Alzhaimer

Crónica de un paciente de Alzheimer.

Por momentos llegan recuerdos como un torrente de agua que va corriendo por los plieges de mi mente, pero que no permanecen y se van desvaneciendo hasta que no vuelven más. Cada vez me esfuerzo más en revolver entre los cajones de mi memoria... en ocasiones estoy comiendo una sopa caliente y veo el objeto que esta en mi mano sin siquiera saber cual es su nombre. Soy un paciente de Alzheimer y ésta es parte de mi historia porque la otra parte me es dificil saberla, se ha perdido, ha huido de mi para no volver más.

Hace un momento llegó a visitarme un joven muy agradable, dijo que es mi nieto, me contó quien soy y como fui, me pareció increible su historia porque de la persona que me habló no se parece en nada a la que veo en el espejo cada mañana, se que un día no muy lejano no sabré quien esta frente al espejo. 

Antes de que el ALZHEIMER me atacara, era una persona normal, en mi empleo tenía una oficina y un equipo de trabajo al cual daba ordenes y cumpliamos objetivos, según me dice mi nieto amaba mi trabajo, aunque no entendí que era lo que hacia, cuando escuche esto sonreí y quize imaginarme lejos de este lugar al cual la enfermedad me ha confinado. Este lugar en el cual he pasado horas enteras observando la pared de mi habitación teniendo la mente en blanco y en ocasiones no se ni donde estoy. Cadenas en mi mente es lo que siento desde que me diagnosticaron Alzheimer, cadenas invisibles que cada vez son más pesadas.

Me dice mi nieto que todo empezó con síntomas casi imperceptibles: no encontraba las llaves del automóvil muy seguido; en las mañanas que salía al trabajo no recordaba donde dejaba mis lentes y pasaba minutos buscándolos hasta caer en la cuenta que estaban en mi oficina; cuando platicaba con amigos y compañeros de trabajo de pronto no sabía los nombres de ellos, lo que me provocaba vergüenza y me hacía ver como una persona mal educada; éstos fueron los primeros síntomas de que el Alzheimer llegaba a robar mi memoria; el colmo llegó en la semana que extravié tres celulares y por más que me esforcé nunca supe donde los perdí o donde los dejé. Todo esto empezó a afectar mi trabajo. Pero en definitivo lo peor fue cuando iba manejando mi carro y no supe llegar a mi casa, esa es una sensación realmente horrible.

Sombras aparecen en mi mente, son rostros de gente que un día conocí y se van perdiendo en una oscuridad que se apodera de mi ser. ¿Hasta dónde llegaré? 

Ahora mismo la impotencia me ha invadido, me he dado cuenta que con quien he estado hablando por horas es el sofá en donde veo la televisión...

Soy un paciente de Alzheimer y ésta es parte de mi historia porque la otra parte me es difícil saberla, se ha perdido, ha huido de mi para no volver más...

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