te amo hijo

No voy a empezar este goo como cualquier otro, he tenido la ilusión de escribir algo bello para mi adorado hijo, porque realmente sé que tengo esa cualidad. Hoy decidí darme un tiempo para dedicárselo a él, hoy cumples el primer mes de tu encuentro con el Señor. En mi pensamiento, en mi corazón, siento esta ansia de tenerte en mi pecho acurrucado y acariciarte. Tu muerte hijo la califico como el dolor más devastador de mi vida, por eso que el recuperarme de mi propio dolor me califica para acompañar a otros a transitar por su dolor. En una sesión con la sicóloga escuche estas palabras" EL RARO PRIVILEGIO DE DESPEDIRME DE ESTE DOLOR" me quede con estas palabras reflexionando y como siempre quise compartir mi pensamiento y opinión personal al respecto con ustedes mis amigos que leen mis artículos.


Me duele cuando me encuentro frente a frente ante la impotencia, la desolación y algunas veces con sentimiento de culpa. La muerte de mi amado hijo fue algo que yo no elegí, fue la voluntad de Dios. Sé que debo aprender a vivir con su ausencia, con la melancolía que aún después del paso del tiempo me asalta y me lastima. No puedo explicar los sentimientos que ha provocado su partida, menos aún cuando la muerte se presentó de esa forma tan cruel. Me estoy enfrentando a un mundo nuevo, a una vida que no me imagine que existía, me estoy enfrentando al camino que desde ese día he recorrido sin aquel a quien tanto amé y que ya no está conmigo.

Hace un mes se quedo el recuerdo, parte de mi vida, el milagro que nunca pude ver, hace un mes la muerte de mi JAVI dejo mis brazos vacíos pero también dejo mucho amor para dar atorado en mi corazón. El único consuelo que tengo es que mi hijo ya no era para este mundo, estaba destinado para ser mi ángel amado que formaría parte de mí ser. El recuerdo de haberlo tenido durante 27 años me llena de una inmensa dicha, fueron tantas alegrías, ¿Como todo pudo cambiar de un momento a otro? Asi son las cosas de Dios.

Desde la partida de mi hijo he pasado días muy tristes, días de odio, de resentimiento y de reproches. Días en que me he aferrado más a la tristeza creyendo que así debo vivir mi luto. Sé que todo está muy reciente, he pasado días queriéndome aferrar a las historias de amigas que también han pasado por lo mismo y aunque todas culminan con lo mismo “una perdida” la historia de cada una es diferente.

Por eso hoy exactamente al mes de fallecido mi hijo, he sentido el raro privilegio de despedirme de este dolor y tratar de vivir mi vida como a él le hubiese gustado, vivir por mi hija y mis nietos, por mis hermanos que los quiero con el alma, tías, primos y por mi esposo que espera mi regreso ansioso. Sé que puede sonar egoísta, pero no lo es, más egoísta es seguir llevando mi vida al dolor por esta pérdida; mí hijo cumplió su misión en esta tierra y a pesar de haber partido tan joven me hizo la Madre más feliz del mundo. Necesito vivir y cumplir con los planes que teníamos, con lo que soñé muchas veces. Siempre lo recordaré, jamás lo olvidaré, pero ahora sólo debo vivir con su recuerdo, esa fue su misión, hacernos felices por 27 años y ahora su recuerdo me hará feliz para siempre.

Debo seguir adelante en honor a él. En resumen "tuve que perder a mi hijo y aprender mucho de ello". He pensado a veces que mi hijo fue como una estrellas fugaz, era extremadamente listo, tenía todo tan aprendido que no necesitaba mucho tiempo aquí, tal vez éramos nosotros, su padre y yo los que teníamos que aprender, definitivamente y aunque nunca me gusto cuando me decían "Lo que no te mata te hace más fuerte", en el fondo sé que era fuerte, sé que soy fuerte, quizás es porque mi “Única opción era ser fuerte" no había más, por eso pienso que soy tan fuerte y tan humana que me olvide de mi misma de mi propio dolor y consuelo y comparto el dolor de su padre y hermana, así el dolor compartido se achica, se hace más pequeño y duele menos....

Aunque grande es la distancia que me separa y profundo mi amor por ti hijo amado sé que algún día tú y yo, nos volveremos a ver allá en el infinito de ese mundo celestial. Una inmensa alegría llena mi corazón y agradezco a mí Padre Celestial que nos haya permitido a tu padre y a mi estar veintisiete años juntos para compartir nuestro amor terrenal y por eso tenemos la certeza de que todo allá es mejor para ti, desde aquí te mandamos hijo mío nuestra humilde bendición. confió que un día allí estaremos tu y yo abrazándonos y besándonos sin que exista más dolor, sé que todo será gozo como lo prometió nuestro DIOS. "una promesa de vida más allá de la muerte"

HIJO: TU PAPÁ, TU HERMANA Y YO TE AMAMOS TANTO QUE QUEREMOS QUE ESTE AMOR SUBA HASTA EL CIELO PARA PODER ABRAZARTE Y BESARTE NUEVAMENTE.

JUDITH ROSARIO

mujer llorando

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