Dádiva se fué de su casa, a intentar enfrentar más de una cosa; no solo era perder su mundo pequeño, pero a la vez maravilloso, con Manuel, su esposo; era arañar su alma para buscar maneras de cerrar los ojos, y reconciliarse con la decepción, que para ella significó Carlos; seguramente también tendría que lidiar con las voces de tantos fantasmas que le agobiaban; ya sin su amiga de siempre, y posiblemente llenándose de rencor hacia ella, como una manera de justificarse.

Hasta dónde supe, Manuel entró en una profunda tristeza, de la que parecía, no se repondría; Dádiva había sido más, que todo para él, era de alguna manera la salvadora de sus batallas, la inspiradora de sus cruzadas, la mujer que lo veía con ojos llenos de amor; ese amor escaso que logra invisibilizar lo que a los demás, les parece insoportable. Ella había sido eso, su dádiva.

Carlos volvió a la ciudad a los pocos meses. De acuerdo a lo que alcancé a conocer de él, puedo asegurar que el encuentro con DADIVA, había generado en él algunas incomodidades existenciales; pero finalmente, él creía que estaría bien sin ella. Tenía fortalecida su armadura, y no se permitía amar, tan solo tantear; sin importarle mucho lo que pasara con los demás, se lo permitía, encarcelado en su fantasía, de estar mejor sin amar a nadie.

Esta era la manera en la que, según él,  evitaría las consecuencias del letargo de su propio corazón; pues lo cierto era, que él le huía a la rutina de la pareja, por dudar profundamente, lograr sostener el interés de una mujer hacia él; eso le aterrorizaba, volver a ser abandonado. Entonces, sintiéndose alguien más bien insulso, se inventó la opción de creer que el aburrimiento venía, más bien, de la relación con alguien, de amar a alguien.

Lo que sigue sorprendiéndome de esta historia, es lo que luego de algunos años me enteré. Yo trataba de averiguar acerca de la vida de Dadiva, por una costumbre de saber de ella, por interés de conocer cómo estaba mi amiga, a la que tanto quise, la que me enseñó tanto de ella, y de mí misma. Hace poco tiempo, supe el desenlace de toda esta enrramada, que nunca imaginé.

Algún tiempo después, Manuel intentó acercarse a Dádiva, y encontrar lo que a ella se le había perdido; para que tal vez, le volviera el alma al cuerpo, a ella y a él, y volviera a casa. El no supo nada de lo sucedido con Carlos; intentó acercarse a ella, de manera esforzadas realmente, que a Dádiva, enternecían; ella estaba segura de su amor por él; pero no podía volver a su hogar, si no encontraba de nuevo la convicción con la que vivó tantos años.

Convicción!! eso era lo que Dadiva buscaba, eso era lo que se le había refundido, en medio del experimento algo perverso, por llamarlo de alguna forma, que Carlos intentó con su vida.

En esos acercamientos de MANUEL, DADIVA se enteró casualmente, que él había establecido una especie de relación amorosa o algo por el estilo, con otra mujer, que ella no tenía ni idea quién era; eso parece sucedió al poco tiempo de irse ella de la casa.

Ella algo sorprendida con el hallazgo, sin poder tampoco acusar de nada a Manuel, pues con qué autoridad moral lo haría, como dicen las mamás, habló abiertamente de esto con Manuel; él intentó explicar que esa situación era algo sin importancia, nombró las cosas como si la otra mujer, fuese la que lo buscaba; le reiteraba que la única mujer que él amaba era ella, que tal vez había cosas que interpretaban de manera diferente, pero que él sabía que nunca encontraría a alguién como Dádiva.

DADIVA lo conocía, conocía sus mañas, sus gestos cuando hablaba, sus miradas, y movimientos; y al hablar con él, supo que ésta relación no pudo haberse dado cuando ella se fué, sino desde antes; que aparentemente ya había terminado, pero había terminado hace poco.; y que además, parecía que el viaje que hizo Manuel, cuando Dádiva vivía el furor de la tormenta, de lo que le pasaba con Carlos, había sido con esta mujer. Por lo que las cosas no podrían ser algo de poca importancia. Le habló a MANUEL: hay cosas que no son de interpretación personal, son blanco, o negro.

¿Qué era lo que entonces había sucedido en esta maraña de situaciones?, ¿ será posible que por esa manera de percibir que tenemos las mujeres, de alguna manera misteriosa, el sentir por esa época, que algo pasaba en la relación con Manuel; la llevó a los brazos de CARLOS? ¿ había sido Carlos una estrategia del cielo, para salvar a Dádiva de un dolor mayor aún, al que vivió con Carlos, la infidelidad confusa de MANUEL? ¿ su experiencia con Carlos, la preparó para permitirle a ella entender a Manuel, y además, entender algo nuevo sobre él? ¿ esta contingencia de la vida, les permitiría al final de cuentas, entendersen como compañeros de la vida y acercarse mucho más con Manuel, de lo que nunca antes estuvieron?

El que Dádiva se fuera de la casa, habría cambiado todos los cálculos de Manuel; y eso les podría permitir algo nuevo.

Me enteré de esta última parte de la historia, por medio del hijo de Dádiva, a quien me encontré un día; él se acordaba de mí con lujo de detalles, tomamos un café,  y generosamente me contó, la continuidad de la historia, hasta ahí. Sabía que Carlos había intentado contactarla de nuevo, sabía que DADIVA había resuelto y encontrado, más de lo que ella pensaba al irse.

Sabía que MANUEL había vivido también una suerte de mutación interna, sabía que Dádiva, tendría que hablarle de Carlos a Manuel; y ahora yo sabía, que mi AMIGA, estaría bien, por fin.

Lo que vivió Dádiva Rodríguez, mi amiga, fué finalmente más que una tragedia, el rescate de un abismo del que tal vez no habría salido sin Carlos, un rescate de esos que se dan, con maneras y medios, sorprendentes y misteriosas; Dádiva ahora podría decir, que aveces... las tormentas, las tempestades y huracanes de la vida, no son lo que parecen.

 

I. Dadiva y Yo

II. Dádiva y Manuell II

III. Dádiva y Carlos

IV. Dádiva, Manuel, Carlos, y..

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