Que los demás sean como yo

El origen de muchas frustracciones en la mayoría de personas es que esperan que los demás sean como ellos mismos

Esperan que al menos tengan la misma empatía y sinceridad que ellos, pero eso en realidad no es posible. Los valores que tiene cada uno no son los mismos que poseen los demás. 

Todos tienen expectativas, eso es casi inevitable, esperan ser comprendidos, queridos y valorados,, pero eso no quita que esas previsiones puedan fallar. 

Qué los demás sean como yo

Padres, madres, amigos, familiares, compañeros de trabajo, esperan que los demás actúen de un modo parecido al de ellos mismos. Parajes que cconfían en que se les de todo, amigos que esperan ser apoyados siempre y hagan lo que hagan. Todos estos aspectos son los que generan mayor frustracción porque no se cumplen. Cuando sería mejor tratar de encontrar el equilibrio. 

No esperar nada de nadie

Para muchos no es la mejor opción y ni siquiera se paran a planteársela. Sin ser conscientes de que ese es su mayor error. Está claro que hay expectativas que no pueden fallar, como son: la fidelidad, la sinceridad, no traicionar y el respeto. Puesto que son los pilares fundamentales sobre los que se basa cualquier relación sana y saludable. 

Pero es que los demás no son perfectos, ni siquiera cada uno mismo. Si se diera el caso de tener que complacer siempre, terminaría siendo una dinámica tan estresante como infeliz. No es posible no hay nadie que sea ejemplar, que sea perfecto y que solo tenga virtudes. Es tan simple como tener respeto y que este sea mutúo. 

No siempre se puede recibir algo a cambio, y esto es algo que muchos no entienden. Piensan que si ellos hacen un favor, los demás se lo tienen que devolver.

Y es que lo quieran o no son cosas que no siempre se pueden cumplir, lo importante es aceptar a los demás tal y como son. 

 

 

 

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