La culpa en principio es la responsabilidad por las consecuencias positivas o negativas de una acción ejecutada.

La culpa en nuestra sociedad tiene mayor énfasis en las acciones que generan consecuencias negativas.

La culpa espiritual es la más complicada de sanar, de hecho toda acción material la trae implícitamente, con un juez implacable en su juzgamiento.

La culpa es el sentimiento que en el silencio atormenta en mayor dosis, minando física y espiritualmente, generando una muerte lenta en vida.

En muchas ocasiones la culpa es consecuencia de acciones que se tuvieron que tomar, cuyo impacto en el otro es la posibilidad de la liberación de un proceso que andaba mal.

La culpa cuando es fruto de una decisión necesaria para revelar relaciones sostenidas en la mentira, no tiene por que atormentar al revelador y a su compañía.

Ante las consecuencias de las malas acciones, la cárcel penaliza la culpa jurídica privando de la libertad por un lapso de tiempo, el alma penaliza de por vida sin posibilidades de libertad alguna.

La culpa nos acompaña por siempre en todas nuestras acciones, fortaleciendo el crecimiento humano cuando sus consecuencias son positivas, y nos atrofia en las negativas consecuencias.

A través de la culpa se esclaviza al otro, voy a morir de amor sí me abandonas, sí nos abandonas la empresa quebrará, sí no me amas no vale la pena vivir.

La culpa es el castigo intrínseco que nos cuesta perdonarnos, los juicios que rondan nuestro interior pueden ser eternos, sobre todo cuando nos creemos perfectos, sin dejar espacio alguno para las equivocaciones netamente humanas.

La culpa es la sanción social mejor estructurada maquiavélicamente para matar el alma del otro y saciar los resentimientos de un proceso de maduración putrefacta.

La culpa en el amor es la forma de tortura más violenta tanto para que él que propicia la acción como para él que recibe las consecuencias.

La culpa es el camino expedito del que no quiere reconocer sus errores en los procesos del amor entre dos.

La culpa es lo primero que nos adjudicamos ante las acciones negativas de nuestros seres queridos, los padres por los hijos, la pareja por su compañía, tratando de justificar la irresponsabilidad del otro.

La culpa no duerme jamás, velando por siempre la expectativa de la imposible respuesta, que compañera fiel nos guiará a la tumba.

La culpa es el camino corto a la locura, atrapada en un cuerpo de bunker, cerrado por siempre a las delicias humanas de la equivocación y el perdón con remedio de mejoramiento.

La culpa en el amor es sinónimo de lo irremediable, falacias propias de resistencia a la realidad del apego que nos domina.

La culpa es la primera demostración que existe algo más que carne, huesos y cerebro, algo llamado alma y de lo que no podemos escapar.

La culpa fue tal vez el primer sentimiento que surgió en el hombre, compañía inseparable de todo lo logrado a su paso.

Que maravilloso que hombres celebres tengan la culpa de la bella música, de la grandes obras literarias, de la hermosa arquitectura.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: