican en nada. La oración nos da cierta inmunidad contra el mundo.

Elizabeth cita un ejemplo en su vida de oración : "Por ejemplo, he notado que cuando me levanto temprano a orar y hago de la oración una prioridad y dedico tiempo a buscar de DIOS, se enciende en mí un fuego de pasión por él. Mis pensamientos, mi corazón, mi preocupación...todo se transforma en algo noble y sucede algo curioso;observo que todos mis quehaceres, todo lo que pensaba que debía llevar a cabo, las cosas que creía que necesitaba comprar a toda costa, la manera en que creía(antes de orar) que debía pasar el tiempo gastando mi dinero y mis energías, depronto fueron desapareciendo, ya no deseaba ni quería hacer nada de eso, ya no me interesaban en absoluto!. Solo hice lo que debía y lo que necesitaba: orar y luego todo cambió porque mi alma estaba satisfecha, tal como lo dice el salmista en Salmo 107:9 : Dios apaga la sed del sediento, y sacia con lo mejor al hambriento!.

2. Ocupaciones: No oramos porque no sacamos tiempo para hacerlo. Todas las mujeres cristianas son activas y así tiene que ser, pero con tantas ocupaciones nos dedicamos solo a ellas y se nos olvida que el primer lugar es para Dios, para orar y de pasar tiempo a solas con El. La historia bíblica de las dos hermanas Marta y María (Lucas 10:38-42) muestra que debemos establecer un orden de prioridades entre las actividades espirituales y las cotidianas, y respetarlo a conciencia. En otras palabras, Marta era una mujer que se caracterizaba por ser trabajadora, su vida la consumía el servicio; se ocupaba en forma compulsiva de los detalles hasta llegar al punto de que "se perdió" el glorioso día en que Jesús vino a visitarlos. Literalmente se desmoronó cuando su hermana María dejó botado el trabajo en la cocina para sentarse a los pies de Jesús, Dios hecho carne!.

Es claro, que ambas hermanas amaban y servían a Jesús, pero María sabía cuando dejar sus ocupaciones a un lado para pasar tiempo con DIOS. Asi que necesitamos aprender a detenernos en el medio de las tareas y ocupaciones y orar!. Una mujer que está demasiado ocupada como para orar, sólo está demasiado ocupada!.

3. Insensatez: Nuestra devoción hacía lo frívolo se arraiga cuando, debido a nuestra negación de tener una vida de oración, nos enfocamos y dedicamos a las cosas secundarias hasta que perdemos la capacidad de reconocer la diferencia; pronto no seremos capaces de discernir entre el bien y el mal, entre lo prudente y lo insensato, entre lo esencial y absurdo(Hebreos 5:14), y así vamos perdiendo lo principal en la vida: Nuestra relación con Dios. Por el contrario cuando oramos, Dios nos da su sabiduría y nos ayuda a dirigir nuestros esfuerzos y tiempo en lo que realmente importa, el reino de Dios. Asi que ora y concentra tu vida en lo eterno, no en lo terrenal! eso es lo que hace la mujer sabia y lo hace a través de la oración.

4. Distancia: Elizabeth dice que si conocemos bien a las personas nos resulta fácil hablar de ellas y lo mismo pasa en nuestra relación con Dios; si por el contrario, no mantenemos una relación lo suficientemente íntima con Dios, nos resultará díficil hablar con El; por lo tanto debemos de empezar a formar una ralación cercana con nuestro Dios a través de la ORACION. (Santiago 4:8). Haz lo necesario para comenzar esa relación con Dios. el no ha cambiado, ni ha desaparecido, ni tampoco ha dejado de escucharte.

5. Ignorancia: El ser humano muchas veces no entiende que Dios es bondadoso y por lo tanto no cree que Dios puede proveer para nosotros, comenta Elizabeth; y por lo tanto, no pedimos ni oramos y Dios quiere concedernos lo que desea nuestro corazón y bendecirnos. (Efesios 3:20) (Filipenses 4:19) (Mateo 7:9-11). Debemos responder al llamdo de Dios y empezar a orar y a pedir, especialmente por la salvación de nuestra familia y amigos, pedir por la voluntad de Dios en nuestras vidas, por nuestras necesidades diarias (Mateo 6:11).

 6. Pecaminosidad:  No oramos porque sabemos que pecamos contra nuestro Dios, afirma Elizabeth. Adán y Eva pecaron contra Dios, el rey david también pecó contra Dios. Entonces, cuál es la solución oara nuestra pecaminosidad?, David nos enseña qwue debemos reconocer nuestro pecado y confesarlo (Salmo 32:3), Jesús también nos enseño a  que oremos a Dios pidiendo perdón por n uestros pecados (Mateo 6:12). Después de la confesión as compuertas de la comunión con Dios se vuelven a abrir (Salmo 51,7-12).

Como mujeres de oración debemos reconocer y confesar nuestras faltas y seguir orando por nuestra conversión, por nuestras familias y por aquellos que lo necesitan. Recordemos que la Biblia nos enseña que la oración del justo es poderosa y eficaz (Santiago 5:16) y si procuramos caminar en obediencia, la que confiesa el pecado (proverbios 28:13), obtiene poderosos resultados.

El llamado de la mujer a la oración

7. Falta de fe: En realidad no creemos en el poder de la ORACION. No confiamos en que las cosas tengan un desenlace distinto debido a la oración, fiel y ferviente....así que no oramos. Y sin embargo, nuestro Señor nos enseñó que cuando tú y yo pedimos de acuerdo a su voluntad, "todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibireís" (Mateo 21:22). Elizabeth nos aconseja que disfrutemos el pensamiento piadoso que sigue respecto a esta maravillosa promesa de Jesús...y entonces, en fe y por fe, toma el arco, tira la flecha, y en oración envía el mensaje de tu corazón hacía el cielo.

La oración es el arco, la promesa es la flecha, la fe es la mano que tira del arco y envía la flecha con el mensaje del corazón al cielo.

8. Orgullo: La oración refleja nuestra dependencia de Dios. Cuando no oramos, decimos que no tenemos nunguna necesidad, o peor, parece que dijeramos: "Dios, me puedo cuidar sola, gracias!". Sin embargo, Dios clama: "Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, y me busca, y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo" (2 Crónicas 7:14). 

"El autosuficiente no ora, el satisfecho de sí mismo no va a orar y el que cree tener superiorida moral no puede orar", afirma Elizabeth. El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido (salmo 34:18). Así que como mujeres de oración y de Dios, seamos rápidas para humillarnos y orar y buscar el glorioso rostro de nuestro Dios.

9. Inexperiencia: No oramos porque no oramos!, y debido a que no oramos no sabemos cómo orar..así que no oramos!.Es un círculo vicioso. la oración igual que cualquier habilidad se torna más fácil con la repetición. Cuánto más oramos, más sabemos cómo orar. Y cuánto más sabemos cómo orar, más oramos. asi de simple, dice Elizabeth en su libro.

Si sientes que eres la única que tiene dificultades para orar, recuerda que hasta los más cercanos a Jesús, sus discípulos, tuvieron el mismo problema. ellos le pidieron a Jesús que les enseñara a orar (Lucas 11:1). Pide a Dios: "Señor enseñame a orar", y da el primer paso, y comienza a orar y sigue haciéndolo. Rompe el ciclo!. Orar de manera decidida y resuelta, regular, diligente y fiel con el tiempo comenzaremos a sentirnos más a gusto y confiadas. Comenzaremos a experimentar y disfrutar el invaluable privilegio de comunicarnos con el Dios del universo.

10. Pereza: Aunque venzamos las nueve razones que nos impiden orar, esta décima, la pereza, nos permitirá entrar o no en el Departamento de la Oración!. Así que debemos poner de nuestra parte y romper con los hábitos que nos causan pereza espiritual a fin de que nos dediquemos a pasar un tiempo en oración con Dios y asi iremos saboreando los dulces frutos de los momentos que se pasan en oración con nuestro Padre Celestial. Establece una rutina de actividades qu te ayuden a adquirir esa dsciplina que tiene toda mujer de oración.

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