Por mucho tiempo creí que mis decisiones eran permanentes ya que sólo decidí  luego de hacer una tremenda introspección que me dejaba con el sentimiento de haber agotado todas las instancias y posibilidades  para nunca poder preguntarme: y si hubiera hecho esto o aquello???

Hoy ya no sé nada, la decisión más importante de mi vida se convirtió en un asunto con elástico, creí no tener nada más que hacer con el tema y creí que proseguía con mi vida, creí que era un asunto terminado, un dolor olvidado o por lo menos superado, creí que había llegado al límite de fuerzas de mi corazón y que ya no tenía nada más que buscar o que ofrecer, que el amor se había convertido en algo “para otros” y, acuñé mi frases “célebres” para el bronce: “yo ya no siento nada”, “mi pobre corazón está más allá de esas cosas mundanas porque ya no quedan pedazos que arriesgar”,” habemos personas que no tenemos “dedos para el piano” en este tema”, y otras innumerables disculpas y mentiras que mi corazón envió a mi mente (o viceversa) y caí en la profunda mentira que yo misma me creí… Pensé que, en cierta forma, los seres humanos somos arquitectos de nuestros destinos o, también otro pensamiento muy esgrimido por mi fue: bueno, si el destino ya está escrito, habemos algunos a los que no nos corresponde vivir el amor, porque, a pesar de tener una tremenda capacidad de entregarlo, no nos está destinado alguien que nos elija para compartir nuestra vida contra todo evento… y así, mil millones de jugarretas de mi mecanismo de defensa esforzándose  por mantenerme medianamente viva.

La verdad es que no viví para nada, vegeté, hiberné, vi pasar la vida por la ventana… mi corazón persistía en sobrevivir con los pocos pedazos que logré encontrar (bastante chamuscados por cierto) luego de la debacle espantosa de los sueños rotos.  Perdí la esperanza, no busqué a nadie en quien poner los sentimientos que me ahogaban sin darme cuenta… me volví cínica y perdí por completo la fe en el amor: no para los demás, pero sí para mi… argumentando que con cada fracaso y desilusión amorosa vamos perdiendo pedazos importantísimos de nuestra alma que nos convierten en personas diferentes a las que éramos, que si soy mala para matemáticas, no puedo ser físico cuántico: resumiendo que si soy mala en el amor no puedo pretender tenerlo…  inventé excusas para esconder el terror, el espanto y el enorme dolor que me causaba vivir sin que alguien notara cómo soy yo realmente, sin que alguien se diera cuenta que, si bien tengo defectos, también tengo tremendas virtudes y un enorme caudal de cariño para dar… Finalmente: estaba completamente muerta, reseca, paralizada, aterrorizada…

Luego de muchos años en esta “no vida”, me enfrento a una situación complicada, y de ahí el título que elegí para este escrito:  “Dejá vu o segunda oportunidad”?? Cómo podemos saber si la vida se ríe en nuestra cara o nos regala una segunda oportunidad?? Una oportunidad de arreglar las cosas, de volver a sembrar lo que se malogró o simplemente se carcajea viendo cómo volvemos al principio para decirnos, simplemente, que no es para nosotros???  Converso, analizo, observo, pienso y re-pienso, casi hago un estudio sociológico que lo que piensan las personas que me rodean al respecto: todos tienen ideas dispares, pero, finalmente, todos creen que, a veces, los milagros ocurren y se nos da la oportunidad de reparar los daños que hemos provocado a otros (o al revés), que la vida se encarga de proveer lo que nos es absolutamente necesario para seguir viviendo, que Dios en su infinita Misericordia provoca un “pliegue” en el espacio-tiempo y nos permite reencontrar lo que perdimos en el momento justo en que podemos abrazarlo y mejorarlo… Lo terrible, es que es TARDE!!! El otro personaje de la historia prosiguió con su vida, tiene otras personas a las que debe su lealtad… tiene nuevas responsabilidades que atender… y ahora, después de habernos detestado profundamente, de no haber tenido contacto por muchísimos años, nos encontramos siendo “los  mejores  amigos”, haciendo millones de cosas juntos, compartiendo trillones de planes y proyectos, separándonos solamente para dormir cada uno en su casa… y, preguntándonos qué es lo que pasa??? Cuál es el objetivo de esta “jugarreta del destino”??? De qué se trata esta relación “extraña” que ahora tenemos??? Por qué Dios nos junta de nuevo (en sus propias palabras)???

Ambos tenemos la certeza de que hay  “algo en el aire”, “que la verdad está afuera”??!! como decía una famosa serie de televisión… pero no sabemos qué nombre ponerle… no sabemos cómo borrar lo antiguo y malo, y recuperar lo antiguo y maravilloso…

Siempre pensé que mis decisiones eran permanentes e irrevocables, también pensé que el amor estaba fuera de mi radio de acción y de habilidad,  estuve convencida de que ya no sentía nada por él y, que incluso me era indiferente…  Ahora me doy cuenta que “uno propone y Dios dispone” no es solamente un refrán, sino que es verdaderamente una realidad.  Aceptar esto no sería ningún problema, pero por qué tiene que ser imposible???!!! Por qué la vida se ha empeñado en darme a probar cosas que me han gustado pero que no puedo tener; es como si me gritara: ¿te gusta??? No es para ti!!!  Estoy convencida de que para mí sería imposible intentar el amor con otra persona, por el esfuerzo que implica, y porque el espanto me paraliza… Con él  todo fluye, las cosas son tan naturales, antes le temía y ahora me relaja, las cosas que le molestaban de mi, ahora le causan risa: es MI MEJOR AMIGO, mi partner, mi pana, mi socio, mi brother, mi cómplice y la persona que me hace sentir feliz y completa como ser humano , sin miedo a intentar cualquier cosa porque él está a mi lado…  

Por ahora, esta historia está inconclusa… todavía no sé qué me depara el destino.  Lo único que sé es que sería capaz de todo para intentarlo nuevamente: pero no sé si tengo oportunidad… me congelo de pensar en decirle lo que podría hacer por nosotros, si es que fuera posible que existiera un “nosotros”.  Verdaderamente creo que podríamos ser invencibles y tremendamente felices… que la vida nos ha hecho crecer,  madurar y aprender  de los errores que nos destruyeron la primera vez… Ahora sí sería capaz de todo por arreglar las cosas, ahora entiendo que él debería haber sido el principio y el fin en tantas cosas… que debería haber aceptado buscar opciones, aunque fueran “locas” para poder haber seguido juntos.  Tal vez aquel no era el momento preciso, tal vez teníamos que alejarnos para vernos, tal vez debíamos perdernos para encontrarnos, tal vez… tal vez… Ahora nos falta el tiempo para estar juntos, le faltan horas al día para conversar y planear, pero soy su amiga, y por ahora es lo único que tengo… nuestra amistad.

Creo que la vida nos pone dificultades, oportunidades y problemas para poder ayudarnos a crecer y a cambiar lo que no nos gusta de nosotros mismos. Y asimismo, también nos envía señales de caminos que podríamos recorrer si queremos… Estoy convencida que podemos ver estas señales en las cosas extrañas que vivimos, que podemos creer que todavía existen  los milagros… pero también estoy convencida que no todos somos capaces de arriesgarnos a seguir esas señales y que no todos somos fuertes y valientes para reconocer que esos milagros podrían permitirnos recomponer lo dañado, mejorar lo malo y rescatar lo bueno proyectándolo al futuro como un nuevo sueño que podría convertirse en una hermosa realidad. 

También estoy segura de que las cosas pasan por algo, que no son casualidades sin sentido, que tiene que existir un motivo para todo lo que vivimos, que tal vez los momentos no fueron los correctos pero las personas y los sentimientos sí lo fueron, que las experiencias vividas en conjunto no fueron un desperdicio de tiempo y esfuerzo, sino que fueron herramientas que nos han llevado al lugar que ahora transitamos, otra vez juntos… A estas alturas, yo sí sé lo que quiero para mi vida, pero también sé lo que no quiero en ella… No deseo volver a vegetar, hibernar y sobrevivir apenas, no quiero volver a meterme en mi caparazón de seguridad dándole la espalda a la vida… no quiero volver a sentir el miedo y el dolor de seguir mi vida sin llenar mis días con lo que tengo hoy, aunque por ahora, sólo sea amistad.

 

Agostina de Álava

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