Desventajas del cubano que emigra

Cuando uno nace en una isla pequeña, aislada del mundo moderno por un régimen dictatorial y totalitario se encuentra en DESVENTAJA con respecto a cualquier otro ser humano. No importa cuán inteligente seas, cuan instruido estés ni cuanto hayas leído sobre la sociedad en otras latitudes, siempre estarás 10 pasos atrás cuando logres salir de allí.

No se trata solamente de la desventaja económica que implica nacer en un país al que la historia ha desfavorecido en el último medio siglo, es algo que va mucho más allá, es como poner un genio superdotado de 5 años a trabajar en una firma de abogados. Al salir de esa cápsula del tiempo desconoces cosas tan elementales de la vida actual como el funcionamiento de una tarjeta de crédito, un teléfono inteligente o una compra por internet.

Es cierto que leer te hace libre, sobre todo si lees literatura prohibida de la que pasa de mano en mano contándote esa otra parte de tu propia historia que desconoces y te abre a un mundo nuevo que existe más allá del horizonte. Pero por mucho que leas y te cuenten los que han tenido el privilegio de vivir en el extranjero el impacto con la realidad es abismal. Es algo muy difícil de explicar para quien no lo ha sufrido en carne propia, solo comparable con traer una persona desde el 1900 y con unas clases de cómo funciona el mundo de hoy dejarlo en cualquier ciudad actual, aun la más atrasada.

Para algunos pasan meses, para otros años hasta que logras sentir seguridad en la cotidianidad, hay quienes incluso no se adaptan y sufren una especie de síndrome de Estocolmo idealizando su pasado. Los que rehacen su vida en un país con su mismo idioma y similar idiosincrasia logran adaptarse más rápidamente y recuperar un poco esos pasos atrás, disminuyendo la desventaja. Otra cosa muy distinta es para quienes tenemos que enfrentarnos con la barrera del idioma y una cultura diametralmente opuesta a la nuestra. Si bien esto es algo común a cualquier emigrante, el emigrante cubano carece además de nociones elementales de normas sociales y desarrollo tecnológico.

Nos enseñaron que saludar de señor o señora no era correcto, había que decir compañero. No había que respetar el criterio ajeno, sino defender tus ideas o principios “al costo que fuera necesario” y la educación formal dejo de ser un tema importante en clases. Las normas de etiqueta eran parte de una sociedad aristócrata a la que no pertenecías pues eras del pueblo o clase obrera, por tanto no eran importantes. Hablar en voz baja no era necesario, gritar consignas e imponerse en voz alta era lo habitual. De esta forma, cuando caes en cualquier latitud del planeta, la realidad de las relaciones sociales y la educación formal de la que te privaron se añade al cumulo de cosas nuevas por aprender.

Mis consejos para cada cubano que emigra y choca con esta verdad: No te desesperes, observa mucho y habla poco, sigue la máxima a donde fueres haz lo que vieres. No te apene preguntar, solo serás ignorante esa vez, por muy ridícula que tu pregunta le luzca a otros no dudes en hacerla, recuerda que esos otros no nacieron donde tú lo hiciste, no vivieron tu infancia, por tanto no pueden comprender cuantas lagunas en los conocimientos de la vida común podemos tener los que tuvimos el fatalismo geográfico de nacer en una isla de naturaleza paradisiaca con una sociedad tan contradictoria y surrealista. Sigue adelante que muchos lo han logrado: TU PUEDES.

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