Dejar de fumar

Dejar de fumar suele ser el propósito de Año Nuevo de muchos fumadores, que, año tras año, por estas fechas, deciden abandonar este hábito, pero no todos lo consiguen. 

Pero las campañas para la prevención del tabaquismo, y el precio tan elevado de los paquetes de cigarrillos, han hecho aumentar el porcentaje de exfumadores, y, sobretodo, de fumadores que desean dejar de serlo, de una vez por todas.

Pero dejar de fumar no resulta nada fácil, porque el tabaco es sumamente adictivo, y, además, solemos relacionar los cigarrillos con los momentos de mayor placer : tomando unas copas con amigos, en la sobremesa, después de una buena comida...Ya nada volverá a ser como antes, sin ese cigarrillo que nos acompaña desde el primer café de la mañana. Es la llamada adicción psicológica, quizá más difícil de superar que la adicción física a la nicotina. Y, durante los primeros días, estaremos, inevitablemente, más irritables, de mal humor, y hasta un poco deprimidos...Y aumentaremos de peso, seguro, ese será el precio más alto que vamos a pagar...

Pero Ricardo Artola, autor del libro “Y un día dejé de fumar”, no opina igual. Fumador empedernido, como él mismo se define, se propuso dejar de fumar al cumplir 50 años, y asegura haberlo conseguido sin irritabilidad, sin esfuerzo, y, lo más importante, sin ganar un solo gramo de peso. En su libro, “Y un día dejé de fumar”, de la editorial "La Esfera de los libros", nos cuenta su experiencia.

El autor del libro "Y un día dejé de fumar" concede mucha importancia a la fase de preparación: es aconsejable disminuir el número de cigarrillos progresivamente, hasta llegar a los cinco o seis cigarrillos diarios. A partir de aquí, sólo queda fijar una fecha, cuando realmente estemos decididos a dejar de fumar.

Pero, como él mismo afirma, dejar de fumar no es dejar de vivir”, y se muestra contrario a introducir cambios drásticos, que supongan excesivos sacrificios, como aconsejan algunos manuales para dejar de fumar: No tomar copas con amigos, ni café despúes de las comidas, ni realizar actividades que relacionemos con el tabaco, por lo menos durante los primeros días. Así, no es extraño, afirma, que un fumador se asuste ante la idea de dejar de fumar. Él nos aconseja introducir pequeños cambios, que podemos incluir en nuestra rutina diaria sin esfuerzo, como los que él llevó a cabo cuando dejó de fumar: simplemente, aumentó el consumo de agua, para ayudar al organismo en el proceso de desintoxicación, y asegura además que nadar, y practicar ejercicio físico a diario, le ayudó a sentirse más relajado, y a prevenir la ansiedad, factor de riesgo que nos puede llevar a fumar de nuevo a pesar de haber transcurrido mucho tiempo sin probar un cigarrillo. Pero no renunció, ni siquiera los primeros días, a tomar unas copas, ni a sus cafés, ni mucho menos a salir alguna noche con sus amigos...

“Y un día dejé de fumar”, incluye, además, consejos y trucos para dejar de fumar ("las 206 mejores píldoras para dejarlo"), e incluye abundante información sobre los beneficios que supone para nuestra salud dejar de fumar, desde los primeros días, porque piensa que ya todos conocemos perfectamente los efectos perjudiciales que provoca el tabaco en nuestro organismo.

Realmente, este libro constituye una valiosa herramienta para dejar de fumar, y podemos ayudarnos, además, con algún recurso adicional: chicles o parches de nicotina, sesiones de hipnosis o acupuntura, técnicas de relajación...

Ricarco Artola afirma que dejar de fumar no es difícil. Realmente, tampoco es fácil. Pero su propia experiencia, contada con detalle y sencillez en su libro, nos demuestra que, con un poco de esfuerzo y mucha motivación, se puede lograr.

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