DEFICIT COGNITIVO

El déficit cognitivo, está catalogado en la clasificación americana de enfermedades mentales DSMIV, como uno de los fenómenos del Transtorno por Déficit de Atención e Hiperactividad o TDAH, implica una característica cognitiva particular, frente a los procesos de asimilación intelectual, especialmente de las habilidades matemáticas y verbales; en estos tiempos podríamos decir, ocupa en frecuencia, el lugar del anterior diagnóstico de agresividad y dificultades de aprendizaje, que se otorgaba tan frecuentemente, a los niños con dificultades de comportamiento y adaptabilidad.

Si bien es cierto, que la palabra misma déficit, induce a una mirada sobre la deficiencia, también es cierto que de acuerdo al planteamiento de inteligencias múltiples, de Howard Gardner, los niños afectados por este trastorno, cuentan con importantes fortalezas a nivel de la inteligencia musical y artística.

El diagnóstico del déficit cognitivo, se hace mediante pruebas neuropsicológicas que miden los niveles de atención, memoria, orientación, lenguaje, habilidades visoespaciales, y funciones ejecutivas del sujeto. A través de ellas se medirá el Coeficiente Intelectual, como principal indicador para diagnosticar el trastorno; que puede variar de intensidad y gravedad, entre leve, moderado, grave, profundo, y de gravedad no especificada.

Su abordaje se hace a través de diferentes disciplinas y enfoques, que procurarán fortalecer las funciones deficientes, para promover una mayor funcionalidad del paciente. Evidentemente la mirada desde donde se aborde el problema, determinara no solo su tratamiento, sino su concepción misma.

Desde el punto de vista escolar, es necesario tomar en cuenta las directrices dadas dese el Ministerio de Educación Nacional, cuyo punto de partida son los postulados de Bacon: “debe extenderse y ampliarse el entendimiento, para que abarque la imagen del universo a medida que va siendo descubierto y no reducir el universo a los límites del entendimiento “. En los diferentes contextos institucionales, es evidente el reduccionismo que puede llegar a hacerse del concepto de salud mental, pero mayor aún, es el desconocimiento significativo que se pone en juego, en algunas intervenciones de los profesionales de la educación, frente a estas características catalogadas como sintomáticas; siendo paradójica la acucia para solicitar dictámenes diagnósticos, pero lo contrario para revisar las posibles intervenciones desde el área escolar, luego de obtener el diagnóstico externo.

Por lo que podría cuestionarse el hecho, del sentido de un diagnóstico, cuando no se ha avanzado en posiciones institucionales para avanzar en sus posibilidades, y no solo en sus imposibilidades, en cuanto a las problemáticas diagnosticadas. “La revisión de estos desafíos tiene sentido cuando se establece la postura institucional frente al ser humano que queremos formar y que es coherente con la tendencia en derechos humanos. Se debe partir de la valoración del ser humano, creyendo en sus potenciales, como la garantía para recorrer nuevos caminos e implementar estrategias poco exploradas en la atención educativa” (Lineamientos del MEN acerca del Déficit cognitivo)

Será necesario entonces, que la institución escolar se posicione frente a las características de la salud mental, de los sujetos que están en procesos de aprendizaje, y socialización, en el ámbito escolar; es necesario plantear un diagnóstico sobre el diagnóstico, que señale un manual de ruta interna a la institución, solo así podrá garantizarse un lugar de trabajo con estudiantes con estas características, de lo contario el DIAGNOSTICO dado por la instancia médica tomará un lugar mudo en el ámbito escolar, o dicho de otra manera, autorizará la irremediable anulación subjetiva del estudiante en cuestión. Diremos que lo que no se entiende en su particularidad, se tiende a trabajar desde la homogenización.

Este manual de navegación, implica poner en evidencia el lugar de la mirada, objetivos, y pretensiones, que la institución asume como pivotes de trabajo; ubicar un piso, desde donde se entenderá el asunto. Para ello el MEN reconoce tres miradas posibles, el modelo social, el cognitivo o el psicoeducativo, cuya importancia está en propiciar la posibilidad,de acuerdos colectivos de intervención.

Esta postura institucional, debe estar escrita en el manual de convivencia, manual de ruta de una institución escolar, en el que se garantiza, correspondiente a la constitución nacional, la concreción de un lugar de derechos y deberes, de todo estudiante y de toda la comunidad escolar. Debe quedar expreso y claro, el canal de ruta y la visión de las posibilidades brindadas por la institución, para las dificultades en general, y en especial, las de estudiantes con algún caso de déficit cognitivo ; como leíamos en Bacon, es imprescindible desde el abordaje institucional, no reducir el universo, añadiremos humano, a los límites de un entendimiento, añadiremos cómodo; ese es el verdadero desafío de la escuela.

La gran dificultad de un asunto como el déficit cognitivo, en el marco institucional de un colegio, es el gran riesgo de anular al sujeto que está detrás de la deficiencia, que parece lo representa; por lo que es tan importante entender un marco desde dónde leer ésta que podríamos decir, es solo una de las tantas características con las que llegan niños y jóvenes a la escuela, y con quienes se está llamado, a nada menos que a intentar, trabajar, escudriñar, posibilidades diferentes a las acostumbradas.

Esto implica entender que el sujeto, no es la deficiencia, la deficiencia es solo una parte del gran universo del sujeto; no porque no se entienda esto, significará que este niño, este joven, no desea de manera profunda, no desea aprender algo, y no requiera ser posicionado como un sujeto legítimo.

Ya que si bien, se está ante un cuerpo enfermo, con un defecto en lo real del cuerpo que afecta la funcionalidad, o mejor su organismo mismo, no implica, dejar de lado una subjetividad puesta en juego alli, ella es la que atañe a la relación con el saber, entre otras cosas vitales. Por lo que resulta incoherente relegarle simplemente, a actividades tradicionales de picado y otra serie de manualidades, e incansables rutinas de planas y tecnicismos, que pretenden llegar a asemejarlo a una idea estándar de funcionamiento.

Los mismos lineamientos dados por el MEN ( ministerio de Educación nacional) proponen: “La exigencia de lo común, no deja ver la diferencia ni los potenciales de cada ser humano “ A pesar de la insistencia en los lineamientos oficiales, en algunas experiencias cercanas de instituciones escolares, con presencia de educadoras especiales para el manejo de ésta particularidad, me he encontrado con una recurrencia a la descalificación de las potencialidades de este ESTUDIANTE, condenándoles a portar sobre sus dolores, un diagnóstico como una verdad definitiva, que ata el futuro, y las posibilidades a la estrechez de la mirada de quien interviene el caso. Pues el hacer por ejemplo, ocasionales presentaciones de baile en algún evento institucional, como el desarrollo de una actividad suelta, no es a lo que se refiere la exploración de la inteligencia musical o artística señalada por Gardner, ella implica más bien, un trabajo profundo, sistemático y ordenado, desde la estructura cognitiva del estudiante, enfocada a la expresión musical, por ejemplo.

Algunas veces son estos profesionales, que podrían estar llamados a batallar en la uniformidad, por un lugar de lo diferente, los que resultan más bien, siendo los abanderados de la derrota de la creatividad, tal vez derrotada en ellos mismos, antes que en el ESTUDIANTE; lo grave del asunto es que el rango de preguntas, que permitirían otros horizontes de intervención, queda fuera de su trabajo.

¿Cómo procesa la información matemática o verbal un estudiante con déficit cognitivo leve, moderado, o grave? ¿Cómo acompañar, el proceso para plantear una pregunta?¿de qué manera es indispensable ayudar a procesar las instrucciones? ¿en qué otras capacidades, se ha depositado la energía deficiente?...entre otras, son preguntas que podrían dirigir investigaciones llamadas a hacer por la INSTITUCION ESCOLAR.

Aunque los estudios señalan que la deficiencia matemática y verbal, es la base en esencia del DEFICIT COGNITIVO, no significa que el sujeto no procesa esta información, de otra manera. Esa manera está articulada a su subjetividad, pero ella tiene ocasión de ser manifestada en contextos propicios de escucha; no se requiere más que la intencionalidad y sensibilidad del maestro acompañante, o facilitador de estos procesos. Estas preguntas se convierten en un derrotero importante, cuando entendemos que las limitaciones, coexisten con las capacidades.

Un punto de partida esencial al proceso de aprendizaje, como lo es el planteamiento de preguntas, parte del sencillo acompañamiento y observación analítica de la curiosidad del estudiante y el deseo inmerso en ella, en sus conversaciones, en sus juegos, en las dinámicas sociales que establece; este acompañamiento puede ayudar al estudiante a plantear preguntas, que de hecho, por sí misma, lo posiciona de otra manera. La energía usada en las habilidades deficientes es desplazada; es claro que por lógica física, esa energía alterada en la deficiencia, no se ha destruído, se ha dirigido a fortalecer otras, como el arte, la música, el deporte.

Sabemos que las funciones cognitivas, se estructuran en la interacción, esto implica que el lugar del otro es significativamente importante en el punto de partida, del proceso de enseñanza aprendizaje; por lo tanto en este proceso, intervendrá no solo las características del estudiante, sino evidentemente las condiciones de desempeño que posee su maestro; podremos decir entonces que un estudiante, depende por llamarlo de alguna manera, del tipo de contacto directo con el contexto en el que se encuentra…para bien o para mal, ya que ese contexto, que en principio es el maestro, psicólogo, adulto, que se enfrenta con el estudiante a la dificultad, cuenta con la tremenda posibilidad de hundirlo, o ayudarlo a florecer.

En esta misma sintonía, se plantea en los lineamientos del Ministerio de Educación : “ las responsabilidades del docente – mediador - serán más elevadas, al ser él mismo una persona con altos niveles de conciencia en sus procesos de internalización cognitiva, es compatible con un modelo pedagógico sociocrítico. Este modelo explica el funcionamiento cognitivo como la forma en que una persona logra recibir información del medio, procesarla y responder a las demandas de una tarea, de acuerdo con su estilo particular de pensamiento”

Por ello, resulta no optativo, establecer una posición amplia frente al diagnóstico médico del déficit, por parte de la INSTITUCION ESCOLAR. Es su posibilidad de rescatar al sujeto, del peso de un rótulo que cargará durante su vida, y reinventar desde el contexto escolar un mundo para el niño y el joven en el que tenga un lugar significativo y potente, que en mucho determinará su vida futura.

“La Importancia de establecer un DIAGNOSTICO inicial sobre el diagnostico Según Bueno y Verdugo (1986) la “enseñanza cíclica” consiste en diagnosticar pedagógicamente a una persona y establecer un plan de recuperación individualizada. Lerner (1981) resume este modelo en cinco fases: diagnóstico, planificación, implementación, evaluación y nuevo diagnóstico. Según este autor las cuatro primeras fases denominadas ciclo de enseñanza prescriptiva, se consideran el ciclo básico de este proceso. Se encuentran relacionadas entre sí de tal forma que su objetivo es establecer un nuevo diagnóstico que dé lugar a nuevas planificaciones y nuevas formas de intervención, lo que llevará a una repetición cíclica del proceso hasta que ya no se produzcan cambios. El diagnóstico se considera un elemento clave en este modelo, ya que tiene como objetivo prioritario proporcionar una instrucción personalizada basada en la enseñanza individual y apropiada a cada estudiante. Se trata de obtener la mayor cantidad de información referida al ESTUDIANTE con discapacidad cognitiva, en relación con su estilo de aprendizaje, su principal modalidad de asimilación o sus aptitudes y capacidades más desarrolladas, para adquirir competencias y se logran mediante el modelo pedagógico desarrollista.” (Lineamientos del MEN acerca del déficit cognitivo)

Es interesante que el Ministerio de Educación Nacional, proponga la necesidad de un nuevo diagnóstico, lo que puede entenderse como un llamado a plantear una mirada desde lo escolar, y no solo ceñirse por defecto a la médica. Con esta insistencia, se otorga a la INSTITUCION ESCOLAR, un lugar significante en los pronósticos sobre el estudiante catalogado con déficit cognitivo. Propone un poder que tiene la escuela para reinventar, y también para decir algo nuevo sobre este sujeto, propone la posibilidad, pocas veces ejecutada, de que la institución educativa plante su saber y promueva otras verdades.

Evidentemente lo que se juega frente al aprendizaje, puede leerse desde otros derroteros, como el deseo del sujeto, la historia personal, el contexto de cada sujeto, pero sobre todo, la escuela podría introducir en su mirada, el invaluable poder de la alegría y la esperanza, a la vida del estudiante; lo que implicará a la institudión educativa decidir una postura frente a la vida o a la muerte simbólica, implícita en los rótulos médicos.

EL DESEO EN LA CURIOSIDAD

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