Cuando oigo estas palabras pienso en los profetas: hombres sencillos con una vida propia, ocultos en su quehacer diario, pero que al oír la voz de Dios rompen con la vida que estaban llevando hasta ahora para enfrentarse a unos gobernantes que no siempre cumplían la Ley de Dios y un  pueblo apartado de Dios.

El profeta Isaías es llamado por Dios en el seno de su madre, y no lo llamó el Señor  para que respetara a los jefes del pueblo. El profeta dice: El Señor puso mi boca como cortante espada, hizo de mi aguda saeta.

Para poder cortar el mal y  para herir los corazones soberbios  es necesario esta revestidos de la fuerza de lo alto. Para curar el miedo, propio de los seres humanos el Señor dice a cada profeta: Mira bien, no te inquietes, no temas nada, y ten firme el corazón. Yo te guío y hago prosperar tus caminos

El profeta Jeremías fue sacerdote, de carácter tímido, dulce y afable, que tuvo que enfrentarse a grandes y pequeños, a poderosos y humildes para poder defender al Señor su Dios.

El profeta JEremías durante toda su vida fue un signo de contradicción, ya que, siendo pacífico, se veía obligado a anunciar guerras, desastres y destrucción. La misión encomendada por el cielo, no era sencilla, y el protesta protesta y¡una y otra vez, y se queja y se lamenta ante Dios, porque su carga es pesada, no tiene fuerzas, y como ser humano, se siente débil y flaco para semejante responsabilidad.

Jeremías recibe autoridad para arrancar y destruir, arruinar y asolar, edificar y plantara. Sin embargo él se lamenta de las dificultades, de la incredulidad y de la incomprensión y pide a Dios que imparta justicia.Sin embargo, acepta la voluntad divina por amor de Dios.

El amor sublima las dificultades; no las suprime; porque la  fuerza de Dios actúa y se manifiesta en la  flaqueza.

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: