Drive es sutil e inteligente, fría y calculadora. Una película que logra procesar durante su metraje una atmósfera bohemia pero intrigante, capaz de encontrar un clímax frenético y avasallador, con magníficas escenas de persecusión y otras de una innegable cuantía sentimental sin rozar lo absurdo o ridículo. Drive genera tensión. Un film de extraño manejo del ritmo, que tras una introducción adrenalínica baja su nivel hasta unos 30 minutos posteriores, donde de ahí en adelante todo resulta atractivo. Drive consigue trabajar una mezcla homogénea de estilos que unidos compenetran perfectamente y en pantalla resultan grandiosos. Una historia que se torna distinta y emocionante con sus giros fantásticos.

Ryan Gosling es un conductor, un hombre solitario del que no se sabe nada, o muy poco en realidad. Un chico inteligente, meditabundo, sobrio y de buenos modales. Indagar más allá en la personalidad del mismo es como realizar un trabajo que nos llevaría tiempo, porque el director no lo hace. De este "conductor" podemos sacar muchas lecturas; quizá un pasado oscuro y tenebroso hace que se plantee la posibilidad de haberse mudado a Los Ángeles para rehacer su vida, pero en realidad solo lo intuimos, porque nunca se revela nada. Este "conductor" reinvindica a aquel "héroe" que busca hacer las cosas bien, con un talento innato, oscuro y especial. Gosling es una especie de justiciero, que atraído y en cierto modo comprometido con la urgente situación de su nueva familia amiga, se ve inmiscuido por voluntad propia en tratar de ayudar para solucionar un problema.

Drive es una película de emociones y sensaciones, no solo se limita a presentarnos grandes persecusiones, acción o sangre, sino que trasciende en una historia marcada por el dolor y la aventura innegable del hacer cotidiano. Una película con estilo, que no "copia" aquellos fervorosos años ochenta, sino al contrario, les rinde un cauto y explícito homenaje.

Nicolas Winding Refn realiza una dirección excelente en cada escena. Hay un halo místico que envuelve toda la trama, el espectador se compenetra con la historia y se adueña de lo que se presenta. Siempre se busca el encuadre perfecto, hacer que el espectador sienta a los personajes (en especial a Gosling) para que así capturamos su esencia. Mulligan está magnífica, en el papel de una ama de casa algo sufrida, paciente y amante a la vez, que siente o empieza a sentir una atracción por ese personaje tan raro interpretado por un soberbio Ryan Gosling. ***Spoiler: El romance que surge entre ambos es tan atractivo que se consume en la escena del ascensor donde ambos personajes se rinden ante un beso que entrega magia y esplendor, y a la vez se conjuga con la consiguiente parte donde a forma de paradoja, el "conductor" rivaliza con otro personaje y termina en una escena violenta y una Carey Mulligan asustada. Una contradicción sublime, de un poderio visual enorme. Fin de Spoiler

Y es que eso es Drive además, un baile sensual y visual que se captura ferozmente en todas las escenas y que acompañado de esa música que es sencillamente brillante, se vuelve una experiencia vertiginosa y meramente artística, una combinación excelente. Y hablando de música no solo me remito a las piezas de canciones que Winding Refn inyecta al metraje, sino a las simples melodías que suenan en diferentes escenas, tan poderososas, enérgicas y emocionantes. Un grandisimo trabajo de Angelo Baladamenti (incluyendo las apariciones de la exquisita BSO de The Social Network).

Todo el reparto de Drive consigue destacarse y juntos convierten la película en un verdadero deleite de personajes diversos, valientes, tramposos y embusteros. Albert Brooks y Bryan Craston están espléndidos cada uno.

Drive es una apasionante película, tan artística y bella que emociona. Transmite energía y vida. Nos envuelve en una historia violenta, pero bella y artística a la vez. Un relato heroico sin precedentes. Altamente recomendada.

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