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LA DIETA Y LA OBSESIÓN

CÓMO LLEVAR UNA DIETA SANA SIN LA OBSESIÓN

La dieta y la obsesión. Mantenerse delgado, recuperar el peso de antaño, la operación bikini... la dieta se puede convertir en una verdadera obsesión o culto por un cuerpo delgado.

¿QUÉ ES LA DIETA?

La Real Academia Española nos da una pista acerca del significado de la dieta y la define de la siguiente manera:

1) Régimen que se manda observar a los enfermos o convalecientes en el comer y beber.

2) Conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento.

3) Privación completa de comer.

En el punto uno se refiere a aquellas personas quienes, por razones de salud, no pueden o no deben ingerir ciertos alimentos. Es bien sabido que los diabéticos no deben comer dulces, los celíacos no pueden comer productos que contengan gluten, en caso de padecer de colesterol alto se debe evitar la grasa, en caso de una gastroenteritis aguda se debe seguir otra dieta estricta, tras una operación se comienza con una dieta líquida de tolerancia, pasando a una dieta blanda.... y así podríamos seguir con la lista aparentemente interminable. Prácticamente ya existe una dieta para cualquier situación.

El punto dos se refiere a la comida en general, la alimentación o la ingesta de nutrientes. Las personas sanas pueden comer prácticamente de todo alimentándose, habitualmente, de lo que más les guste.

La tercera definición, la privación completa de comer, es la dieta que se convierte en una obsesión. El deseo de mantener un cuerpo diez es, para muchas personas, una forma de vivir. Pero, ¿es esta dieta realmente sana?

LA DIETA Y SUS RIESGOS

Cuando LA DIETA se convierte en una OBSESIÓN, la persona quien la practica corre serios peligros. La privación completa de comer ayuda aparentemente a bajar de peso de forma rápida. Sin embargo, la abstención de la comida causa un descontrol nutricional al cuerpo. El organismo necesita una cantidad mínima de nutrientes y energía diaria. Si no se la administramos, el organismo crea un mecanismo de defensa ante la ausencia de los alimentos. Las consecuencias pueden ser tan graves como un descontrol de la glucemia, anemia por falta de hierro, bajada de tensión, disminución de la vista y la anorexia, entre otros. Una vez hayamos bajado los kilos deseados y alcanzado el peso que buscamos, volvemos a comer, aunque de forma desesperada, puesto que el cuerpo ha pasado temporalmente hambre y necesita recuperar lo perdido. Como consecuencia, no sólo volvemos a recuperar los kilos perdidos, sino que ganamos el doble de peso. Es lo que se conoce por el efecto yoyó. A continuaciónnos abruma la depresión y la angusta.

LA DIETA Y LA MODA

Mientras tanto, hay algunas personas espabiladas que se aprovechan del culto al cuerpo diez y elaboran una dieta específica para venderla como la mejor dieta. Un poco de marketing y publicidad, unos mensajes subliminales estudiadas previamente por psicólogos, y ya se ha convertido en la dieta de moda. Miles de personas compran esta dieta invirtiendo dinero y tiempo en un régimen sin saber siquiera si les viene bien. No les importa si es apta o no a sus condiciones. Lo importante es que se trata de una dieta para bajar de peso. Invierten tiempo, esfuerzo y dinero para probarla. El resultado: desilusión. No importa. Hay más dietas. Se compra la siguiente, y la siguiente, y la que le sigue. La angustia por bajar de peso los convierte en verdaderos cazadietas. Mientras tanto, aquella minoría que las inventa, se hacen de oro gracias a la combinación de LA DIETA Y LA OBSESIÓN.

LA DIETA Y LA OBSESIÓN

LA DIETA, si no se hace bien, se convierte fácilmente en la obsesión de muchas personas. Sin embargo, la dieta debe realizarse con consciencia. No tiene por qué convertirse en una obsesión, ni tener efectos secundarios.

¿CUÁL ES LA MEJOR DIETA?

Existe una dieta sana aplicable a cualquier persona. Se trata de comer de todo, pero sano. Existe la pirámide alimenticia según la cual debemos comer más fruta y vegetales en estado crudo y menos carne. La carne se puede comer hasta dos veces por semana y, si es posible, a la plancha o al grill. Se deben evitar las comidas copias, así como las salsas y los dulces. El pescado es buenísimo para el cerebro y para el corazón, además no engorda. Además de comer sano, hay que vigilar las cantidades. Se debe comer lo justo y lo necesario. Algo tan sencillo como sustituir los refrescos por agua.

La dieta sana y perfecta se reduce a comer lo justo, en un horario regular, sin prisas y sin pausas, productos sanos y naturales, además acompañado por ejercicio regular para quemar todo aquello que nos sobra y votar todas las toxinas.

Si queremos hacer algo más, podemos hacer una analítica para conocer nuestra intolerancia alimenticia y saber, de esta forma, qué comida se adapta mejor a nuestro organismo. Cada persona es un mundo y, lo que viene bien a uno, no tiene por qué servirle a otro.

Sí a la dieta sana, no a la obsesión. No es necesario gastarse el dinero en libros, dietas, productos complementarios como pastillas y bebidas especiales para bajar de peso. Se trata simplemente de una reeducación alimenticia. Mientras hacemos caso omiso, seguiremos con LA DIETA Y LA OBSESIÓN.

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