Para los expertos lo primero al hablar de desempleo, es de seguro, no contar con una mano de obra calificada para los presentes y futuros requerimientos tecnológicos de este mundo globalizado.

Lo segundo es la recesión económica causada por las crisis de los países fuertes del planeta, y en la actualidad la dificultad política del gobierno de los Estados Unidos para aprobar su congreso el aumento del cupo de endeudamiento.

Lo tercero una clara división entre países desarrollados, los de economías emergentes y los de tercer nivel, los primeros con grandes alcances en ciencia aplicada, los segundos fortaleciendo su papel de proveedores de materias primas y los últimos sumidos en el profundo atraso.

Creo que con estos tres puntos los expertos en economía, explicarían los problemas de desempleo que se vive en la actualidad, inclusive en muchos de los países por historia con mejor calidad de vida.

Ahora bien, sin desconocer las variables planteadas opino que en esencia el problema es uno principalmente, la lucha del hombre con su ego de ser el más rico del planeta, puede sonar un poco superficial el concepto, trataré entonces de argumentarlo.

La capacitación económica que recibimos ayer, hoy y recibiremos mañana, gira y girará en torno al principio universal de: “minimizar costos maximizar utilidades”, todos los ejecutivos exitosos la tienen tatuada en cuerpo y alma.

Con el principio universal, todos los asesores viven en función de multiplicar el valor de las inversiones con el menor sacrificio posible, uno de ellos y el principal para la humanidad el empleo.

Los asesores para satisfacción de sus jefes, viven en función de vivir comparando los rendimientos de los negocios con menor sacrificio, y por supuesto los obtenidos por otros grupos y personas.

Los economistas no niegan el crecimiento sin empleo, los productos internos brutos crecen, los empresarios crecen, la prosperidad florece, en un ambiente de decrecimiento del empleo.

Los grandes grupos cierran plantas productivas, sucursales, unidades económicas de toda índole, generalmente no porque no renten, sino por que el margen no es el esperado, en pocas palabras no por que generen perdidas, sino por que las utilidades no son las esperadas.

Sí quisiéramos reflexionar por un momento sobre lo expuesto hasta el momento, nos daríamos cuenta que la fortuna de los grandes empresarios ni en quinientos años de vida la podrían gastar.

Este mundo en su filosofía económica es un proceso de acumulación individual continua, sin importar cercenar los sueños de los demás, es el juego con el que de niños nos divertíamos:”hágase rico”.

En el juego de hágase rico, lo divertido era mostrar “el ingenio”, quedándose con el dinero y los bienes de los demás, para así empezar un nuevo juego, ¿una preparación subliminal para la jungla económica?

En Colombia, históricamente en los últimos años, nuestros gobiernos han considerado que la mejor manera de crear empleos, es brindando incentivos tributarios a los empresarios.

Prestigiosas universidades, muchas de ellas donde se capacitan nuestros gobernantes, han fustigado la política de incentivos tributarios, por que en sus juiciosos y serios estudios han comprobado su fracaso.

En conclusión, el desempleo en un alto porcentaje, es por la desaforada ambición del hombre de no ponerle límite a su acumulación en su corta vida.

El desempleo es el placer del hombre con el sufrimiento de sus congéneres, en busca del dorado jamás encontrado.

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