Publicado en Diario Información de Alicante (29/03/2010) con el alias de María José Mayans

Las elecciones en Francia (¡qué lejos parece que está ese país!) han supuesto un palo y de los gordos para Sarkozy. El poder desgasta, y la crisis pasa factura. Una buena parte de la derecha francesa ha optado por abstenerse, y eso ha impulsado el voto de la izquierda, sobre todo el socialista. El bueno de Nicolás tiene que pensar qué está haciendo mal para que los suyos le quieran botar (que no votar).

Aquí, en España, es de suponer que algo parecido se podría producir. Las próximas elecciones a disfrutar nos iban a deleitar con un panorama similar; la izquierda descontenta y hastiada con el mandato socialista, podría desviar parte de sus votos a la abstención (que no se haga muchas ilusiones Rosa  y su UPyD) y otra parte para resucitar de sus cenizas a una Izquierda Unida hasta hace bien poco al borde de la desintegración (allí se están pensando en nombrar a José Luis socio de honor de la formación). La derecha, semper fidelis, con sus votos habituales elevaría a los compañeros de Mariano al control. Esto sería lo esperado dentro de un sistema de encubierto bipartidismo como el español.

El problema podría surgir si esa fractura en el socialismo fuese más acentuada de lo que previsiblemente se pudiera esperar como causa del desastre económico en el que nos ahogamos. El pueblo es listo y sabe premiar y castigar en la medida que se merece a aquél al que considera culpable de sus males; José Luis y su equipo, ese que tanto le satisface, podrían llegar a infringir un daño casi irreparable al partido que representan, a la vez de encumbrar en lo más alto al líder menos carismático de la historia de la democracia en España. Perdidas la credibilidad, la sensatez, la coherencia, y desterrados el sentido común y el talante, este vacío  que nos gobierna puede llegar a convertir España en un país de derechas per sécula seculorum…

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