Entre Los Morales y No olvidarás mi nombre, que entre el diablo y escoja.

Entre Los Morales y No olvidarás mi nombre, que entre el diablo y escoja.

Las dos historias de las 9 de la noche que emiten Caracol y RCN no van para ningún lado, no nos representan y después de que acaben nadie las recordará. 

Por el lado de Caracol con Los Morales, la serie inspirada en la vida de Miguel Morales y Kaleth Morales, no es más que una plantilla de las series biográficas que se han emitido durante varios años. No hay novedad, no hay trascendencia, sólo es un grupo de actores recitando sus parlamentos, cantando en los 45 minutos que dura el capítulo y usando la misma historia de siempre; el cantante que desde su infancia mostraba dotes para la música y que intenta “salir adelante” con su “talento”. ¿Cuál es la importancia de estas series?, además del entretenimiento, ¿qué más nos puede ofrecer la historia? En realidad, no nos ofrece nada, no nos dice algo que nos interese saber, más allá de la gran cantidad de ficción que tiene para compensar las soporíferas historias de la realidad, no hay una conexión sólida con el espectador, por eso, aunque en algunas ocasiones lidere en las mediciones de audiencia, sube y baja porque no termina de ‘enganchar’. Los Morales es de esas historias que pasan sin pena ni gloria por la televisión, independiente de la audiencia que tenga, no es una producción de recordación, simplemente es un comodín para los tiempos de sequía.

En RCN las cosas no pintan mejor, además de que No olvidarás mi nombre no ha sido premiada con audiencia, es una serie que cuenta esa oscura historia de violencia y redención en Colombia, pero se quedan en el show y no pasa a ser una historia de reconciliación. En sus primeros capítulos es una carrera contra el tiempo del protagonista (Iván López) por encontrar a Susana/Lucía (Susana Rojas), el problema no es el intento de thriller o de serie de suspenso, el problema es la manera como se narran los hechos, un par de semanas nos cuentan una historia a punta de flashback o escenas en retrospectiva para ir entendiendo la trama desde diferentes perspectivas. La serie se vuelve sosa y aburrida, no pasa mucho, y el recurso del secuestro del bebé es lánguido y parece que nunca se va a cambiar de recurso. Nos quieren hablar de una historia de violencia y perdón y en el primer capítulo hay un secuestro, por las razones que sean, esa no es es la mejor muestra de perdón.

Si hablamos del elenco, esta serie está pobre de protagonistas, Iván López no es el mejor actor que tenga Colombia, solo hace unos días lo veíamos como abogado en La ley del corazón y ahora en No olvidarás mi nombre se repite de una manera muy triste, desde Nicolás Pachecho en Amor en custodia sigue luciendo los mismos trajes y el mismo peinado, ni eso es capaz de cambiar. Susana Rojas aun carga con el lastre de sus espantosos protagónicos en Tu voz estéreo, le falta carga dramatúrgica, mucha escuela y peso para ser una protagonista de verdad. Aunque no todo es malo, destacan las actuaciones de Jairo Camargo y el regreso de Ana María Orozco, que después de Betty se merecía algo mejor. Alina Lozano tiene hasta ahora, una de las mejores interpretaciones.

En fin, ni Los Morales por ser la más vista es un éxito, y mucho menos No olvidarás mi nombre merece más audiencia por tener decentes efectos especiales y actores de trayectoria.

Que entre el diablo y escoja.

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