Crisis

Toda la vida escuchando lo de las crisis de la edad. Todo parece un meme constante. Que si la crisis de los 20, la crisis de los 30 que si la crisis de los 40, y que si la crisis de los 50. Pues, sinceramente, es una memez. ¡Anda, mira, tiene la misma raíz de meme!

¿Cómo puede ser que estas crisis de la edad se repitan constantemente y la ciencialidad no tenga el antídoto? ¿Cómo puede ser que no se rompa el círculo o el cuadrado vicioso de las crisis de la edad? ¿Cómo puede ser que todo el mundo acepte las crisis de la edad, e incluso se preparen, y nos preparen para ellas? ¿Cómo puede ser que no cambiemos estas fases de las crisis de la edad tan, tan … ridículas que fomentan los intereses de unos pocos y la perdición de unos “cuantos millones de muchos”? No me laten, no me vibran, no me saben las crisis de la edad… 

¡Qué galbana me está dando esto de las crisis de la edad!

 

 

¿Los otros animales tienen crisis?

Si yo te digo que no existen las crisis de la edad, que todo es producto de tu imaginación, de la mía y de la mayoría, ¿podrías entender que las hemos creado entre todos? Que es un invento más para “emponderar” a los que realizan marketing con tus neuronas para conseguir sus sueños, no los de todos, los suyos. Mientras, todos, por supervivencia de la mala, acatamos sus órdenes. ¡Ufff!

Si todos despertáramos o, al menos, la inmensa minoría apostara por la inmensa mayoría, algo bueno, muy bueno, sucedería.

¿Alguien tiene una explicación sentimental, lógica o ilógica o de otra dimensión sobre las crisis de la edad? Sería capaz de reprogramar mis radares para captar otras ondas que fueran capaces de sorprenderme como esa niña pequeña inocente y pura como Alicia, y dejarme llevar hasta el infinito, sin miedo, sin expectativas ni programación…con el alma de quien cae de la nada en un lugar custodiado por seres desalmados, desangelados y desposeídos de humanidad.

Sin embargo, desde mi limitada visión, sé que hay una ventana diferente por donde salir de estas crisis de la edad, y de otras. Al parecer, la cerradura de la puerta está oxidada y bloqueada, y nos hemos olvidado de la contraseña. ¡Ay, por Dios! ¡Mejor salgo corriendo por la tercera ventana!

La inocencia es el paraíso

LA TERCERA VENTANA

En mi mundo hay tres ventanas: una está a la derecha, otra a la izquierda, y la tercera en el centro de algún lugar de mí; pero, no la veo con ojos mundanos. La siento. Cada vez que asomo, crece en mí la certeza y, expectante, descubro mundos que ni imaginaba.

Y, sin darme cuenta, impulsada por una suave brisa que me envuelve, me dejo llevar para mecerme en la infinitud de su serenidad.

Ahora, la ventana se abre cada día para seguir disfrutando de la eternidad.

Ya no la puedo cerrar.

I believe

Las crisis

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