Debemos partir de la Contradanza, un ritmo de danza rápida compuesto por varias secciones de ocho compases que se van repitiendo. Nació de las country dances de Gran Bretaña, que después se extendieron a toda Europa. Alcanzando su máxima popularidad a finales del siglo XVIII. Varios compositores de música culta escribieron obras inspiradas en este ritmo, como Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven, destacándose la número once, que utiliza al final del ballet “Las criaturas de Prometeo” en 1801.

 

  Entramos ya en el Danzón y el Son,  géneros puramente cubanos:

 

Danzón: surgió en la década del veinte y traspasó las fronteras, llegando a México y Centroamérica. Se unen la contradanza y el cinquillo. Se baila en parejas y como en el tango el hombre imprime la fuerza y la mujer regala las florituras. Todos los movimientos se realizan en un espacio reducido, por lo que no existen grandes desplazamientos.

  La música del danzón en muchas ocasiones es una adaptación de canciones populares, aunque en ocasiones incluye fragmentos de música clásica. Lo que significa que no tiene una melodía propia; son los arreglistas orquestales los que le imprimen la armonía al baile.

  El 12 de agosto de 1877 se tocó el primer danzón en Cuba: “Las alturas de Simpson”. Inicialmente era interpretado por orquestas típicas compuestas por violines, contrabajo, trombón, cornetín, clarinete, trompeta y el güiro: este marca el ritmo.

  Cuando el danzón cobró auge surgieron las charangas o danzoneras. Y en estas se fueron incorporando el piano, la flauta, el violín, las pailas y el contrabajo.

  Como autores notables se pueden mencionar a Miguel Faílde, Manuel Saumell, Raimundo Valenzuela, Tomás Ponce y Agustín Lara, entre otros.

  Y entre los intérpretes más conocidos: la Orquesta Belisario López, Arcaño y sus Maravillas, Acerina y su danzonera y Toña la Negra.

  La película mexicana Danzón (1991), de la directora María Novaro lo ha divulgado por el mundo del séptimo arte.

Baile cubano

 

Son: Se trata de una mezcla de ritmos aborígenes, africanos y españoles; debido a esto presenta numerosas variedades. Se diferencia por la forma y expresión de las estrofas y también por los pasos de baile, que pueden llegar a ser zapateado.

  El son cubano se caracteriza por la presencia de una frase de variada  longitud y cantada a una sola voz.

  Existe también el son montuno que se compone de cuatro compases, interviniendo el coro dos veces entre cada solo.

  Se interpreta con trompeta, guitarra, bajo e instrumentos de percusión, como los bongos, las maracas, el güiro y las claves.

  Los autores más conocidos de sones son Miguel Matamoros, Sindo Garay y Rosendo Ruiz. Mientras que entre los intérpretes destacan: Beny Moré, el trío Matamoros, Celia Cruz, el septeto Habanero, Antonio Machín y Abelardo Barroso.

Bailando Son

 

INSTRUMENTOS

 

Bongos: instrumento de percusión de origen afrocubano, de sonido hueco y profundo. Fabricado con madera maciza o con tablillas formando un tonel. Forma una caja cónica o cilíndrica. Los bongos están emparejados y unidos horizontalmente por una barra. Son de la misma altura pero de distinto diámetro. Por encima se cierra con una membrana o material plástico a la que se gradúa la tensión mediante tornillos. Esta membrana se percute golpeándola con los dedos, las palmas de las manos o baquetas. Se logran múltiples efectos sonoros muy utilizados en las danzas y bailes populares cubanos y de toda América latina.

                                                                       

Maracas: se fabrican en pares a partir de calabazas o güiros secos con judías o cuentas en su interior y con un mango para sacudirlas. Puede entenderse como una derivación del sonajero africano. Las maracas modernas están hechas con plástico o madera. Actualmente se utilizan como instrumentos de percusión para crear efectos especiales e incluso y en ocasiones como baquetas. Representan un componente primordial en las orquestas, con la función de producir ritmos característicos del son.

 

Güiro: instrumento de percusión perteneciente al grupo de los raspadores y de origen africano; es muy popular en Cuba. De forma alargada y con estrías; estas se raspan con una varilla metálica e incluso con un peine, provocando sonidos rítmicos. Se utiliza para acompañar danzas y bailes e incluso en algunos actos religiosos. En el siglo XX algunos compositores como el ruso Ígor Stravinski y el francés Maurice Ravel lo han incorporado a la orquesta clásica.  

 

Claves: instrumento compuesto de dos pequeños bastones de madera, redondos y de aproximadamente diez centímetros de longitud. Su composición es dura y maciza y el sonido, al golpear un palo contra otro, es muy agudo. Se intenta sostenerlos por la menor superficie posible para no ahogar el sonido.

Para sonar

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