“A fin de hacer frente al espectacular aumento en el número de pensionistas que cometen delitos, se ha creado por primera vez en la historia de las penitenciarías británicas un ala especial para ancianos”, señala el dominical londinense The Sunday Times. La sección se ubica en una prisión de Portsmouth y dispone de montaescaleras, aparatos de ejercicios adaptados a sus necesidades y personal de enfermería. Un estudio indicó que más de cien mil jubilados “han recurrido al delito o han pensado en hacerlo” a fin de complementar sus pensiones y subsidios. Algunos trafican con drogas, roban en las tiendas, contrabandean cigarrillos y alcohol o incluso asaltan bancos. Mientras que la cifra de pensionistas encarcelados en 1990 era de 355, en el año 2000 ascendió a 1.138. Muchos no tienen antecedentes penales, pero “se ven sometidos a grandes presiones para mantener su nivel de vida —dice el criminólogo Bill Tupman—. [...] No son personas pobres, sino de clase media, que han sido ciudadanos laboriosos y fieles cumplidores de la ley toda su vida”.

Este es uno de los viejos.

fidel castro

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