Hace no muchos años, en una España no muy lejana, una boda suponía el inicio de la vida en común para pareja. Tras el enlace, los recien casados se iban a vivir juntos. La boda era un requisito esencial para iniciar la convivencia en pareja.

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Hoy en día estoy ya no es así. La mayoría de las parejas que se casan en nuestro país ya llevan conviviendo juntas mucho antes de la boda. El matrimonio es visto como un trámite legal mas que como un paso para crear una familia (si bien es cierto que se sigue considerando importante el casarse antes de tener niños. De ahí que en el mismo día de la boda una de las frases más escuchadas sea la pregunta "¿y el niño para cuándo?"). Tal vez el motivo de este cambio fuera evitar los gastos que supone una boda o bien para saber si la pareja es "apta" para la vida juntos, es decir, para comprobar que la convivencia es posible ya que no es lo mismo la bonita relación de novios que se separan para ir cada uno a su casa que el soportar a la pareja casi a todas horas y compartir las responsabilidades que supone un nuevo hogar. Sin embargo, este conocimiento previo que se da en tantos casos no parece evitar los posteriores divorcios, tan comunes en nuestra sociedad.

La típica boda

Mil veces hemos oído eso de "todas las bodas son iguales". Y lo cierto es que las bodas (al menos las españolas que son las que nos ocupan) tienen una serie de costumbres y tradiciones que, en muchos casos, han perdido su significado original. Empezando por el vestido blanco de la novia. El blanco es, en nuestra cultura, un color de pureza y virginidad, lo cual ya no es un requisito fundamental hoy día.

Otra costumbre es lo de llevar algo viejo, algo nuevo, algo prestado y algo azul. Lo viejo significa la conexión de la novia con el pasado; lo nuevo es la nueva vida que los novios van a iniciar; lo prestado simboliza la creencia de que algo ofrecido por un amigo feliz puede atraer la felicidad; y lo azul simboliza la fidelidad.

Y luego están los anillos. Los antiguos romanos pensaban que el corazón estaba directamente ligado con el dedo anular, de ahí que sea en dicho dedo donde se coloque la sortija. De hecho, el propio nombre del dedo (anular) quiere decir "el que porta el anillo". En cuanto a la mano donde se lleva dicho anillo existen diferencias entre distintas zonas geográficas o incluso dentro de un mismo país. El intercambio de anillos entre los novios es un símbolo de la fidelidad que ambos se prometen.

foto de anillos de boda

Lanzar arroz a los novios a la salida de la iglesia es otra costumbre típica. El arroz simboliza la fertilidad y al lanzarlo se desea a los novios que tengan muchos hijos. Recientemente, en muchas bodas se opta por el lanzamiento de pétalos de rosa. Esta práctica resulta mucho más vistosa y mucho menos dolorosa para los recién casados ya que se evitan lanzamientos malintencionados.

 

Igualmente interesante es el origen del lanzamiento del ramo. Antiguamente, la novia era perseguida por los invitados que la perseguían e intentaban arrancarle la liga como podían. Para evitar este ataque, las novias empezaron a lanzarla voluntariamente. A lo largo del tiempo, el ramo de flores sustituyó a la liga y se impuso la creencia que aquella afortunada que lo coge será la siguiente en contraer matrimonio.

Sin duda alguna, una boda está llena de ritos y costumbres que se han venido celebrando desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, cada vez más parejas se optan por celebrar bodas diferentes. Algunos eligen una carpa de circo con malabaristas para celebrar el banquete, otros deciden vestirse (y hacer vestir a sus invitados) con trajes típicos de otras épocas como la Edad Media y otros desatan su pasión por la Guerra de las Galaxias o El Señor de los Anillos llevando disfraces a la hora de contraer nupcias.

Uno solo se casa una vez (o al menos esa es la intención inicial) así que cada cual decide como hacer de ese día algo realmente inolvidable.

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