El Derecho a morir por la patria.

Es un lugar común a la mayoría de los políticos, en todos los lugares del mundo, declarar abiertamente que están dispuestos a defender sus ideales y la patria, y que son capaces de dar su vida por ellos y por la patria, el problema es que luego, así haya guerras u otras oportunidades… ¡no la dan!

Igual ocurre en la mayoría de los regímenes políticos autoritarios o totalitarios, donde las libertades están conculcadas por un pequeño grupo de personas, que de una manera u otra lograron hacerse con el poder político; allí, también, es muy frecuente escuchar a los principales líderes hablar de defender la patria y de que ellos están dispuestos a dar la vida por la patria. Pero también es normal ver que… ¡nunca la dan! No cumplen con su palabra. Aunque en muchos casos han embarcado a su país, y a gran parte de la población en guerras fratricidas, logrando conseguir la muerte de muchas personas inocentes, que ni siquiera entienden porque están en medio de una guerra, y a quienes no les dan la oportunidad de decidir si quieren perder la vida en la guerra, por la patria, sino que incluso los obligan a participar en la bendita guerra, so pena de ser declarados desertores o apátridas y aplicarles la pena de muerte.

Esta triste y lamentable situación no es algo nuevo para el ser “humano”, ha sido así siempre. Solo que antiguamente los líderes, la mayoría de las veces, sí daban la vida por la patria. Y pasaban a ser verdaderos Patriotas. Porque según mi forma de ver las cosas, no hay Patriotas vivos. El Patriota es aquel que ya dio la vida, en una acción de guerra mortal, gloriosa, defendiendo la patria. El que va a dar la vida por la patria, no lo dice, sencillamente va y la da y punto. Los demás, que se la pasan diciendo que la dan, y que la dan, y que la dan, son sencillamente habladores de pistoladas que a la hora de las chiquitas salen corriendo a rendirse o se entregan a los opositores con el único objetivo de preservar su vida y esperar otra oportunidad para lograr sus inconfesables fines, ¿patriotas? Si, para ellos, la patria son ellos mismos.

Por estas muy breves razones, que estoy seguro entenderán, y también creo que Ustedes tiene las suyas, entre otras porque seguramente ya deben estar fastidiados con la cantaleta de los patriotas de las palabras, que viven diciendo que van a dar la vida por la patria, que si la dan, y que la dan y nunca la acaban de dar; creo necesario que se cree, por Ley, la obligación de dar la vida por la Patria a todo aquel que quiera hacerlo, y así lo declare públicamente; e igualmente, que el que no la quiera dar , que no la de; y que no se le obligue a hacerlo.

¿Cómo darle el gusto al que quiera dar la vida por la patria? ¿Se le ocurre a Usted alguna manera? ¿Qué condiciones deben cumplirse? La verdad es que a una persona normal es difícil que se le ocurra una manera aceptable de enviar a un semejante, a que de la vida por su patria, sin violar algún principio moral propio. Para hacer eso tienes que tener condiciones especiales, definitivamente no puedes hacerlo si eres una persona normal; ¿o sí? Tal vez enviar a un político que dice que daría su vida por la patria, no nos sería tan difícil, sobre todo cuando el mismo ha dicho que está dispuesto a hacerlo.

Sin embargo, en la actualidad y siempre, según la historia de la humanidad, ha habido personas que envían a otros a dar la vida por la patria, mientras dicen que ellos también están dispuestos a dar la de ellos, pero nunca la dan. Y en el mundo actual pasa todos los días. Esta actitud para mi es detestable, pero lamentablemente es muy frecuente.

Pero, lo que si podríamos hacer para, como Pilatos salvar nuestra responsabilidad, es crear una Ley orgánica, que regule la forma cómo los patriotas podrán cumplir su deseo de dar la vida por la patria.

Para ello, es necesario que haya oportunidades para darle el gusto al referido individuo, y ver si es de verdad cierto que cumplirá con su ofrecimiento de dar la vida por su patria o por sus ideales.

Estas oportunidades son las que se presentan cuando esos mismos líderes propicien la aparición de lo que ellos siempre se empeñan en producir: las guerrillas, guerras santas, guerras civiles o con otros países. Para esos casos, podría crearse una Ley internacional, y que la responsabilidad de su cumplimiento recaiga sobre la ONU, que obligue a los líderes responsables de la guerra, ir a morir a los frentes de batalla, sin excusas, para que validen sus palabras con el ejemplo.

También se podrían establecer opciones, como por ejemplo que los líderes de los países en guerra se enfrenten ellos dos solos, uno contra el otro, en un combate mortal, es decir que termina cuando uno de los dos quede muerto. Las armas a utilizar serian escogidas por ellos mismos y supervisadas por la ONU. Con la condición además, que el líder ganador, al concluir el combate, se practique un seppuku al mejor estilo japonés, en honor a su patria. Seguro hay más opciones que las dejo a su imaginación.

Digamos que la idea general o la semilla, está sembrada. Pero ¿Verdad que parece una locura?

Sin embargo, si de verdad se crearse algo como lo antes expuesto, y que se hiciera cumplir en serio, y dado el temor de los cobardes: ¿no les parece que contribuiría a disminuir los conflictos nacionales o internacionales del mundo? Yo estoy seguro que sí.

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