La globalización ha sido un término ampliamente abordado en los últimos tiempos, entendido como la tendencia que tienen los mercados y las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales (según DRAE).

Teniendo en cuenta lo anteriormente planteado, el término globalización irrumpe en nuestro acontecer mundial desde un factor determinante y esencial para los países: la economía. Por otro lado, no se puede realizar un simple análisis de este término, estamos hablando sobre un tipo específico de globalización, en este caso la neoliberal. En primer lugar no es permisible creer en el significado lineal de “lo neoliberal”, la realidad tiene un trasfondo completamente diferente.

En el libro Cien Horas con Fidel de Ignacio Ramonet se abordan temas importantes relacionados con este tema y los factores de riesgo que tiene en la actualidad para la gran mayoría de las naciones. Fidel realiza una crítica certera a la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, debido a la aplicación de esta política que resulta tan absurda y que causa más perjuicios que beneficios, sobre todo para aquellos países que económicamente no pueden resistir esta política del “desarrollo libre” por llamarla de algún modo.

La globalización neoliberal como concepto de aplicación en todo el mundo, permite la expansión y enriquecimiento de las potencias más fuertes y el debilitamiento económico de las que no lo son tanto, como es el caso de la gran mayoría de nuestras naciones americanas, que al intentar igualarse a las primeras, entran en un estado de crisis que las lleva al borde del abismo.

Fidel Castro lo asevera de manera elocuente (parafraseando):”…establecen una situación de dominio y explotación…igual o peor y de consecuencias más funestas que la esclavitud colonial…”

En tal sentido se hace necesaria la búsqueda de nuevas alternativas para la subsistencia de los países más pobres y por qué no, de la raza humana, al borde del cataclismo, tal y como ocurrió en innumerables ocasiones del pasado. Un pasado que aún late y que no podemos traer de vuelta. Nuestro mundo enfrenta hoy una de las mayores crisis de su historia, comparable con acontecimientos terribles del pasado, como el nazismo alemán, o las guerras mundiales que tanto odio y destrucción causaron, un pasado que se traduce en un presente que se presenta incierto, porque muchas de estas cuestiones tienen hoy lugar en muchas partes de nuestro planeta.

Estamos frente a un mundo prácticamente unipolar, con grandes confusiones ideológicas sobre cuál es el camino más apropiado para continuar. Países que se debaten entre doctrinas capitalistas o socialistas, con la primacía y poderío de la primera que ha demostrado a lo largo de su existencia, su alta capacidad de adaptabilidad y al mismo tiempo su decadencia de conceptos que es inminente. La mayoría de los gobiernos no han sido capaces de crear una infraestructura adecuada que les permita desarrollarse y resistir ante los embates de la actualidad, ya sea, en lo económico, político y social. Por otro lado, nuestro mundo continúa con un matiz de conflictos sociales, económicos y políticos sin solución.

La búsqueda de enriquecimiento y expansión crea un conflicto de difícil culminación, eso es la globalización neoliberal, un estado de crisis explosivo, que lleva al mundo hacia un camino sin salida, que provoca más pobreza y desigualdad, economías inflacionarias y déficit comercial.

Fidel lo aclara, la globalización neoliberal no es solamente una cuestión económica sino que se extiende hacia los demás ámbitos, dígase, política, sociedad, cultura y desarrollo. Para nadie es un secreto que desarrollarse es fundamental para el avance de los países, sin embargo estamos hablando de un desarrollo sostenible, equilibrado y accesible para todos, a través de la cooperación, el establecimiento de relaciones comerciales justas para ambas partes. No es solo la economía la que está en riesgo, también hay que pensar en la articulación de una política que beneficie a los de abajo, la masa trabajadora.

Es por eso, que, tanto Cuba como el resto de los países deben unirse en un NO rotundo a la globalización neoliberal, la pregunta es: ¿qué ha traído su existencia?

La respuesta es simple: políticas incoherentes, pobreza, hambre, propagandas consumistas que afectan el adecuado desarrollo cultural de los pueblos, deudas monetarias y comerciales, desempleo, ahogamiento para aquellas empresas pequeñas que no pueden responder a las enormes tasas de interés comercial, uso irracional de los recursos y el robo de las materias primas que poseen los países más pobres por los más ricos, para la producción de productos con un alto costo para los primeros.

El alcance de este fenómeno se registra incluso en el medio ambiente, cada día más dañado por la emisión de gases contaminantes a la atmósfera, que se evidencia en el famoso Protocolo de Kyoto, que ha validado esta actitud por parte de los países más ricos, o la existencia de organizaciones como el ALCA (Área de Libre Comercio para las Américas), que cada día limita más el desarrollo de nuestra región, que históricamente ha sido la más controvertida y explotada. Entonces la globalización neoliberal, es solo eso, un agente del mal que pretende destruirnos y la respuesta a ella, es el enfrentamiento constante a través de las ideas y las acciones, para contrarrestar sus maléficos resultados. Cuba es un ejemplo de la lucha contra esta tendencia, se necesita cooperación, pero sobre todo hay que globalizar la unidad, la solidaridad, debemos convertirnos en un fuerte inexpugnable contra el capitalismo, sistema que enarbola y valida la existencia de estas políticas. En tal sentido se han ido dando los primeros pasos de avance, hoy la mayoría de los países americanos cuentan con gobiernos más justos y elegidos por el pueblo, la creación de mecanismos y organizaciones de lucha, como el ALBA, las cumbres de los países donde se tratan estos problemas que nos afectan a todos, como la cumbre de la tierra, en 1992, donde Fidel hizo un llamado al cuidado y protección del medio ambiente, tal y como se realiza en Cuba, o la reunión de los países del sur, región maltratada y explotada durante mucho tiempo. También existen los foros de opinión pública, como el Foro Social de Porto Alegre o el de Bombay (2004).

En el caso de América existe un diálogo abierto a la cooperación y a la implementación de nuevos procederes que satisfagan a todos de igual manera. Entonces sí estaríamos hablando correctamente del término globalización, pero esta vez social liberadora. Cuba está al frente de esta lucha, por la globalización de la cultura, de la salud, la educación y por el desarrollo económico adecuado de la ciencia y la técnica, sin que para lograrlo tengamos que utilizar el método de la exterminación, solo de esa manera el hombre saldrá airoso, de esta su mayor batalla, la lucha contra sí mismo. En realidad sólo estamos abogando por la existencia de un mundo mejor, que sí es posible, si continuamos la lucha por la preservación de los principios más elementales de nuestra raza, que en definitiva ha demostrado que es el hombre el encargado de las decisiones más contradictorias y nunca antes vistas, debe ser por su capacidad probada de razonamiento lógico e ilógico, que en definitiva hacen de él un elemento útil, extremadamente contradictorio e insospechadamente cuestionable. Esperemos que la lucha no sea en vano, así podremos decir: GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL…nunca más.

Globalización neoliberal

Cuba y la globalización

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