DEL DATACREDITO Y OTROS DEMONIOS

 Cuando niño recuerdo que los mayores me asustaban con personajes tenebrosos como lo son “el coco”, “el ñau pelú”, “la bruja chupa ombligos” entre otros. De esta forma se aseguraban que me acostara temprano o que no hiciera pilatunas, cosas que muchas veces obvie y tuve que pagarlos con una buena “limpia” -azotes- o con una noche en vela esperando a que uno de los anteriores viniera por mí. Bueno el hecho es que crecí y pensé que jamás tendría que asustarme por personaje alguno, hasta que decidí asumir responsabilidades   y tomar una línea telefónica a mi nombre y se me advirtió, se me dijo, que si no pagaba lo acordado mi iba a salir un monstruo financiero llamado “DATACREDITO”  el cual no me iba a permitir obtener ningún beneficio crediticio por un tiempo de castigo -igual a una pena  carcelaria por robo-  de cuatro años después de pagada la deuda; el hecho es que me quede sin empleo y me toco figurar en la lista de visitas de este horripilante ser.

Lo que yo no sabía era los alcances de este demonio, inventado por  los bancos para proteger sus intereses de los pobres “mala paga” como yo, tales como la  discriminación o descalificación de un aspirante a un empleo en una entidad financiera, basándose en simplemente encontrar tu nombre en dicha lista infernal. Lo anterior me parece, de lo más grotesco y denigrante con respecto a la dignidad humana, sí está bien que no me presten un peso  ya que yo si no puedo pagar una deuda, menos dos; pero descalificar a una persona y decir que no es acta para un puesto en una entidad bancaria porque debe pinches “$30” a “X” corporación, eso no tienen nombre o sí; se llama “discriminación”.

Yo me pregunto será que si estudie para ser empleado bancario y debo 5 centavos a “Y” entidad y por eso no puedo conseguir empleo ¿podre pagar lo que debo?  ¿Será  que como ser humano me siento realizado? Pues simplemente me toca recurrir  al empleo informal para reunir lo que debo, pagarlo, y esperar cuatro años para que me saquen de la lista, claro está pasando un derecho de petición a las oficinas del averno  anexando  la colilla de pago y el paz y salvo que me da la empresa  a la que le debía. Solo hasta entonces podre aspirar e nuevo a un empleo en una entidad financiera, claro si no estoy demasiado viejo para el cargo.

Reflexionemos, ¿hasta cuándo vamos a permitir que sigan jugando con nuestro derecho a la igualdad y al empleo? Es bueno que  empecemos a quejarnos y a exigir a nuestro gobierno que le meta la mano a esta injusticia y reglamente a las entidades  que se basan en datacredito para calificar o descalificar aspirantes a un cargo, o ¿esperaremos a que empiecen a exigirnos la virginidad para poder aspirar a ser cajero?  Por eso los invito a alzar nuestra voz de protesta contra este tipo de discriminación a la hora de buscar empleo, porque si no tenemos empleo les aseguro que vendrán demonios peores.

¡Gracias por el ratico!

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