Cultura de la subvención

Con esta idea, se ha dado a entender que el estado el único con plenas garantías de que podrá cubrir todas y cada una de las necesidades de los ciudadanos, quienes le exigen siempre que les solucione todos los problemas

Pero si algo tiene la subvención en su contra es que fomenta  que el pueblo permanezca en calma, de mismo modo castiga la cultura del trabajo y del esfuerzo, impide haya productividad competitividad que son las dos bases fundamentales para que un país tenga prosperidad económica.

El que exista la subvención no es el problema, lo que sí lo es es la forma de utilizarla. Puede servir como ejemplo la enorme cantidad de millones que se tirán al día dando multitud de subvenciones tanto a empresas como organismos y familias. Los fines a los que van destinados son variados lo que sucede al final es que no se producen los resultados que se esperaban.

Los ciudadanos son esclavos de los políticos

El poder de un país se mide por la forma de pensar y actuar de sus ciudadanos. Por el que el principal freno que tiene el país es precisamente la cultura de subvención. 

Este tipo de subvención es utilizada por los políticos como la mejor manera de mantener el poder, abren numerosas redes de clientes del estado y a su vez se promete lealtad electoral al ciudadano quien termina por convertirse en un simple voto comprado por un partido político. 

En España la cultura de la subvención fue impuesta con la llegada de la democracia al país y la han seguido manteniendo durante numerosos años los dos partidos que han gobernado desde entonces. En la actualidad se pretende romper ese bipartidismo, pero está por ver que la fórmula elegida funcione. 

Una vez más quienes vuelven a resultar afectados son los ciudadanos puesto que una gran mayoría se verán obligados a defender al gobierno que les ha concedido esas subvenciones. 

Lo que empobrece a las familias precisamente es eso, la cultura de la subvención. Pero sus consecuencias van todavía más lejos la cultura de la subvención ha creado la idea de que se puede vivir bajo la protección del estado. Lo que ha terminado derivando en que los ciudadanos sean privados se su libertad, pierdan su iniciativa, sean ignorantes y lo más irritante sean unos ciudadanos a los que se puede manipular con total facilidad y, estos dan la impresión de estar agradecidos por ser tratados de una manera tan lamentable. 

 

 


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