El sistema visual proporciona el 80% de la información que recibe el cerebro mientras estamos realizando una actividad deportiva. Una correcta corrección de los defectos de refracción junto con una eficaz protección ocular son básicos para conseguir los mejores resultados en la mayoría de los deportes.

Se denomina ojo emétrope aquel que no presenta ningún defecto de refracción y por tanto no necesita de ningún método de corrección. En esta situación las principales lentes del ojo, cornea y cristalino, funcionan correctamente, enfocando las imágenes a percibir justo en la retina.

En otras situaciones el funcionamiento de estas lentes oculares no es tan eficaz, encontrándonos con diferentes situaciones, que tienen en común una percepción de imágenes borrosas:

- Miopía: las imágenes se proyectan delante de la retina.

- Hipermetropía: cuando estas imágenes se proyectan más allá de la retina.

- Astigmatismo: debido a un defecto en la forma de las lentes una linea de las imágenes a percibir no coincidirá con la superficie retiniana. En el caso de que esta linea se proyecte delante de la retina, se habla de astigmatismo miope, y si se proyecta por detrás de la superficie retiniana de astigmatismo hipermétrope.

La neutralización óptica consiste en la corrección de estos defectos de refracción con diferentes tipos de lentes, en dependencia del tipo de defecto a corregir. Las lentes que se utilizan se dividen en 2 tipos: esféricas y cilíndricas, a su vez cada una de ellas puede ser cóncavas o convexas. Para la correcta neutralización óptica en deportistas se dispone de varias soluciones y serán el tipo de defecto de refracción junto con la especialidad deportiva a realizar, los principales factores que determinarán el tipo de solución más eficaz y que menos problemas cause.

La principal de las soluciones y la más usadas son las lentes de contacto o lentillas. Existen 2 tipos: las blandas o de hydrogel y las duras o permeables al gas. Las más usadas en la práctica deportiva son las lentes de contacto blandas, que presentan como principales ventajas el no disminuir la amplitud del campo visual y casi no alterar el tamaño de la imagen (a diferencia de las gafas, en ambos casos, que si lo hacen). Pero quizá la principal ventaja se encuentra en que las lentes de contacto mejorar la visión conjugada de los dos ojos, lo cual repercute en tener una mejor visión de relieve (estereopsis). Las lentes de contacto duras están prácticamente desaconsejadas para la actividad deportiva por su mayor facilidad de romperse y caerse.

Para aquellas personas que tengan alguna contraindicación para el uso de lentillas, como intolerancia, alergias, patologías oculares y especiales defectos de refracción y también en niños, se recurre al uso de gafas. Actualmente en el mercado existen las denominadas gafas deportivas, que además de estar graduadas para corregir el defecto de refracción correspondiente, minimizan los posibles inconvenientes de usar gafas mientras se realiza deporte. Además de monturas y lentes realizadas con materiales muy resistente a los impactos y a determinadas temperaturas (con tratamiento anti-vaho), nos encontramos con la posibilidad de añadir una protección a los rayos solares con la elección de un adecuado filtro solar, algo muy importante si la actividad deportiva se realiza en el exterior.

Por último queda recurrir a la cirugía ocular refractiva. En este campo la técnica más usada es la denominada LASIK, cuyo objetivo es modificar la curvatura corneal para hacerla más cóncava o convexa, en dependencia del defecto de refracción a corregir. Se realiza con anestesia tópica (colirio), la recuperación en la mayoría de los casos suele ser rápida y proporciona una solución definitiva al defecto de refracción.

Ojo emétrope y amétrope.

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