El placer

El placer siempre se ha  considerado como algo negativo, parece que sentir, sea cual sea su sentido es malo. 

No está muy claro el porqué pero se ha transmitido a la sociedad que sentir placer puede resultar negativo y que hay que evitarlo a toda costa. De este modo, todo lo relacionado con el placer y todo lo que resulta agradable es sospechoso. 

La defensa del placer y el pecado

Muchas personas del mundo occidental viven sospechando que el placer es algo que se le ha negado al ser humano, que para ser considerado alguien bueno y correcto, lo mejor es negarse a uno mismo cualquier satisfacción que  le pueda resultar agradable. 

Esta sospecha del placer, se relacionó con una corriente filosófica llamada dualismo y por la cual se transmitió que lo material era malo y que lo bueno solo se encontraba en el alma. 

Durante muchos siglos se le ha estado transmitiendo al ser humano, que lo correcto es estar siempre flagelándose ya que sentir placer era sinónimo de pecado. Estas ideas todavía permanecen en occidente, y son la base de muchas conductas absurdas por parte de un gran número de personas que ven como sospechosa cualquier satisfacción que resulte placentera para quien la siente. 

El placer y su sospecha

Hay que tener en cuenta que el placer por el puro placer, es complicado y si lo pensamos bien por sí mismo no tiene mucho sentido. Ahora bien, si nos centramos en lo material, el dinero por ejemplo, no da la felicidad, pero si puede servir como ayuda para obtener un bien que proporcione algo de placer. 

De todas formas, el placer es subjetivo y no depende solo de cada persona, sino de todos los factores que lo rodean. 

Habrá quien piense que la búsqueda del placer es algo del pasado, porque lejos queda ya aquella enseñanza que consideraba más importante el deber que el placer. Aunque, todavía muchas personas siguen teniendo sentimiento de culpa por sentir placer, es como si estuvieran transgrediendo algo. 

La persona equilibrada y el placer

Disfrutar de las cosas que proporcionan placer, como gozar de las relaciones humanas, la comida, la música, son aspectos que todas las personas pueden vivir con total libertad, ya que no existe la necesidad de reprimirlos. 

La contínua sospecha del placer solo contribuye a que peligre el equilibrio de la persona. Puesto que el placer es tan necesario para las personas como el respirar. Aquellos que se niegan a disfrutar de momentos placenteros terminan padeciendo algún tipo de enfermedad mental.

Lo mejor es encontrar un equilibrio entre la búsqueda del placer y su negación, porque disfrutar del placer es algo que corresponde por naturaleza a todas las personas. 

 

 

 

 

 

 


 



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