Diario de una borderline, Madrid tormentoso.

Me acaricia un aire fresco, que intenta entrar con más fuerza por mi ventana según pasan los minutos. Parece que avanza la tormenta, avisando con sus fuertes ráfagas de viento y algún rayo, que se deja entrever en el oscuro cielo de la TORMENTA en noche madrileña. Algún trueno lejano rompe el soplido seductor que hace bailar a los árboles un vals tempestuoso.

Me descubro contando, tras ver cada rayo hasta escuchar el trueno, como cuando era niña y me maravillaba el olor de la tormenta y su cercanía. Para mi eran los fuegos artificiales de la naturaleza, salvaje y eléctrica, que bramaban e iluminaban como si el día rompiera de repente en mitad de una noche para diluirse en gotas de lluvia.

Me apetece que llueva…tanto… tanto que vuelva a hacer frio y me pueda tapar con el edredón y sentirme protegida, tanto que se limpie el aire y que todo se moje, tanto que se formen riachuelos y su corriente arrastre todas las ironías, estupideces y falsedades, que pululan libremente por aquí y por allá sin que nada las frene, tanto que todo quedara limpio y no hubiera que leer entre líneas y sentir no estuviera censurado…

Me iré a dormir ahora y ya veré mañana cuánto, de ese “tanto” que yo querría, ha llovido esta noche.

sentimiento

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