El deseo es cuestión de un chispazo

El tiempo sigue pasando y el conocimiento sigue expandiéndose, es como una carrera interminable, que no tiene fin. Todas las cosas que antes conocíamos, en la actualidad, han sufrido cambios, transformaciones, rectificaciones… Esto ha pasado y sigue indetenible como por ejemplo en la medicina, en los nuevos conceptos de la psicología y descubrimientos en todos los órdenes del saber humano.

Profundizándose en el comportamiento, conducta y socialización de la humanidad, pasando por los sentimientos y cambios en el modo de pensar del ser humano. Por supuesto que el amor en todas sus formas y teorías también ha sido susceptible a toda esta vorágine de cambios y modos.

Precisamente hoy, vamos a referirnos a uno de los sentimientos y emoción que está indefectiblemente ligado al sentimiento del amor; el deseo, podríamos decir que sin un deseo de posesión presente en una relación de pareja, desde el punto de vista amoroso no tiene razón de existir, no hay nada que lo aliente, sería; intrascendente, huérfano.

Ahora investigadores del Instituto de Tecnología de California, han descubierto una manera de avivar ese fuego, ese chispazo instantáneo que desencadena el deseo cuando se ve una cara atractiva, se enciende dentro de una región profunda del cerebro llamada área ventral, asociada con el procesamiento de la recompensa. Ni regalos sorpresas, ni cenas a la luz de las velas, ni un nuevo vestuario sexi. El verdadero elixir del amor son dos miliamperios de corriente eléctrica. Un chispazo en toda la regla.

rostros

Estimulación transcraneal

Utilizando una técnica llamada, estimulación transcraneal de corriente directa (tDCS), que pasa corriente a través del cerebro por medio de dos electrodos en el cuero cabelludo. El equipo pidió a 19 voluntarios que evaluaran el atractivo de varios rostros caucásicos masculinos y femeninos antes y después de que la actividad en sus áreas ventrales se viera incrementada. Los rostros mostrados tenían expresiones neutras y habían sido generadas por computadora.

Un grupo de control, recibió una estimulación eléctrica falsa, que produce una sensación de hormigueo pero sin corriente real. En comparación, los voluntarios que recibieron la tDCS, calificaron las caras como mucho más atractivas en una escala de ocho puntos después de recibir el chispazo.

Como es lógico, los investigadores no proponen que utilicemos su descubrimiento para dar descargas a mansalva y hechizar a los (a), amantes potenciales. Sus intenciones son bien distintas. Según explican, esta capacidad para manipular una región profunda del cerebro sin drogas ni cirugía invasiva sugiere que técnicas similares se podrían utilizar para tratar trastornos asociados con las disfunciones de la zona ventral del cerebro, como, la enfermedad de Parkinson, la esquizofrenia, la depresión y las adicciones.

Fuente Historia: la revista Translational Psychiatry

mancha1

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: