ANTECEDENTES

 

Después de haber hecho una buena carrera profesional en una de las compañías más grandes de Colombia, en la que manejé sus finanzas durante 10 años, me dediqué al negocio de intermediación financiera, descontando facturas a pequeñas empresas, en la ciudad de Medellín.

 

Comencé en la biblioteca de mi casa y rápidamente, mi suegra me acondicionó una oficina en un local de su propiedad. Era Octubre de 1.997.

 

Gracias a mi prestigio ganado, familiares primero y unos cuantos amigos se interesaron en colocar sus recursos en facturas que yo administraba, por lo cual yo ganaba una pequeña intermediación. Igualmente utilicé recursos del crédito bancario y mis propios recursos.

 

Simultáneamente, estuve asesorando empresas, entre ellas, V TV, empresa en la que el esposo de una prima mía, tenía una participación y posteriormente adquirió en su totalidad y la vendió a una empresa de servicios públicos de Medellín, durante mi asesoría.

 

Por mi  relación comercial con este señor y mi amistad, en una ocasión en su finca de recreo en Rionegro, conocí al Señor Jaime Ruiz, famoso narcotraficante de Medellín y a su esposa, quienes para esa época según se afirmaba ya habían abandonado esa actividad. Ignoro porqué su amistad con el esposo de mi prima, pero entiendo que en épocas de crisis económicas por las que esa familia pasó no obstante su riqueza en bienes, de la casa de mi prima salía mercado para la de Jaime y sí me consta que él usó un vehículo prestado de la familia de mi prima por un buen tiempo. De todas maneras no es extraño que este hombre se haya hecho a la amistad de mis familiares, pues en Medellín todos los ganaderos se conocen, al igual que las familias, y ambos son hijos de prestantes médicos de la ciudad, el uno fundador de la clínica Soma y el otro de la Clínica Medellín.

 

A finales de 1998, se concretó el negocio con la empresa de servicios públicos, y mi actividad se centró en la asesoría que culminó con la venta de la empresa de televisión por cable.

 

En función de la amistad con el esposo de mi prima, Jaime visitaba mi oficina y se interesó por mi negocio. Yo cerré mi oficina para seguir con la asesoría, para lo cual acordé no recibir sueldo ni honorarios sino que me participarían en los negocios que se presentaran. Entre otras cosas no se dio ni lo uno ni lo otro sino que al cabo de un año en el que ejercí mi profesión de asesor financiero, resulté recibiendo unos regalos en dinero y en un lote en el cerro del Capiro en Rionegro.

 

Jaime recibió un dinero de la venta de una finca en Puerto Berrío y me buscó para colocar su dinero en facturas. Dado el monto, más de $ 1.300 millones, me sugirió que abriera una oficina aparte y así lo hice. Desde 1999 hasta el 2002 le pagué sus intereses a tasas altas cumplidamente.

 

 

LA CRISIS ECONOMICA

 

Las altísimas tasas de interés de 1999 fueron la antesala de la crisis económica que produjo la quiebra de miles de sociedades, bancos, entidades financieras y personas naturales que por montones perdieron sus viviendas en Colombia, por la imposibilidad de pagar las onerosas cuotas. El congreso creó la Ley 550, a la que se acogieron cientos de empresas que buscaron afanosamente acuerdos de pago con sus acreedores y  para salvar el sistema financiero, se creó el impuesto a las transacciones financieras para dotar de recursos el Fondo de Garantías del Sector Financiero, que prestó el capital necesario para salvar de la iliquidez inminente a dicho sistema. En virtud de dicha ley Coltejer, por ejemplo, una de las empresas emblemáticas del sector textil antioqueño, se acogió a sus beneficios y obtuvo plazos de más de 20 años con sus acreedores.

 

La cultura del no pago se extendió a lo largo y ancho del ambiente de los pequeños empresarios. Yo tenía facturas a cargo de Coltejer, y los confeccionistas me decían, "Doctor, a Coltejer que es de propiedad del Señor Carlos Ardila Lule, connotado empresario nacional, dueño de uno de los más grandes grupos económicos de Colombia  le dieron 20 años para pagar, usted cuánto tiempo me va a dar a mí? "

 

En respuesta a la moratoria de pago de muchos de mis clientes, incursioné en varios negocios, confecciones y comercio mediante es sistema de libranzas con el cual otorgábamos crédito que recuperábamos con descuentos de la nómina del cliente.

 

El negocio de confecciones lo comencé solo,  hice alianzas para exportación a Venezuela y por último apoyé a un cuñado en el sistema de ventas por catálogo.

 

Mi negocio financiero se afectó lógicamente por la crisis y quedé ilíquido. No podía seguir alimentando una bola de nieve, endeudándome mas para pagar intereses, motivo por el que comencé  negocios que generaran recursos para hacer frente a mis obligaciones y puse en conocimiento de mis acreedores la situación, por lo cual requería de su apoyo y unidad para salvar la crisis con bastante dosis de paciencia por cuanto con tino y tiempo podrían recuperarse mucha parte de los recursos, así como mi patrimonio representado en bienes raíces libres de gravámenes hipotecarios, en ese entonces intacto, podría servir como fuente para producir recursos para los negocios en marcha.

 

Pero la respuesta de los más grandes inversionistas de mi oficina fue la de tirar cada uno para su lado y la de Jaime Ruiz y su esposa fue amenazar contra mi vida.

 

Ante la presión de cada uno por su lado comencé a ofrecer mis bienes y casi ninguno accedió a recibirlos. La familia de mi esposa, llegó a mi oficina con un abogado quien se opuso a que recibieran una cabaña en la playa de San Bernardo del Viento. Le quitaron a mi esposa, la participación en la sociedad familiar de mi suegra. La participación mía en el negocio con el hermano de mi esposa se la cedí a ella, pues mi intención además de pagar mis deudas era también que nuestra familia tuviera algo de que vivir. Pero rápidamente la excluyeron del negocio, nunca le rindieron cuentas y él siguió solo con mi suegra. Entiendo que perdieron una suma alta de dinero posteriormente.  Le ofrecí un lote muy costoso en dación de pago a Jaime Ruiz, alcancé a hacer el borrador de la escritura, pero él me manifestó que lo vendería por cualquier cosa, razón por la que le propuse que lo hipotecáramos para pagarle algo, e invertir la diferencia en mis nuevos negocios. Así lo hice y el dinero lo consiguió Jaime con un amigo suyo que me lo prestó.

 

Un señor, compañero mío en una empresa en la que trabajé, después de hablar mal de mí entre mis conocidos en esa empresa dañando mi prestigio de tantos años, intentó involucrarme penalmente y frente a la realidad de no tener pruebas ni fundamentos contra mí, optó por recibir una finca que recibí en pago. Me acostumbré a que mi nombre ya valiera poco, pues "se hace leña del árbol caído".

 

Una señora a quien le pagué intereses por mucho tiempo aún después de mi fracaso en consideración a su avanzada edad y con todo y mis necesidades económicas, la emprendió contra mi suegra aún en la iglesia haciéndola avergonzar. La persiguió por varios años e incluso tuvo expresiones amenazantes contra mí.

 

La experiencia más importante que recibí fue conocer la condición humana. Cada uno actuó según su formación ética, pues así mismo hubo quienes aceptaron la pérdida material con la esperanza de que yo pudiera pagarles.

 

Y así mismo se comportaron mis clientes. Algunos simplemente me robaron, otros, la mayoría, fueron víctimas de la crisis económica.

 

Cada relación con cada uno, deudores y acreedores significaba en la mayoría de los casos un problema para mí lo cual me afectaba, me restaba fuerzas, pero siempre mantuve la esperanza de que podría salir adelante con el patrimonio que me quedaba y por eso emprendí negocios nuevos y pedí apoyo que nunca recibí de mis acreedores.

 

Pero a pesar de todo lo que el comportamiento de ellos me afectó, siempre hice el esfuerzo por pagar y por entenderlos. La vida no es fácil para nadie y una pérdida no se asimila rápido. Además, nadie reconoce fácil que la decisión de invertir en una u otra cosa es voluntaria y que muy probablemente lo hicieron en mi negocio por ambición, es decir el afán de ganar más y en ese momento poco les importó el riesgo.

 

Al término de mi fracaso económico, ninguno estaba en la ruina como sí quedé yo.

 

LAS AMENAZAS

 

Pronto comenzaron las amenazas. Primero fue Jaime Ruiz quien un día me llamó a decirme que estaba en Caucasia, lugar de reconocido dominio paramilitar, y que él había contado a ese grupo, "yo ya sabía a quien", lo que había sucedido con su dinero, y que estuviera pendiente porque me iban a visitar. Eso sucedió un día jueves y al martes siguiente recibí otra llamada del Doctor Fernando Cuartas, abogado, quien me manifestó que quería hablar sobre mi deuda con la Señora Teresa Fuentes, esposa de Jaime Ruiz, quien figuraba en los pagarés como mi acreedora, que un señor, no dijo quien, me había mandado la razón de que tenía que pagar todo el dinero antes de terminar el mes de Noviembre, es decir, aproximadamente en 15  días, y que si no, que tranquilo que no debía nada.

 

Durante el fin de semana, domingo siguiente, acudí con mi esposa al Gaula, grupo de la Policía especializado en anti extorsión y secuestro. Analizaron la seriedad de la amenaza, la extracción social de quienes amenazaban, ex narcotraficantes.  Nos hicieron varias recomendaciones, una cambiar de rutinas, dos, preferiblemente cambiar de residencia, tres, en caso de hablar con ellos hacerlo en lugar público previo aviso al Gaula, cuatro, colocar un denuncio a la fiscalía, y así lo hice.

 

Evidentemente, ya estábamos metidos en un grave problema. Para mi esposa, Ingeniera de Alimentos, ama de casa, madre de tres hijos menores de edad, inocente de las condiciones del bajo mundo de Medellín, una de las ciudades más violentas e inseguras del mundo, pero consciente de la magnitud de mis deudas y de la calidad humana de tales acreedores, estas recomendaciones debían seguirse al pie de la letra. Desde ese mismo día nos quedamos con los niños en la casa de mi mamá, mientras yo conseguía los recursos para irnos de Medellín.

 

La solidaridad de  mi familia nos daba cierta tranquilidad pero la incertidumbre era el mayor  motivo de preocupación; la rapidez con la que actuamos nos daba confianza en mi seguridad. No obstante, yo conocía por tantos cuentos callejeros el tamaño de la delincuencia de Medellín y su inteligencia y capacidad para actuar, de tal manera que cualquier imprudencia mía pudiera ser la clave para detectarme. Las amenazas eran serias, la fuente era un narcotraficante, la organización paramilitar era su "policía secreta", la causa era objetiva, una deuda grande y el estado evidentemente no nos podía garantizar seguridad.

 

El problema ocupaba mi mente, mi seguridad, mi esposa y los niños, nuestro sustento, la tragedia para nuestras familias, las posibilidades de trabajar en otro lugar, dónde vivir, mis escasos recursos económicos. Pensamos en el Ecuador y en Bogotá. Por fortuna los niños esa semana terminaron el año escolar. Mi inteligencia trabajaba a mil, estrategias, contactos, consultas, posibilidades y  a la vez fe, amor a mi esposa y los niños y por tanto un gran esfuerzo por transmitir confianza.

 

Yo fui compañero de estudio del Presidente Uribe. En esa época estaba en campaña por la Presidencia y un primo de mi mamá, había sido Secretario de una de las carteras en la gobernación del departamento de Antioquia. Me recibió en su apartamento una noche, pues yo quería contactar a Álvaro para que me ayudara a subsanar mi problema de seguridad. Mi familiar también se había tenido que ir del país cuando terminó su gestión como Secretario del Gabinete Departamental, pues un postulante en una licitación pública, al no resultar favorecido lo amenazó de muerte.

 

Al conocer mi relato también me recomendó salir de Medellín pues calificó como seria la amenaza, le pareció casi imposible contactar a Uribe para mi problema pues estaba en su campaña presidencial, pero prometió comentarle al Doctor Pedro Juan Moreno Villa quien fuera Secretario de Gobierno del Gabinete de Uribe en la Gobernación y quien en asuntos de seguridad podría recomendarme algo.

 

LA HUIDA

 

Al viernes siguiente, aprovechando los últimos $7 millones del crédito hipotecario sobre el lote que posteriormente tuve que vender para pagarlo, viajamos a Bogotá en un vuelo nocturno. Nos refugiamos en la casa de una hermana de mi esposa.

 

Cada movimiento, cada diligencia, desde la compra de los tiquetes, el traslado al aeropuerto, la llegada a Bogotá, la casa, el vecindario, etc., etc., era para mí un riesgo y por tanto la paranoia o miedo estaban actuando en mi mente.

 

Había que pensar en definir  nuestro destino y buscar establecernos y organizarnos con la familia. Nos ofrecieron vivir en Ecuador a través de un primo que vive allá hace años. Pensé en vender el apartamento y comprar allá. Mientras yo investigaba posibilidades para mí en Bogotá, mi esposa conoció colegios con los niños y mirábamos posibles barrios para conseguir casa.

 

Tirados en un colchón, en una alcoba de la casa de mi cuñada, comenzamos a pensar toda la familia en lo que debíamos hacer.

 

Allí, escribimos con los niños lo siguiente:

 

"CAMINO DE LA GLORIA.

 

Definición: Con nuestra familia buscamos luchar por alcanzar prosperidad, integridad, dignidad, felicidad, educación, preparación académica, conocimiento, sobresalir, salud, armonía con Dios con nuestro prójimo y con la naturaleza, esperanza, seguridad, universalidad, paz, éxitos, triunfo, plata, amor, cariño, compañía, fortaleza, fe, sabiduría, estabilidad, sensibilidad, alegría, oportunidades.

 

Cómo alcanzar la gloria: estudiando, trabajando, haciendo amigos, divirtiéndonos, orando, construyendo la paz, construyendo amor."

 

Yo hice un plan:

 

"Condiciones inmediatas: Muy difíciles.

 

Estrategias:

 

Seguridad

Estabilidad económica

Defensa legal

 

Seguridad: Estamos siendo perseguidos pero nos estamos protegiendo.

Estabilidad económica: Se debe sustentar en los negocios en marcha y nuevas oportunidades.

Defensa legal. Mucha asesoría.

 

 

 

 

 

 

 

 

TAREAS INMEDIATAS. (24 de Noviembre de 2001).

 

 

Oficina. Continuar y dedicarse al negocio de descuento de facturas de EPM           OK

Teléfono. Continuar                                       OK

Secretaria solo para mensajes, recibir documentos y fotocopias.

OK

Mi secretaria debe dedicarse al mercadeo de EPM en la oficina.OK

Pagar a contratistas a través de Bancolombia. Apertura de      cuentas de ahorro para traslados.

Cuenta bancaria de la bolsa. Autorizar la firma a mi secretaria.OK

Cambiar agenda y libreta de teléfono.

Conseguir e-mail para mi secretaria.

Organizar declaraciones de IVA, contabilidad, libros, revisor  fiscal

Definir camino legal con el Doctor Álvaro Mora

- Recomendó un concordato para el cual cobraría $100 millones.

Contactar a Pedro Juan Moreno y (un amigo contacto político)

 

Contactos con mis primos en Bogotá.

El Mayor                      OK

El siguiente                                        OK

El siguiente                                  OK

El siguiente                                        OK

Montar la Bolsa de Facturas en Bogotá

Investigar el sistema de pago a contratistas de Gas en Bogotá.

Organizar la venta de Gem´s en Bogotá

Contactar las acciones sociales para Gen.

Localizar a Gonzalo Jaramillo. (Deudor mío)

Localizar a Vladimir González. (Deudor mío)

Vehículo. Traerlo a Bogotá.

 

Girar el dinero de  (mi suegra) y de Gladys (la empleada del servicio)

Pagar el Fondo Rotatorio.                          OK

Revisar cuentas por pagar

Estudiar un flujo de caja.

Documentos para los bancos.

Elaborar hojas de vida.

Trasteo:

Evacuaciones parciales a una bodega

Transporte en el mismo vehículo del trasteo de mi cuñada que regresaba en esos días a Medellín"

 

 

Estando en la casa de mi cuñada en Chía, el primo de mi mamá la llamó. Había hablado con Pedro Juan. Conocía al abogado Fernando Cuartas quien es familiar de su Secretaria Privada; a través del primo me recomendó dar la cara y me dejó el teléfono para conversar con él.

 

Comenté que debía llamar a Pedro Juan. Mi cuñada me dijo que la abogada de mi suegra era la Secretaria Privada de Pedro Juan  y que si yo quería hablar con él, ella me podría ayudar.

 

Providencialmente, sería a través de mi suegra quien además conocía a la señora madre del abogado Cuartas que yo pude buscar un arreglo de mi situación, mi amenaza, mi desplazamiento con mi familia.

 

La angustia de mi suegra por la incertidumbre que produjo un cambio súbito de la vida de todos, su hija y sus nietos, la motivó a visitar a la Secretaria de Pedro Juan quien conmovida por sus lágrimas la comunicó con la madre del abogado Cuartas a quien según ella, era a la única persona que le obedecía.

 

La señora prometió que  nosotros pasaríamos navidad en Medellín.

 

Después el Doctor Cuartas me dejó razón de que me comunicara con él a su celular o la oficina y me dejó sus números telefónicos.

 

Lo llamé de inmediato. Me tranquilizó respecto de las amenazas y me invitó a su oficina la semana siguiente.

 

EL REGRESO PARA "DAR LA CARA"

 

Visité al Doctor Cuartas con mi abogado. Después de mostrarle la lista de mis deudores y el monto de la deuda con sus respectivos intereses, así como mi intención de acogerme a un acuerdo concordatario o Ley 550, me manifestó que ellos no se someterían a dicho acuerdo, que cobrara, que fuera abonando, que un amigo de él subsidiaría a la señora Teresa Fuentes esposa de Jaime Ruiz, mientras yo le pagaba.

 

Quedamos desconcertados. Mi necesidad de un acuerdo con los acreedores y su negativa a vincularse al acuerdo siendo Teresa Fuentes mi mayor acreedora, mi imposibilidad de pagar y su única solución: pague. Además un enredo con un desconocido a quien terminaría yo debiéndole. Un cuadro fácil de resolver, irónicamente hablando.

 

Evidentemente, la amenaza estaba latente razón por la que había que tener cuidado. Consulté otros abogados entre ellos al Doctor Álvaro Mora nuevamente. Uno de los abogados más brillantes y prestigiosos de la ciudad, fui con mi esposa a su oficina, nos alertó ante la gravedad de mi problema, insinuó que nos fuéramos del país. No lo hicimos. El doctor Mora fue asesinado meses después como les sucedió a muchos abogados, jueces y fiscales de la ciudad. Nos sorprendimos y lo lamentamos muchísimo pues él quien nos alertó fue víctima de los violentos.

 

Se me ocurrió contratar a la Secretaria del Doctor Pedro Juan como asesora en el cobro de los dineros de mis clientes y en el manejo de la situación con Jaime Ruiz y su esposa. En cierta forma yo lograba posicionar el problema en un nivel institucional por las vías legales y lo alejaba de la ley del hampa organizada de Medellín.

 

Pero la abogada me advirtió que el Doctor Cuartas se retiraría del caso si sus clientes optaban por la violencia.

 

Le entregué toda mi documentación para los cobros y para el caso de Teresa Fuentes montamos una estrategia de negociación:

 

BASES PARA UN ACUERDO PRIVADO CON

TERESA FUENTES.

 

Forma de pago

Congelación de intereses

Cobranza (Entrega mediante contrato fiduciario al abogado+ Utilidades negocio de libranzas + Propiedades

Lote hipotecado

Cabaña

Finca en Buga

Lote en el Capiro

Pagos hechos desde Agosto abonarlos a capital

Pago de Bancos

Exoneración del pago a mi esposa en caso de muerte mía

Cero amenazas. Cero procesos en fiscalía.

Endoso  en propiedad de cartera mal cobrada.

Posibilidad de reducción de la deuda por abonos importantes anticipados.

 

Prácticamente todo lo mío se destinaría al pago de la obligación con ella.

La Doctora la llamó a su casa en presencia mía y la citó a su oficina. Ella incumplió la cita. Por esa razón le insistimos con una carta en la que yo la invitaba a conciliar mediante un arreglo una forma de pago. Nunca hubo respuesta.

 

No es fácil sobreponerse en un estado de amenaza de gente tan poderosa en el mundo de la mafia y a unos hechos que registramos en nuestra memoria, como la huida, la presión de todos los acreedores. No obstante, había que reanudar las labores para garantizar el sustento de mi familia pues cualquier cosa que se cobrara debía pagarse.

 

Me resultó una asesoría a una empresa y posteriormente una participación en las utilidades de la misma, de donde derivé recursos para nuestro sustento.

 

EL DESPOJO

 

Mientras tanto, la presión continuó. Con la abogada recibimos un mensaje mi esposa y yo proveniente de mi suegra, la madre de mi esposa. Ella quería que le entregáramos el carro y el apartamento y que nos quedáramos viviendo en él. Lógicamente no lo aceptamos. Aún estaba por resolverse el asunto con los delincuentes y el hecho de que nuestro problema familiar no le importara tanto como su dinero nos causó una herida en el alma especialmente a mi esposa su hija.

 

Vivíamos a la deriva. La amenaza, los acreedores, pocos ingresos económicos. No lograba recuperar dineros para abonar a la deuda y resolví entregarles el apartamento, la cabaña en la playa y el carro. Pedí una cita en la oficina del Dr. Fernando Cuartas a la que asistí con mi esposa. Además del Doctor Cuartas estaba Teresa Fuentes y un señor que no se identificó. Con mi esposa como garante ofrecí los bienes. El Doctor Cuartas no los recibió, solo pidió las escrituras y me pidió que vendiera todo y les pagara. Pronto vendí el carro y puse en venta el apartamento. Ellos estuvieron en la cabaña y no la quisieron recibir con el argumento de que no valía nada.

 

Al poco tiempo Teresa Fuentes me llamó al celular con estos términos: Ve hijo de puta cundo vas a desocupar el apartamento? Con eso tuve para buscar para donde irme. Era mayo de 2002, con mi esposa y los niños desalojamos para irnos.

 

Para mí era duro quedar en la ruina pero creía que me quitaba un peso de encima pues entregar lo que tenía significaba más que un gesto, un acto de sacrificio y desprendimiento por mi vida, por la paz de mi hogar, por la libertad. Para mi esposa y los niños fue un doloroso acontecimiento pues les produjo un profundo vacío en el corazón.

 

NUEVA VIDA

 

Encontramos una casa para arrendar en la unidad residencial Las Brujas en Envigado. Hermosísimo lugar, apacible, campestre y habitado por la mejor gente que haya conocido. Fue providencial el cambio como todo lo que me sucedería posteriormente como lo testificaré aquí. No habíamos instalado cortinas en nuestro cuarto y al amanecer de la primera noche  frente a la ventana donde había un árbol, un grupo de ardillas pasaba por sus ramas y las de un enorme árbol de mango que veíamos desde el cuarto, en el parque  al cual daba la parte de atrás de la casa. Perdimos nuestra casa pero Dios nos daba vida y vida en abundancia. Era una casa alquilada a una queridísima pareja que vivía en otra casa allí mismo, pero desde el primer día la vida nos hacía sonreír. Los niños vivieron una época de amigos, juego y buenos recuerdos y nosotros nos establecimos por casi dos años donde a pesar de las dificultades, nuestra unión familiar nos fortalecía y nos mantuvo felices.

 

Alejandra, mi hija de 10 años cuando dejó su casa, escribió en la madera:" Esta es y seguirá siendo la pieza de Alejandra Hoyos Vélez". Dios la escuchó ofreciéndole el lugar que ya describí para vivir.

 

Una de las actividades que comencé a desarrollar para mi sustento fue una asesoría a un cliente primero y gran amigo después en un negocio de crédito por libranzas. Julio Eduardo Londoño, me ofreció participación en sociedad en ese negocio y de allí derivé ingresos para vivir. Pero Julio significó mucho de la mano de Dios como yo ya estaba. Es un hombre profundamente Mariano y fervoroso creyente en nuestra fe cristiana. Teníamos diálogos sobre nuestro camino en la fe, me hablaba de la Santísima Virgen y de su aparición a él y a su señora esposa en un pueblito del estado de Georgia en Estados Unidos. Entre sus historias me hablaba de un abogado de Bogotá a quien el Señor le dictaba unas actas, como  también en el pasado a una monja Europea, la Beata Ana Catalina Emmerich, que mediante visiones, ella pudo contar detalles de la vida de Jesús y de la Santísima Virgen María.

 

Los años de la Brujas, fueron de estrechez económica pero de crecimiento en la fe en Dios. Comencé a hablar con Dios mediante un diario en el que le informaba o le contaba todo lo que me sucedía. Ahora cuando esto escribo, me doy cuenta de que mi vida hasta ahora ha sido una peregrinación con Jesucristo Nuestro Señor.

 

9 de Agosto de 2003. Escribí:

 

Temprano antes de levantarme sentí tu maravillosa presencia en nuestra casa. Fue indescriptible, cortísimo el instante y difícil de mantener vivo en el recuerdo. Pero estás con nosotros. Gracias Señor.

 

10 de Agosto de 2003

 

Cuando  iba para Misa sentí un deseo espontáneo y de corazón de estar contigo en el templo. El sermón se refirió al buen trato que debemos tener con el prójimo.

Somos templo del Espíritu Santo.

 

No sé en qué momento tuve por primera vez en mi vida una certeza de poder hacer las cosas como  si se hicieran según la maravilla divina o por inspiración divina a través mío. Fue refrescante. Quiero tener la facultad para realizar lo que busco. Quiero mantener la certeza de hacerlo.

 

13 de Agosto de 2003

 

Tuve muchas pequeñas actividades, medio aburridoras algunas. Aunque quisiera intervenir en muchas cosas para que se hicieran a mi modo, el mundo es tan maravilloso que es mejor dejarlo que sea como a su capricho se manifieste. Entender que cada uno se acomoda al otro y nos vamos ordenando con tu amor.

 

La economía colombiana seguía postrada, mis clientes no pagaban nada. Varias empresas desaparecieron, los dueños simplemente constituían otra sociedad desalojando las anteriores, otros optaron por irse a otras ciudades o a otros países, ninguno tenía con que responder. Otros me pagaron parcialmente con máquinas o incluso uno me entregó una pequeña finca, que alguno de mis acreedores me recibió.

 

Algunas personas me apoyaron  y aceptaron el pago mediante la cesión de acreencias a mi favor de personas que yo estimaba que pagarían, a otras personas le cedí hipotecas a mi favor y a otras les entregué bienes. Desde luego que no alcancé a pagarle a todos, ni a los bancos. A ellos también se les ofrecieron los mismos bienes y tampoco los recibieron. El Banco Ganadero hizo un avalúo de un lote de mi propiedad el cual superaba el valor de la deuda, yo no tuve el dinero para pagar el avalúo y el proceso de dación en pago se suspendió. Siempre he lamentado no poder cumplirle a ciertas personas que recibieron la noticia de mi fracaso con humildad y paciencia y que habiendo conocido la persecución contra nosotros se solidarizaron en lugar de dedicarse a hablar mal de mí como si lo hicieron algunos, aún habiéndoseles cancelado su deuda así fuera con bienes.

 

La situación económica mía era apremiante. Y se agravó en la medida en que debía pagar arriendo. Me atrasaba en el pago de pensiones en el Colegio, no reunía suficiente dinero para un mercado de modo que fiábamos en la tienda de la esquina frente a la unidad residencial, se acumulaban las cuentas de servicios públicos. No salíamos los fines de semana con los niños Sin embargo, mis honorarios y la ayuda de mi familia suplieron las necesidades, hasta cuando un nuevo contrato de asesoría y la evaluación de un proyecto para un amigo me sacaron de los retrasos del día a día.

 

Nuestra familia siempre vivió con holgura, casa propia, dos carros, inversiones en propiedad raíz, socios de club, finca de recreo y cabaña en la playa. Nos hacía falta el descanso del fin de semana en el campo. De modo que frecuentábamos el lote en el cerro de El Capiro entre Rionegro y La Ceja donde yo había llevado mis caballos y que había recibido en pago de honorarios años atrás. Fue una de las propiedades que ofrecí en pago pero nadie la quiso recibir.

 

Se nos ocurrió a mi esposa y a mí que ese era un lugar para la oración; en efecto, mandé a esculpir una imagen de La Inmaculada Concepción  para colocarla en ese lugar cuando Dios lo disponga. También hicimos un viacrucis a lo largo de la vía que conduce hasta el cerro. El caso es que pronto comprenderíamos que las cosas que algo valían para pagar y que no nos aceptaron, tomaron un valor infinito para el bienestar y la paz que es lo que finalmente cuenta en la vida.

 

LA PERSECUCION DE NUEVO. ME HACEN DETENER.

 

Mi esposa y yo pensamos que entregando lo nuestro, los delincuentes se aplacarían. Pronto continuarían acosándome por más plata pero yo no lograba recuperar un peso pues me dedicaba a la asesoría que me generaba los ingresos para vivir. La abogada poco logró recuperar porque en muchos casos los documentos no prestaban mérito ejecutivo, es decir no era fácilmente cobrable la deuda que representaban.

 

Un año después de yo haber puesto la denuncia en la fiscalía, me llamaron de la inspección de Policía del barrio el Poblado, para hacerle seguimiento al caso. Yo ya podía estar muerto pero sorpresivamente la justicia tomaba el caso, cosa que aún me servía para ir dejando evidencias. Jaime Ruiz se presentó ante la inspectora. Confesó su molestia por el monto de dinero que según él yo le había robado mediante engaños. La inspectora debía advertirle de abstenerse de cometer cualquier ilícito contra mí. Probablemente eso ayudó para que no hicieran nada todavía.

 

El 27 de Agosto de 2003 escribí a Nuestro Señor:

 

"Mis acreedores sufren por causa de mi infortunio. Dales tu luz para que encuentren soluciones. Tú sabes que no puedo ayudarles ahora. Se desesperan ante mí. Me preocupo pero tú eres Dios todopoderoso y me estás ayudando. Te pido que yo también pueda ayudarles.

 

Dios mío en ti confío."

 

El 29 de agosto llegaron de la fiscalía a mi oficina, preguntaron por mí y me detuvieron para investigarme.

 

Ese día escribí:

 

"No se si lo hubiera escrito pero tuve llamada de Jaime Ruiz muy angustiado esta semana. Hoy pensé en ir a su oficina................A las 5 P.M. el CTI de la fiscalía me detiene en la oficina por orden de captura de lo de Jaime Ruiz. Me asustó pero me tranquilizó el saber que es por el caso de Jaime Ruiz. Julio es muy solidario, me ayuda, me acompaña. Me parece extraño que a los que yo he denunciado no los detengan siquiera y a mí ni me habían llamado a versión libre.

 

Me llevan a los calabozos del CTI, Juan mi hermano consiguió abogado de inmediato. No duermo en toda la noche, hace frío a pesar de que Juan me consiguió algo cómodo. El lugar es decente y la compañía agradable. Pienso en todo. Me surgen ideas, actitudes, conclusiones. La primera, no se hace lo que uno quiere sino lo que las circunstancias determinen. No debo irme contra la corriente. Hágase Señor tu voluntad y que sea para mi bien. Pienso en mi esposa y los niños. Me da pena que pasen por esto. Deseo hablar con mi esposa pero no hay forma. Me parece que si lo que quieren es hacerme daño o hacerme sufrir no les debemos dar gusto. Debo empezar por ahí y no dejarme deprimir. Rezo creo que toda la noche."

 

En una nota le escribo a Gloria precisamente que no les debemos dar gusto a quienes gozan con el mal que nos quieren hacer.

 

El 30 de agosto escribí:

 

"Estoy trasnochado. Temprano llegan mi esposa y el hermano a traerme desayuno. El vigilante los deja entrar y puedo verla y abrazarla. La quiero mucho. Los niños van a creer que estoy viajando. Me traen un abogado, el abogado me prepara y me tranquiliza un poco. Llamo a mi mamá y a los niños. Una llamada de saludo sin explicaciones. Me conmovió escucharlos. Siento un vacío en el alma. A ti Señor te pido amor siempre y eso estoy sintiendo. A mi padre que lo tengas en la Gloria, a mi hijo, a mis hijas a mi mamá. Consuélala Dios mío. Dale valor y fortaleza. Concédeme la gracia de disfrutarlos pronto. Te pido esto Señor Jesucristo, por tu cruz que llevaste a cuestas. Jesús Nazareno dame la fortaleza que necesito para cargar mi cruz. Concédeme que esta nueva prueba termine ya. Dios mío dame tu paz en compañía de mi familia.

 

Organizo ideas para la indagatoria, estoy animado. Volvió mi esposa y me animé, nos animamos. Bendícenos Señor. Dios mío eres grande. Me distraigo rezando. Señor necesito estar contigo. Virgen Santísima acompáñame, guíame. Espíritu Santo dame tu luz y fe para pasar rápido esta prueba."

 

Al abogado le insistí en que se centrara en la absolución y que se preocupara menos de mi reclusión. Gloria me trajo el crucifijo y la biblia que le pedí.

 

El 31 de agosto escribí:

 

"Hoy domingo lo dedico a prepararme para la indagatoria. Me siento tranquilo y preparado. Me levanto con el deseo y el propósito de demostrar mi honestidad, eso me conseguirá la libertad."

 

El primero de septiembre asistí a la indagatoria, llevé escrita mi defensa. Aclaro todo. Di gracias a Dios por ese día.

 

En el texto escrito dejo constancia de mi gratitud por quienes confiaron sus dineros a mi cuidado por lo cual merecen que yo luche por pagarles. Precisamente al final de la indagatoria me pidieron que manifestara lo que tenía para decir en relación con la acusación por el delito de estafa y pronuncié las siguientes palabras:

 

"Mi comportamiento es honesto, soy un hombre de bien, que lucho ante las circunstancias con altura, con entereza, actué con el firme convencimiento de que si ya no podía recuperar cartera debía crear empresas y trabajar para pagar, que prefiero asumir el pago de todo lo que debo a utilizar medios agresivos o intimidatorios para cobrar, que prefiero también afrontar las dificultades económicas por las que estoy pasando y la presión de ellos legal e indebida que conseguir créditos sin respaldo para cubrir las obligaciones adquiridas con ellos. Respecto de la denunciante quiero expresarle mi preocupación permanente por su situación y mi deseo de poder ayudar a resolverla mediante mi idoneidad profesional. Lamento que la respuesta haya sido tan agresiva aunque la entiendo. Tengan ustedes la certeza de que trabajaré para que cuando tenga los recursos suficientes o genere al menos excedentes por encima de los necesarios para mi supervivencia digna y la de mis hijos, honre mis obligaciones con ellos para lo cual me basta una sola razón, porque un día fueron a mi oficina y me confiaron su dinero, su futuro y su bienestar, reclamo entonces plena libertad para desempeñarme en las actividades profesionales para las que soy competente y poder cumplir con este propósito esencial para mi vida y la de mis hijos."

 

MI CERCANIA A JESUCRISTO

 

Revelo lo que sucedió la noche del dos de septiembre frente al crucifijo tal como lo escribí al día siguiente.

 

El 3 de septiembre escribí:

 

"Ayer oré frente al crucifijo. Entre consciente e inconsciente te ofrecí mi alma y te pedí que yo hiciera algo por los presos. Surgieron las sugerencias que escribí y están colgadas en dos celdas por solicitud de los detenidos de la celda vecina. Y comprendí que tú moriste en la cruz para nuestra felicidad. Hoy leí el libro de los Números en la Biblia cuando Moisés curó a los que fueron picados por la serpiente con la vara que a lo alto tenía la serpiente de bronce y así tú dijiste a Nicodemo que el Hijo de Dios sería expuesto en la misma forma que esa serpiente para que quien lo mirara quedara curado.

 

Obras milagros continuos en mí..................Me siento curado. Te doy gracias. Tengo fe.

 

Vino el abogado y me comentó entre otras cosas que la secretaria de la fiscalía le hizo un elogio de mi indagatoria, lo cual me confirma mi estado de ánimo. Ahora con las pruebas se debe consolidar mi inocencia............ Me sorprende un cambio de celda para un rincón oscuro. No me sentí capaz de dormir aquí. Llamé al coordinador, me prometió ayuda. Los compañeros me ofrecen el lado de la puerta. Me oprime el pecho, sudo frío, así debe ser la claustrofobia. Para donde mire es aterrador, los muros, los mensajes escritos en ellos, procuro no mirar, miro hacia mí mismo, te invoco Señor, tu me vas a dar una enseñanza de esto, tu estás conmigo, no dejes que me aparte de ti, esta es una oración, recíbela Señor. No abandono tu crucifijo, estás conmigo.

 

Algo me ambiento. Vuelve el coordinador. Dice que está consultando a Seguridad y al médico. Yo ya estoy más tranquilo. Me pide un poco de paciencia. Tiene buen trato. Estoy al lado de la puerta. Creo que voy a pasar la prueba. Me controlo minuto a minuto. Me pongo a escribir esto porque no puedo leer y concentrarme en la lectura. Tampoco es tan horrible. Es solo que no me esperaba que de la celda donde estaba me pasaran a este rincón, sino que de ahí para la casa.

 

Hoy quería dedicarme a acordarme de mis niños, de esta experiencia cómo enriquecerlos con ella, pero aquí me da miedo pensarlos porque contrasta este cautiverio con la felicidad de ellos. Voy a intentarlo, probablemente llore, mejor Señor mío, Dios mío, me aferro a ti.

 

Señor, eres grande, contigo no hay nada qué temer. Ya me acomodo. Todos se disponen a acostarse. Yo no tengo sueño, sigo escribiendo. Me recuesto sobre la reja de la puerta, pienso que soy capaz de quedarme aquí sentado toda la noche. Voy a esperar a apagar la luz para notar el grado de oscuridad. Si está muy oscuro debo parar de escribir. La solución de la puerta me tranquilizó mucho. Pierdo mi paz, pierdo mi norte de repente. Ya es probablemente dos días lo que hace falta para regresar si Dios quiere, si tú lo permites, tú lo dispones todo. Sácame de aquí, dame la libertad. Vendrán nuevos días de amor. Este momento debo observar para aprender, todos estos muchachos humildes son eso, humildes. Estoy al lado de ellos, voy a dar este paso con humildad igual que ellos. Virgen Santísima, enséñame a ser humilde yo también, a recibir con humildad lo que pase en mi camino hacia Dios, hacia ti Dios mío.

 

Quiero detenerme en estas palabras, las palabras de humildad. La vida humilde que no es derrota, es aceptar nuestras limitaciones, cómo combinar tu gran misericordia con la que todo lo puedo y la humildad, es decir hacer todo por tu voluntad, lo cual me da ímpetu, seguridad, fe, certeza y al mismo tiempo tener la serenidad y la tranquilidad, la paz con la que tu lo puedes todo por tu amor. Dios mío ayúdame. Creo ilusiones; es mi esencia actuar con decisión cuando algo me propongo y ahora mas que nunca tengo un enorme compromiso. Que me dejen libre para intentarlo; las cosas venían muy bien.

 

Pienso en mi esposa, amor mío, la tengo presente, se merece una vida mejor que esto que está viviendo por mí. Ella sola es mi motivo para yo luchar, y mis hijos ni se diga. En este rincón Dios mío, no me dejes confundir ni dejar progresar en mí el engaño del pecado. Virgen Santísima tu humildad y la que aprendo hoy, es, tu sabes, el triunfo de Nuestro Señor Jesucristo.....................Acepto esta nueva prueba con humildad si así es necesario para que prevalezca la verdad, el bien, para que prevalezca el bien en mí.

Dios mío, este es el camino, el camino de tus enseñanzas. Soy uno de ellos tus hijos. Bendícenos Señor.

 

Tu Señor te hiciste uno de nosotros por tu amor y nos amaste hasta morir por nosotros. Estuviste con los humildes, predicaste para los humildes y solo los humildes alcanzan tu luz. Te doy gracias por tus enseñanzas, porque si no hubiera llegado hasta aquí, no estuviera completa mi experiencia hacia ti. Bendíceme Señor."

 

Las sugerencias que escribí, pretendían de un lado consolar a quien hubiera caído en el delito o hubiera ingresado allí inocente, encomendándose a Dios para que le devolviera la libertad y recomendaciones para hacer la vida más llevadera en unión de los demás compañeros de celda, por último les recomendaba mantener limpio el lugar. Una de las detenidas de la celda vecina a quien un compañero le leyó las sugerencias, pidió una copia y apreció de todo corazón lo allí escrito. Posteriormente se llevaría la copia para la cárcel del Buen Pastor.

 

Pasé el resto de semana detenido y solo el lunes siguiente salí.

 

LOS POBRES "PARAS"

 

Durante esa semana me enteré del porqué del cambio de celda esa noche. Habían detenido un grupo en una finca en Copacabana, al que acusaban de reclutar gente para el paramilitarismo, pues les encontraron armas y muchas hojas de vida. Había niñas menores de edad y hubo que darles la celda nuestra.

 

Al observarlos deduzco que están preparados para cualquier desgracia, y lo hacen con sorprendente naturalidad. Aceptan su condición de gente humilde, pobre y sonríen a pesar de la desgracia de estar en un proceso que los conduce a pagar condena. Detuvieron a un padre de familia y su hijo de unos catorce años, la novia del mismo señor y otras amigas, el mayordomo de la finca que era un campesino madrugador y los otros del grupo. En total eran once personas. El mayordomo a las 4:00 A.M se levantó, se bañó y se sentó en el suelo a esperar. A esa hora ya estaba listo para lo que fuera.

 

Para las niñas esto era un paseo. Se oían las risas desde la madrugada y los gritos llamando a sus amigos animándolos con su presencia allí. Ellas salieron ese mismo día y pude regresar a la celda.

 

El señor era el jefe y me dijo que el mayordomo no tenía nada que ver. También me dijo que  el patrón les pondría unos abogados para su defensa.

 

Era evidente que confiaban en su organización.

 

6 de septiembre de 2003.

 

"Este fin de semana quiero reflexionar muchas cosas. Comencé a pensar en que primero lucharé por mi absolución completa, luego buscaré un fallo que me exonere de pagar por caso de fuerza mayor, debido a hechos externos sobrevinientes por la crisis económica, la persecución indebida, la presión violenta por la cual pagué con mi apartamento, el carro y todo lo que tenía hasta quedar en la ruina. Hay que ponerle punto final a esto. Voy a comenzar una nueva vida, Dios mío, es tu luz la que brilla."

 

Salí libre de cargos a reanudar mis deberes. Con una experiencia nueva llena de pruebas pero de fortaleza, de amor por mi hogar, mi madre y mis hermanos, de enseñanzas, principalmente la comprensión de la humildad y del triunfo frente al mal  que me quisieron hacer, pero fundamentalmente la experiencia de mi encuentro con Cristo en mi condición de detenido.

 

SIGO DE LA MANO DE DIOS

 

11 de octubre de 2003

 

Si todo, absolutamente todo lo que hago, lo hago por tu voluntad, con sumisión a tus designios, con mucho amor por todo y por todos, voy a encontrarte en cada instante de mi vida y nada mas importa. Así sea.

 

24 de octubre de 2003

 

Gracias Señor, infinitas gracias porque cuando me puse a tu voluntad nunca me imaginé que me despertaras porque ni siquiera sabía que estaba dormido.

 

Me siento a plenitud.

 

7 de noviembre de 2003

 

Tengo autorización para hacer el viacrucis del Capiro de parte del padre Guillermo de la iglesia de San Cayetano en La Ceja. Esa iglesia fue construida hace 35 años y yo llevé un ladrillo para su construcción.

 

9 de noviembre de 2003

 

En la Eucaristía se celebró la fundación del primer templo, y en la tarde llevamos el viacrucis al Capiro. El viacrucis es también un templo. Fue un programa corto con los niños pero estuvieron motivados y nosotros quedamos satisfechos por haber concluido una misión.

 

SE REANUDA EL PELIGRO DE MUERTE

 

Pero la persecución no terminó con haberme hecho detener por la fiscalía. Desde principios de diciembre gente extraña pasó por mi oficina a buscarme. Por la voluntad de Dios me ausenté en esa época de la oficina para asesorar a otras dos empresas. Un día estaba yo en el momento en que preguntaron por mí y la secretaria me negó, aunque me vieron, no me conocían y pensaron que yo era un cliente.

 

Ante tal amenaza, esta vez yo no decidí hacer nada distinto a evitar mi presencia en la oficina, pero no sería por mucho tiempo más. A finales de enero siguiente, los bandidos que según me dijeron, pertenecían  a la oficina de cobros de Envigado, al mando de alias Don Daniel, la oficina de cobros  más temida de la organización paramilitar, me transmitieron su intención de hablar conmigo, a través de un amigo a quien de nuevo estaba yo asesorando en sus negocios. Envigado es la ciudad donde vivía el extinto capo de la mafia Pablo Escobar Gaviria, desde donde dominaba el país con sus negocios ilícitos y su terrorismo, y donde finalmente estuvo recluido en la finca que él mismo escogió para su reclusión.

 

Acordé reunirme con ellos el miércoles 28 de enero en el Centro Comercial San Diego. Llevé documentos, entre ellos la defensa ante la fiscalía. Eran dos hombres, uno, blanco de unos 40 años, de baja estatura y contextura gruesa, el otro, un mulato, flaco, de unos 1.75 metros de estatura, que fue quien más habló y quien finalmente dijo que yo sabía cómo eran las cosas en Medellín, que fuera consiguiendo la plata para el viernes, que ellos transmitirían todo lo que hablamos al jefe y lo que él decidiera se hacía.

 

Ahora quien me juzgaría era el hampa organizada de Medellín, uno de los brazos armados del paramilitarismo, su policía secreta, su "Gestapo", la organización que se sabe que estaba al mando de alias Don Berna, finalmente, el criminal mas temido después de Pablo Escobar, según se dice. Lo que significa que si no aparecía la plata pagaría con mi vida.

 

Estos bandidos son los antiguos sicarios de Pablo Escobar que después conformaron los llamados "Pepes", o perseguidos por Pablo Escobar, quienes se le revelaron por sus impuestos para su guerra terrorista.

 

La famosa oficina de cobros de Envigado era la encargada de los ajustes de cuenta entre los mafiosos y paramilitares, unidos en torno del negocio de la droga en Colombia.

 

Mis acreedores no quisieron aceptar nunca la posibilidad de que evidentemente yo estaba quebrado, sino que me había robado su plata, o que los había engañado. Es difícil entender que un monto tan grande de dinero se pierda, pero basta con entender el efecto de la crisis financiera y su magnitud para entenderlo. Ellos lo ignoraron diciendo que siempre hubo crisis.

 

EL DESPLAZAMIENTO

 

El caso es que yo no me quise someter a la justicia del hampa. Al día siguiente abandoné la ciudad. Para no levantar sospechas enviamos los niños al colegio y los recogimos antes de terminar la jornada escolar. Informamos a las directivas que nos íbamos por motivos de seguridad. Salimos en el carro con lo indispensable con destino supuestamente, Ecuador, donde vive un primo mío. Ese día en la mañana recogí un pago de honorarios y mi hermana me dio otro tanto, tenía $ 2.500.000.00 para viajar.

 

Mi esposa lloró con un inmenso dolor en el alma. Mis acreedores tuvieron mucho tiempo para averiguar mi infortunio, fueron testigos de las malas inversiones, conocieron a varios de mis deudores, presenciaron mis esfuerzos por recuperar el dinero, se negaron a un acuerdo de reestructuración o acuerdo de acreedores para garantizar el pago, recibieron lo que quedaba de mi patrimonio, me demandaron ante la fiscalía y me hicieron detener, pero no contentos con la demostración legal de mi inocencia, me mandaron los bandidos, razón por la que ahora huíamos del peligro de que yo muriera asesinado. Mi esposa sí vivió nuestras carencias y mi esfuerzo por la supervivencia después de una quiebra económica, vivió mi obsesión por buscar oportunidades de negocios para pagar mis deudas, mi terquedad al insistir en oportunidades de negocio para pagar en lugar de conseguir un empleo y solucionar nuestro problema familiar y ella fue garante de mi promesa de pagar con la casa de ella y de nuestros hijos y dio su firma y la desalojó con inmenso dolor por dejar a sus hijos sin techo. Pero todo fue en vano. Ni ese gesto que significó nuestra ruina fue valorado, porque para ellos solo significó haber recuperado una parte, para ellos insignificante, del monto comprometido.

 

De nuevo había que hacer de “tripas corazón” para que los niños no tuvieran ninguna alteración; el viaje lo convertimos en paseo. Se les explicó que nos íbamos por motivos de seguridad lo que en Medellín no es nada extraño, varias compañeritas del colegio muy cercanas a nuestras hijas vivieron algo parecido, o amenazas de secuestro, o secuestro de algún miembro de la familia, por lo cual ya no podían seguir exponiéndose en Medellín.

 

Salimos por la carretera que de Medellín conduce a la ciudad de Cali, salida hacia  Ecuador. En el camino Vicky mi hermana nos llamó al celular, nos recomendó quedarnos dos o tres días en el eje cafetero, lugar turístico por sus parques de diversiones y sus fincas cafeteras convertidas en hoteles, pensando en los niños para evitarles el impacto de su desalojo, de su despojo, de su desarraigo, de tan humillante situación.

 

El carro era pequeño, un mazda 323 con motor de 1.300 c.c., donde solo cabían los maletines con la ropa. En el estadero Tipintá cerca de la Pintada, paramos para que mis tres niños, en edades de 12, 10 y 6 años, se bañaran en la piscina y se cambiaran el uniforme del colegio. En la ciudad de Calarcá cerca de Armenia, la capital del Departamento del Quindío, conseguimos un hotel y nos quedamos hasta el día sábado.

 

Nos desplazamos a los parques con los niños, admiramos el desarrollo turístico y vial de la zona, las atenciones y variedad de programas. Fue un excelente esparcimiento que logró sustraernos de nuestras trágicas condiciones. Dios es Grande y generoso. Los niños recuerdan el paseo  complacidos.

 

Mientras tanto, yo hacía contactos para localizarnos en algún lugar. El primo mío del Ecuador estaba enfermísimo a causa de una malaria y lo tenían en cuidados intensivos. Mi tía quien viajó por esos días estuvo auscultando condiciones para nosotros irnos, pero nos recomendó por ahora irnos para Bogotá, ciudad bastante grande, con buenas oportunidades laborales para mí y donde trabajan varios compañeros míos de otras épocas. Pensamos igualmente en viajar a los EEUU, pero no contábamos con recursos económicos suficientes, sumado a las dificultades de un país lejano y totalmente extraño para nuestros hijos.

 

Optamos por la ciudad de Bogotá. Hice contacto con un amigo quien comenzó a buscarnos casa. Para el domingo ya nos había visto una opción. Viajamos el sábado y entrando a la ciudad por la calle 80, una amiga de mi esposa nos indicó un edificio de aparta-suites donde nos alojamos el primer día. Un lugar muy confortable. Haber llegado a Bogotá con la perspectiva de establecernos allá, fue reconfortante para mí. Yo conocía bien la ciudad, había estudiado mi carrera profesional allá y por razones de trabajo la frecuentaba bastante, además, la ciudad y la gente habían cambiado muchísimo debido al impacto del transporte masivo Transmilenio, en la calidad de vida de la población Había una decisión tomada y se trataba de colocar todo mi ser en el propósito de establecernos adecuadamente. Primero, conseguir casa, luego los colegios y después mi trabajo y el de mi esposa. Lograríamos una vida normal.

 

Así fue. Al día siguiente vimos la casa y nos quedamos en ella. Totalmente amoblada. Ya llevamos tres años viviendo allí. Un lugar campestre no imaginado, con la vista sobre uno de los valles más lindos de la sabana de Bogotá. Bendito sea Dios que todo lo dispone para nuestra felicidad. Nuevamente El. Yo era una mariposa aleteando en un charco de aceite. El me cogió, me sacudió y me sopló para que volara.

 

A los quince días los niños estaban estudiando y yo tardé solo un mes y 26 días para conseguir desempeñarme socialmente en mi profesión.

 

PROTECCION ESTATAL

 

La seriedad de la amenaza de muerte y el tamaño de la organización paramilitar en Colombia ameritaban buscar seguridad. Por esa razón pensamos primero en abandonar el país, pero al optar por establecernos en Bogotá, hice contacto al más alto nivel, uno de los hombres mas cercanos al Presidente de la República, a quien puse al tanto de mi situación y quien me condujo hacia el Director Nacional del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS.

 

El Das tiene el relato de lo sucedido con nombres propios. Sin embargo, me hicieron recomendaciones sobre la seguridad que yo mismo debo guardar, pues aunque se tenga conocimiento de los autores de la amenaza, al igual que la tiene la fiscalía, por la brutalidad que ellos puedan cometer al atentar contra mi vida, no se garantiza que paguen por ella y en cambio yo si pierdo mi vida y mi familia sufriría mi falta.

 

Me consolé con sentirme atendido.

 

También he estado atento como es lógico, a la evolución de las negociaciones del gobierno con esa organización; por ese entonces escribí el documento que circulé entre algunas personas cercanas y otras de la dirigencia nacional.

 

PAZ CON LOS PARAMILITARES. CONTRIBUCION AL DEBATE.

 

  1. Porqué negociar?
  2. Qué negociar.
  3. Qué debe pretender la sociedad colombiana?
  4. A qué debemos estar dispuestos?

 

  1. Porqué negociar?

 

El gobierno nacional como representante de todos los colombianos que hemos sido víctimas directa o indirectamente de la guerra irregular interna, está llevando a cabo conversaciones que deben perseguir acuerdos de paz. Es decir acuerdos sobre desmovilización y reinserción sustentados en leyes que amparen dichos acuerdos.

 

Tales conversaciones son un hecho político de la mayor trascendencia porque ni más ni menos buscan poner fin a una organización criminal jamás vista en nuestra historia y solo comparable a las guerrillas colombianas que no se quedan atrás. Dicha organización criminal ha sido posible por la gran contribución del narcotráfico y de sus patrocinadores, los más prósperos narcotraficantes del país, además claro está de muchos propietarios de fincas productivas y hasta de recreo, y en general, de comerciantes y pequeños empresarios. Es pues una organización inmensamente rica.

 

Su poder se sustenta en una organización militar que se alimenta de la delincuencia común heredera del sicariato de los tiempos de terror del capo Pablo Escobar, y que ha sustituido al estado en la defensa de los ciudadanos frente a las guerrillas y también como juez en conflictos personales, donde sus determinaciones se acogen por las partes o se muere una de ellas. Es ahí donde la ley de ellos se confunde con la ley del crimen, o la ley del hampa, o la ley de los bandidos que terminan haciendo lo que les parece, o lo que es lo mismo lo que les convenga económicamente o lo que les da la gana. Es pues una organización criminal inmensamente poderosa.

 

Resumo; son inmensamente ricos y poderosos.

 

Este monstruo es ya incontrolable y más vale que el gobierno les ayude a sus gestores a derribarlo si esa es su voluntad porque se les salió de las manos. Esa es la razón por la cual hay que negociar.

 

  1. Qué negociar?

 

Digamos que el gobierno de un lado, cobra por los daños causados a la sociedad y a las víctimas del paramilitarismo y ellos cobran por su contribución al desalojo de las guerrillas de los lugares donde ellos operan, al fin y al cabo muchos ciudadanos les agradecen la defensa que el estado no les ha garantizado. De ahí que de lo que el gobierno está cobrando, debe descontarse lo que ellos ya le han pagado. Se está negociando porque ambas partes están cobrando, por lo tanto ambas partes deben pagar.

 

La sociedad puede pagar otorgando reducciones de penas a quienes revelen sus crímenes y delitos con la condición de que si delinquen después de ser beneficiarios de la reducción, dicha reducción se anule y tengan que purgar sus penas completas y que los delitos que no revelen y se demuestre su culpabilidad no sean objeto de reducción de dichas penas.

 

Las organizaciones paramilitares pueden pagar desmontando el narcotráfico que controlan y el de sus patrocinadores y entregando las tierras que del negocio de su guerra y del narcotráfico han derivado ellos y los narcotraficantes

 

Un acuerdo así, si demuestra el patriotismo y el sacrificio que da mérito hasta a un indulto y hasta una corona de laurel para el “patriota Castaño”. Falta ver que compromisos hay entre paras y narcotraficantes y delincuentes que lo impidan porque ahí está el punto grave del asunto: La infortunada simbiosis de las tres clases de delincuentes que engendró al monstruo.

 

Enunciar la negociación en forma tan simple ayuda, pero hay que reconocer la complejidad del tema para llegar algún día a acuerdos satisfactorios.

 

  1. Qué debe pretender la sociedad colombiana?

 

Los colombianos debemos exigir la paz. Tanto al gobierno como a las organizaciones al margen de la ley.

 

Si van a negociar ambos deben comprometerse a garantizar la paz. Por tal razón, los paramilitares tienen que reconocer que el lucro personal derivado de su guerra y del narcotráfico adquiriendo grandes extensiones de tierra, desalojando a campesinos y muchas más adquiridas mediante intimidación, no son ningún trofeo ni botín de guerra sino el fruto de sus actividades ilícitas. Si no entregan esas tierras no habrá paz. Pues más se demoran en firmar un acuerdo con el gobierno para que se constituya un nuevo ejército anti- ex paras o se creen argumentos demasiado fuertes que justifiquen un apoyo popular a las guerrillas. Además las tierras son su aporte económico para rehabilitar sus tropas hacia la reinserción a la vida civil.

 

Estamos hablando entonces de un paso gigantesco hacia la civilización de nuestro país, y hacia la redención económica de miles de familias campesinas beneficiarias de las tierras que se repartan. Redención

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