Diálogo

EL DIÁLOGO, como parte de la COMUNICACIÓN, es la CONVERSACIÓN entre dos o más personas que forman parte de un intercambio de INFORMACIÓN. Ésta, la información, puede pasar por un escalafón desde intrascendental hasta sumamente importante. Pero, en todo caso siempre se comunica y transmite algo. El hombre, como ser social que es, utiliza el método del DIÁLOGO para relacionarse en cualquier ámbito de su vida para suplir sus necesidades sociales en un mundo que se rige por la información y la comunicación.

El DIÁLOGO puede darse de forma oral o escrita, formal o informal, y se rige según unas normas de comunicación y de convivencia, que fomentan el respeto en todo momento. El origen del DIÁLOGO se remonta al mundo griego clásico. Platón utilizó los diálogos en una de sus obras como técnica literaria y dicha obra, de gran valor filosófico, se conservó hasta nuestros días. El DIÁLOGO siempre tiene un fin que está condicionado por la situación en la que se da y las personas que la practican. Cuando se aplican todas las normas para alcanzar un diálogo éticamente correcto, el DIÁLOGO tiene un gran poder. Sirve para fomentar el buen entendimiento entre las personas y para resolver problemas de distintas índoles. Esta práctica convierte el DIÁLOGO en una herramienta sumamente importante, ya que nos sirve de método para alcanzar gran parte de nuestros objetivos.

Diálogo

Para obtener unos buenos resultados en el DIÁLOGO, se deben cumplir unos requisitos muy importantes:

Se debe salvaguardar el respeto hacia la persona con la que se pretende mantener un diálogo.

Saber escuchar es el primer paso hacia la comprensión. Es importante comprender las necesidades de la persona con la que hablamos entendiendo qué es lo que nos quiere transmitir. A veces no son las palabras que nos dicen, sino aquello que no expresan lo que realmente quieren decir. Esto es el paso inicial hacia la empatía.

Mantener la calma en todo momento y no elevar el tono de la voz para evitar las discusiones en caliente, que no llevan a ningún buen cauce.

No atacar ni culpar al oponente en ningún momento. Las palabras hirientes suelen producir un bloque imposibilitando una buena conversación. A veces es mejor ser flexible en lugar de persuasivo. El sentimiento de culpabilidad frena el buen entendimiento y pone barreras que son difíciles de combatir.

Si el DIÁLOGO que se busca con otra persona es para conseguir un fin concreto para conseguir algo que necesitamos, debemos ser flexibles, en lugar de querer siempre imponer nuestro punto de vista como único válido.

Un error que se suele cometer a menudo es recordarle a la persona con la que se dialoga lo errores que comete. Todos cometemos errores y comenzar a recordarlos para discutirlos no lleva a ningún sitio. Más bien frena el buen entendimiento. El pedagogo brasileño Paulo Freire decía en una ocasión: “El diálogo no impone, no manipula, no domestica, no esloganiza.” Este refrán refleja perfectamente la necesidad de saber dialogar de forma correcta. Y cuanta más educación posean las personas que dialoguen para llegar a un acuerdo, más fácil será el diálogo si no se interponen los intereses propios a los intereses del opositor. El propósito se alcanza si el DIÁLOGO es llevado con conciencia, sabiduría e inteligencia junto con una buena escucha.

Diálogo

Podemos conseguir mucho si hacemos caso a los sabios y practicamos la REFLEXIÓN antes de hablar, ya que la lengua es un miembro muy pequeño que puede causar daños enormes. El buen diálogo es un arte que quiere ser aprendido. Y es triste ver que en la actualidad y en ciertas esferas un acuerdo mediante el diálogo parece ser misión imposible. Para conseguir una META, se debe dominar la práctica consciente de un buen DIÁLOGO.

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