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Cuentos sin contar, La Carta

Perteneciente a Cuentos sin contar, La Carta

Mi deliciosa criatura; cuando me hablas del amor que sientes por mi, mi corazón salta de alegría.

Cuando me dices que mi recuerdo es tu constate, mi alma se inunda de pasión por ti.

Cuando escucho tu voz te siento tan cerca que me dan intentos de tomarte en mis brazos.

Cuando pronuncias mi nombre con esa manera picara con que solo tu sabes hacer, mi ser te responde.

Cuando me hablas de una vida juntos, mi consciencia respira paz y satisfacción.

Cuando me dices que siempre seras solo mío, siento que mi posesión es la mas caudalosa del mundo.

Cuando sueño que voy a ser tuya, me siento en la gloria.

Nunca sentí mas dividido en mis sistemas pero en la unión por ti.

Mi cuerpo y mi sentir están aquí por el peso de la masa, pero mi mente y mis sentimientos están ahí siempre contigo.

Cuando paseo por plazas, avenidas y calles, lo hago partida en dos, y es necesario hacedme llamadas de atención por que es tal la concentración que pongo en la mente cuando te ve, que no me doy cuenta por donde voy y muchas veces he de rectificar por haber pasado el destino, miro en derredor.... Jajajajajaja, me río y cayo.

Cariño; me siento una mujer nueva, no se si mejor o peor, pero nueva.

Tus correos cada día mas lindos y tu cada mas guapo, según las fotografías que me adjuntas.

Sueño con el encuentro pero no me pongo paupérrima ya que quiero que sea como ha de ser, amor por amor y tacto a tacto para dejar que los cuerpos hablen el dialecto que les dimane, de ahí que nada prometo, pero si deseo y necesito para estar completo.

Un cuerpo puede no ser nada, dos cuerpos si pueden ser uno y un todo

TE QUIERO

 

A pocos metros de allí

!Pepe ¿Donde esta el niño?

Deja en paz al niño que el niño ya mea en pared

Tu siempre con tus quijotadas cuando te pregunto por el niño, pues has de saber que se esta haciendo un hombrecito y me preocupa cuando lo veo pensativo y cabizbajo

Esta bien mujer, lo que tu digas, pero creo que te preocupas por nada

Claro, ahora resulta que un hijo es nada

Pepe susurrando para si mismo. Esta mujer siempre con los cuentos sin contar, pues no ha visto que el niño ha recibido una carta !ah! mujeres

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