Cuerdas es un reflejo de amistad, empatía y diversidad sin prejucios.

CUERDAS: Un cortometraje necesario

Por medio de este conmovedor cortometraje, titulado Cuerdas,  que apenas alcanza los diez minutos de duración, se puede experimentar un constante ir y venir de emociones y sentimientos.

  • ¿Cuál es la historia detrás de este cortometraje (Cuerdas)?               CUIDADO SPOLIER!!!Pie en la boca

        La alegría y felicidad nos inundan al comprobar cómo a pesar de que Nicolás es un niño con discapacidad (parálisis cerebral), hay una compañera en clase que no le rechaza, que no se fija en la deficiencia ni en la diferencia, lo considera como compañero, como un amigo. Desde el primer día esta niña no se separará de Nicolás, hará todo lo posible por estar a su lado, por enseñarle a mover su cuerpo, por enseñarle multitud de juegos, por enseñarle a vivir, a ser feliz.

Al ver este cortometraje (Cuerdas) llega a nosotros un hilo de esperanza al comprobar cómo Nicolás mejora, como llega a poder darle por sí solo una patada al balón. Patada que por pequeña que parezca, aunque apenas mueva unos centímetros el balón, en realidad, esta patada es una patada gigantesca, lleva implícito el esfuerzo, la esperanza, la persistencia, la confianza y la amistad. La esperanza, la emoción y la ternura todavía es mayor al comprobar cómo María, viendo a Nicolás más débil, con la inocencia que solo un niño podría tener, pone un vinilo en el viejo tocadiscos, coge de la mano a Nicolás y lo levanta de la silla de ruedas, esa silla de ruedas que es resultado de su enfermedad, parálisis cerebral, esa silla de ruedas que lo ha acompañado durante todo el cortometraje, y seguramente, durante toda su vida, esa silla de ruedas que le ha impedido disfrutar de aquellas cosas que hacen los niños de su edad, y que ha originado que estos niños lo ignoren, lo rechacen, lo vean diferente. Todos los niños y niñas menos una, María, quien ahora, al coger de las manos a Nicolás y levantarlo de la silla ha conseguido eliminar cualquier obstáculo entre ella y su amigo, a derrumbado los muros que los separaban, pues allí están los dos, en medio de la clase, bailando, felices.

Por primera vez la inexpresiva expresión facial de Nicolás, consecuencia de su parálisis cerebral, cambia. En la parte izquierda de su labio se puede apreciar una pequeña mueca, Nicolás está sonriendo, es feliz. La clase se trasforma en un improvisado salón de baile donde dos niños, como si fueran un príncipe y una princesa, están bailando y disfrutando. Nicolás está imaginando como le gustaría que fuera ese momento. En estos instantes del cortometraje la emoción, el entusiasmo, la felicidad, la esperanza, la empatía, la ternura y la alegría nos desborda. Pero...

De pronto, una silla de ruedas sin ocupante, una silla de ruedas abandonada a la luz de una ventada en la mitad de un oscuro y solitario pasillo, hace temernos lo peor, las emociones experimentadas apenas unos segundos antes dan un giro de ciento ochenta grados, excepto en María, quien, inocentemente, al ver esta silla de ruedas, con una pequeño trozo de cuerda con la que había jugado con Nicolás a la comba, a los piratas, al fútbol…, piensa que si la silla está allí pero su amigo no, es porque este por fin se ha recuperado. No. No es así, María descubre que nunca más volverá a ver a Nicolás. Es aquí cuando la tristeza, la desilusión, la emoción y la empatía con ambos personajes son más intensas.

Cuerdas finaliza mostrando a una profesora entrando en un aula, en ningún momento se muestra su cara, pero no hace falta para saber quién es. Es María, pues lleva atada a su muñeca la cuerda, ese trozo de cuerda que encontró sobre la silla de su amigo Nicolás y que le recuerda que está ahí por él, que ahora es profesora, y lo es gracias a todo lo que este le enseñó, está allí para ayudar y enseñar a niños y niñas como Nicolás, ayudarles a aprender, a esforzarse, a ser y a vivir felices, como CUALQUIER ser humano merece.


  • ¿Que valores se esconden en Cuerdas?

El ver este cortometraje nos ha permitido apreciar las relaciones entre iguales en la escuela, donde se entablan una serie de amistades, y donde no todos los niños (para bien o para mal) reaccionan igual ante una misma situación . En este caso, hemos comprobado como son más los alumnos que rechazan a un niño por la deficiencia que padece, no lo ven como un amigo, no lo ven como un compañero, no lo ven como alguien con quien jugar, pasarlo bien y compartir risas y experiencias. Se puede decir que lo ven como un “bicho raro”, como una persona diferente. Pero, afortunadamente, siempre habrá alguien, algún niño o niña que no tenga prejuicios, que comprenda a este compañero/a, y que no lo vea como alguien diferente, sino como un amigo, y los profesores han de conseguir erradicar las conductas negativas y promover en todos y cada uno de los alumnos y alumnos la solidaridad, ayuda mutua y aceptación de la diferencia.

Cuerdas pone sobre la mesa la DIVERSIDAD y la INCLUSIÓN SOCIAL. Nos permite comprobar que no es suficiente con que un niño con NEE esté en un aula ordinaria o en un centro ordinario, sino que tiene que sentirse miembro de este, tiene que ser aceptado, tiene que aprender, tanto educativamente como personalmente. Y para ello los docentes deben darle una respuesta educativa correcta, han de ser reflexivos y críticos, han autoevaluar si la metodología que están usando es la correcta. Así, gracias a este cortometraje, desde el punto de vista educativo, se trabaja la diversidad, la inclusión, y que aunque los pasos sean difíciles, porque se suele discriminar al que es diferente, se tiene que tener siempre por objetivo el dar una respuesta a las NEE, pero sin olvidar un aspecto que en ocasiones es relegado a segundos planos, y es que también se debe tener por objetivo conseguir que este niño sea una persona feliz.

 

     Por lo tanto, sin lugar a duda, este es un cortometraje que vale la pena ver, tanto en casa en solitario, como con tus hijos, hermanos, sobrinos...

....y sobre todo, en el aula del colegio. Pues gracias a este se está trasmitiendo a los alumnos, sin que estos sean realmente consciente de ello, un sinfín de valores, competencias, formas de comportamiento, se está inculcando en ellos acciones de solidaridad y de apoyo a los compañeros que más lo necesitan. Además es especialmente emotivo.

Emotividad que se ve multiplicada cuando al finalizar, unas letras blancas sobre fondo negro, simulando el efecto de una tiza sobre una pizarra del colegio, nos permite comprobar cómo lo que acabamos de ver no es una historia inventada, sino que CUERDAS es una HISTORIA REAL, que estas situaciones suceden en la realidad, en el día a día. Nos hacen ver el por qué de contar precisamente esta historia y no otra.

Hija, gracias por inspirarme esta historia. Hijo, ojalá no me hubieras inspirado esta historia”. -Cuerdas.

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