La dependencia emocional es una afectación común

La dependencia emocional es una afectación común, destructiva, aunque no podría llamarse una psicopatología (enfermedad mental), que incide directamente en la propia estima y que tiene una mala influencia en las relaciones afectivas, causando no poco daño y que deja muchas secuelas en nuestra personalidad.

Hoy día es común y generalizado tener cualquier tipo de adicción, puesto que vivimos metidos hasta los tuétanos en una sociedad culturalmente adictiva, no importando si esa adicción es legal o no, hacia una persona o algo. Entendiendo la adicción como un algo que no controlamos y que la tenemos como una necesidad perentoria donde existe un mínimo de posibilidades de contenernos. Es increíble, como nos adictamos a las fiestas, cigarrillos, dulces pareja, sexo, compañía…

Tal vez, el fundamento de esto está contenido en la forma en que se nos ha formado, criado, donde fuimos invisibilizados de alguna manera, por las personas que tuvieron la tarea de formarnos, educarnos, amados por ellos, que quisieron darnos lo mejor. Sin embargo, es lógico pensar que, ellos no tuvieron la culpa total de las cosas, ni de nadie en realidad. Porque es posible que ellos también fueran víctimas de lo acontecido con nosotros, de esa cadena cultural donde fuimos arrastrados infortunadamente.

La emocionalidad algunas veces pasa debajo de la mesa, no son pocas las ocasiones que las obviamos casi por obligación, lo que nos convierte en eternos buscadores de ese eslabón perdido en nosotros, ese algo o de alguien que llene ese vacío, restablezca ese anhelo. Pero; es verdad que la cultura pone a nuestra disposición una variedad inacabable de alternativas para paliar temporalmente esta carencia, llámenlo placebo y, simular así una sensación de afecto y plenitud.

Es frustrante no tener una relación prístina, amorosa con nosotros mismos, porque resulta que cuando no nos amamos, cuando sordos a los alaridos de ese infante herido, ignorado, luego de eso; no existe un sueño hermoso como, desear que un proyecto, amor, negocio o algo, que venga a rescatar nuestra alma, ya seca de tanto llorar.

Así, de esta manera nos ilusionamos, lo entregamos todo, lo que podemos, ahogando a la otra persona, despertamos en ella sus propios miedos a fallar y de reencontrase con su vacío, produciendo heridas por todas partes.

emocional

Cuáles son las posibilidades

Recriminarnos duramente con el pensamiento de que el mundo es pura maldad, no hay suerte, ni asertividad en nuestras experiencias. Así iremos por el mundo tejiendo nuestra red de desaciertos a ver que encontramos. Pero con tantas heridas sufridas, es cuesta arriba encontrar algo pleno.

Nos encerramos en nuestra cárcel afectiva y vamos languideciendo, jugando a ilusiones mundanas con un resultado casi perverso como logro; una presunta tranquilidad. Hay una posibilidad cierta de parar acá y, con la ayuda de la confianza y el afecto, darnos por enterados que es ya la hora de rectificar el camino, algo nada fácil pero; esencialmente posible.

Tenemos la oportunidad de practicar el amor, el afecto, por nosotros mismos y con los demás, es una prédica a la que todos debemos hacer caso porque es claro que el amor es un sentimiento puro y, es precisamente la cura natural para las enfermedades del alma, tales como la emocionalidad. Las emociones ejercen un imperio controlador en el comportamiento humano, si las dejamos de su cuenta, que tomen cuerpo, en nuestros sentimientos y ánimo, seremos fácil presa de ellas. Hay que dominarlas, someterlas al imperio de la voluntad y el raciocinio, es; la manera de controlarlas. No se trata de un manual para ello es solo sentido común.

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