Diario de una borderline

Desastre en la Hortensia

Hoy sale el sol... ¡qué mañana tan estupenda!...pero no la siento estupenda. Miro por el ventanal y casi, desde donde estoy, puedo tocar el calor que inflige el sol sobre las hojas de la hortensia rosa de mi madre. Unas hojas que la tormenta de la otra noche, con granizo, ha dejado en algo similar a los restos de un naufragio pero en planta. Veo cómo el ciruelo, también naufragado junto con la hortensia, extiende sus ramas recogiendo vida para recomponerse.

¿Qué le pasa a mi “chip” de la recuperación?. La observación del jardín me lleva a la conclusión de que las plantas son más inteligentes que yo. Ellas no montan en montañas rusas emocionales, no se niegan a que las cuiden, no se niegan a que les den calor...es algo natural en los seres vivos, ¿por qué en mí no es natural?

Por un momento voy a ser planta, me dejaré mecer por la leve brisa, aún fresca, de la mañana y acercaré mi mano a la luz del sol para que sus rayos toquen mi piel y por un instante sentir su calor. Quizás así pueda esbozar un atisbo de sonrisa al día de hoy y mi vacío sea menos vacío, y mi dolor sea menos doloroso. Tal vez si me esfuerzo un momento consiga cambiar hoy, mañana ya veremos, pero mientras escribo este diario de un borderline me quedo con el HOY.

diario

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