La empresa debe identificar las necesidades presentes y prever las necesidades futuras de los clientes y las actividades de la competencia para crear nuevos productos. Para ello, la empresa puede segmentar los clientes, es decir, observar los diferentes grupos de clientes de comportamiento homogéneo, y hacer un seguimiento de los más exigentes e innovadores. Analizando los usos de los productos actuales para prever las necesidades futuras, realizando prospecciones periódicas y estudios de tendencias de mercado, y analizando a la competencia para detectar oportunidades o necesidades de mejora.

La empresa debe estimular la creatividad de sus trabajadores, la aportación de ideas y el espíritu innovador: creando mecanismos de recompensa de la aportación de ideas, el trabajo en equipos multidisciplinares, organizando tormentas de ideas con objetivos prefijados, creando buzones de recogidas de sugerencias con re-troalimentación sistemática para el trabajador desde la dirección, etc.

La generación de nuevos conceptos de producto debe tener en cuenta el ciclo de vida, y requiere el trabajo en equipos interdisciplinares liderados por la dirección.

Conviene establecer procedimientos formales de selección de ideas utilizando como criterios su coherencia con la estrategia de la empresa y las capacidades internas, su viabilidad técnica y la rentabilidad esperada, las expectativas del cliente, el precio, los recursos y el tiempo necesarios. Por otro lado, puede ser de gran ayuda utilizar de manera sistemática herramientas para la generación de nuevos conceptos, como análisis de valor, brainstorming, mapa de proyectos, etc.

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