No hay ninguna fórmula conocida que garantice el éxito de una nueva empresa. Cada autor señala algunos aspectos que pueden ayudar al éxito y otros cuya atención puede evitar el fracaso. A continuación se citan algunas de estas recomendaciones en ambos sentidos.

Conviene limitar los gastos fijos.  Hacemos énfasis en el riesgo que suponen para una empresa nueva. Es vital el control de costes. En caso contrario, se corre riesgo de no intentar su reducción, dejar que la situación financiera se deteriore sin tomar conciencia, incluso de fijar un precio de venta demasiado bajo y de vender con pérdidas.

Se deben vigilar los retrasos de pago de los clientes, la facturación, las solicitudes de los clientes, los incumplimientos de los suministradores y la salud financiera de los clientes y suministradores, además de la propia.

La gestión y atención a la calidad, haciendo evolucionar la política comercial en función de las reacciones de la clientela, la modificación de sus necesidades, en función de la competencia a la cual habrá que seguir con atención. La competencia puede haber evolucionado después de la elaboración de nuestro plan de empresa y de nuestra llegada al mercado.

Vigilar las inversiones: los elementos fundamentales de nuestras inversiones, los equipos y las necesidades en fondo de rotación, deben ser controlados de manera particular en los periodos de crecimiento rápido. No conviene dejarse seducir por mercados muy importantes (« el negocio de siglo ») que pueden ser difíciles de asimilar para una empresa joven. Esto aumentaría nuestras necesidades de fondo de rotación en forma considerable y nos pondrían rápidamente en situación de dificultad.

Algunos factores claves de éxito de un proyecto de creación empresas son:

-La profesionalidad y personalidad del emprendedor.

-La realización de un plan de empresa realista, coherente y con fundamento en la exploración del mercado.

-El capital social inicial con que se crea la empresa.

-La elección de una actividad conocida para el emprendedor.

-Contar con una estrategia de renovación y diversifícación de productos, y de crecimiento.

-Las inversiones en material y en personal razonables y flexibles sin imponer una «masa crítica» demasiado importante y difícil de conseguir. Las inversiones deben producirse a medida que la demanda y el crecimiento lo permitan.

-La formación de equipos. Las organizaciones incubadora, aquella donde trabaja el emprendedor antes de lanzarse por su cuenta, suministran a menudo el marco que permite formar equipos de emprendedores. Cada vez con mayor frecuencia, las nuevas empresas, en particular las empresas de alto crecimiento, son creadas por equipos de dos o más personas. Los estudios realizados en Estados Unidos indican que el 40% de todas las nuevas empresas son creadas por equipos, siendo en el caso de las empresas de alta tecnología del 60%. Robert Cooper señala que las empresas creadas por equipos tienen una probabilidad de éxito mayor que el conjunto de las iniciativas. La complejidad actual de las tecnologías, de los mercados y de la gestión requiere una variedad de competencias que difícilmente se encuentran en una sola persona. Otros estudios muestran que el equipo de gestión y el equipo de investigadores son considerados componentes muy importantes en un proyecto de creación de empresa tecnológica. El factor clave del éxito más importante reside en el equilibrio, la armonía entre todos los elementos del proyecto de una parte y entre el creador y su proyecto de otra.

Un último consejo, se debe evitar el aislamiento. El emprendedor debe apoyarse en las estructuras de acompañamiento a los creadores de empresas, profesionales liberales (expertos contables, abogados, notarios, consultores...) que pueden dar consejos y directrices muy útiles en la preparación del proyecto, incorporarse a redes de cooperación entre emprendedores, de apoyo público, etc

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: