Eran casi las 19:00 de la tarde. España certificaba el fin de su sueño por conseguir una medalla. El cetro mundialista abandonará la Península Ibérica, buscando un nuevo refugio, un nuevo hogar, durante cuatro años. Sin embargo, es algo que no ha sorprendido, en exceso, a los que seguíamos a la selección. Era algo anunciado: la planificación del equipo, la preparación, las decisiones del cuerpo técnico... la mayoría incongruentes e incoherentes. No hablaré del partido. De eso han hablado muchos. Yo hablaré de otras cosas.

Empecemos por la planificación del equipo. Con la baja de Pau, y la posterior de Calderón, nos encontrábamos con un equipo muy inferior al que presentamos en el último gran campeonato. ¿Era el mejor que podíamos presentar? Cualquier entrenador con nivel medio, sacaría más provecho. Pero Scariolo... Son muchas las preguntas que se vienen a la cabeza. Y no soy al único, pues Daimiel ya lo ha plasmado en un diario de tirada nacional. ¿Para qué esperas a Llull toda una preparación, y luego juega tan poco? ¿Para que traes a Raül a Turquía, si lo haga bien o mal, no va a pasar de 10 minutos? ¿No hubiera rendido más Rudy como suplente de Navarro, que como un falso (falsísimo) 3? ¿Claver fue? ¿Qué premio le dio a San Emeterio? ¿Está la competición tan fácil, como para hacer premios? ¿Fran tenía una cláusula en la que si jugaba más de 20 minutos, tenía una prima? ¿Garbajosa y Marc son una unidad indivisible y no pueden jugar al lado de Fran o Felipe?

Siguiendo un poco con el equipo, nos hemos vuelto un equipo muy previsible, sin confianza, sin tensión. Un equipo que gana de 15 puntos y pierde la diferencia, cuanto antes ganaba de 10 y transmitía confianza. ¿A que se debe? Quizás al sistema de rotaciones. Los cambios parecen programados, y no hay solución de continuidad para ellos. Tan pronto tenemos en pista al quinteto titular, como a la segunda unidad. Tener en pista a titulares y suplentes, e ir rotando sobre ellos. La segunda unidad defendía, o al menos se dejaba la piel en la pista, pero ¿y la referencia?

Para muchos, el gran culpable de esto es Scariolo. Sus sorpresas ya nos dejaron helados a muchos: Llull, un chaval que acababa de aparecer en el panorama nacional, decidiendo un final ante Turquía, en un partido vital. ¿Resultado? Rajada posterior de Marc Gasol. Una rajada tan certera como inoportuna. Unas palabras que salían de las voces de todos los españoles. A partir de ahí, la cosa cambio. Sin embargo, las "scarioladas" ya eran anteriores. Ya antes había defenestrado a Claver: de titular y con minutos, a marginal.

A pesar de Scariolo, ganamos el EuroBasket. Pero el Mundial es algo más complicado para tantas "scarioladas". Dejando a un lado varias cuestiones anteriores sobre los jugadores, podíamos hablar un poco de los sistemas. Ataques y más ataques iniciados con un simple carretón para Rudy o Navarro. Lo que no era iniciado, o finalizado así, era iniciado o finalizado con una situación de 2x2 tras bloqueo directo. Esto deja claro la falta de ideas del seleccionador. Un seleccionador que usa en un una selección los mismos sistemas que emplea en su equipo. Si Del Bosque hiciera algo parecido, le caerían palo por todos los lados. ¿Acaso la plantilla del Khimki tiene los mismos jugadores que la selección?

Y si pocas ideas se han tenido desde el banquillo, la capacidad de reacción se puede calificar entre nula y ausente. El amistoso contra EE.UU., en el que los americanos se ponen en zona en la última jugada, y no hay recursos... o la última jugada contra Serbia en la que faltando 3 segundos saca Navarro, y en vez de ser un grande el que reciba para aprovechar posteriormente el bloqueo directo, se le da el balón a Garbajosa para que este se la juegue, recibiendo de espaldas y poniendo el balón en el suelo. Scariolo, bien. Por ya no hablar de la "guarrizona" 2-3, sin intensidad, con jugadores cambiando de línea en cada defensa, y colocándola para remontar, esperando el fallo rival, y no provocarlo. Una España que casi siempre se ha caracterizado por presiones más o menos intensas, y no por "guarrizona".

Podemos pasar ahora a los jugadores. Como Marc Gasol se acojona cada vez que llega un torneo grande. Como Garbajosa cada vez es más Garbacoja. Como se vuelve a demostrar una vez más que Ricky no funciona como base titular, o como Raül no es lo que era. Mumbrú funcionando adelante y atrás no... O todos aquellos jugadores que todavía no sabían donde estaban cuando la zona se colocaba: 2 jugadores en zona, otros 2 al hombre, y 1 sin saber que hacer...

Para ir terminando, tendría que hablar de los medios de comunicación. Como cuando el día siguiente de la derrota contra Lituania, la portada de Marca habla del tobillo de Cristiano, dejando a la selección. O como con la primera derrota ante Francia, poco menos que dábamos ventaja. "Total, ya lo hemos hecho antes y hemos ganado". Y de palos a Scariolo no hablemos. Nada de sus locuras, ni de nada de lo que ya hemos hablado aquí. Se escudaban en que faltaba Pau. A Del Bosque le faltó, durante toda la competición, Fernando Torres; y los palos eran bastante grandes.

Con todo esto, la muerte era anunciada. Desde antes del Mundial. No tenemos presente. Tenemos pasado. Nuestro presente es negro o no existe. Al menos hasta que la Federación siga teniendo al mismo presidente, o en el banquillo siga el mismo individuo.

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