La crisis de los cuarenta

Dos aspectos son claves a la hora de afrontar la llegada de los temidos cuarenta años, el optimismo y el buen humor. Esto ayudará a afrontar de mejor modo los cambios que se producen en el cuerpo tanto a nivel físico como a nivel psicológico.

Según se va aproximando la mágica para algunos y temida para otros, edad de los cuarenta, es frecuente que empiecen a producirse  cambios que afectan tanto a los hombres como a las mujeres. Los que se identifican más fácilmente son los físicos y cada persona es capaz de vivirlos en función de las características que tenga. Lo que no quita que también  influyan los aspectos psicológicos que pueden ser vividos con cierto temor a lo desconocido.

 Surge el pánico y llega la crisis de los cuarenta

Se empieza a ser conscientes de que el futuro puede ser incierto, y eso conlleva que aparezca el miedo y la inseguridad. También puede pasar que de repente se tenga la sensación de que se ha perdido el control y es que ver como se aumenta de peso puede resultar muy duro, o que la vista ya no es igual que la que se tenía antes, o que la piel ya no tiene la misma firmeza, estos procesos pueden llegar a ser verdaderamente aterradores. 

Todo esto se puede producir porque se tiene la sensación de que el envejecimiento ya está cercano, es cuando el pánico se comienza a notar. Es cuando surgen las dudas existenciales. Se suele hacer un balance de todo lo vivido hasta este momento, aparecen preguntas sobre si se está sabiendo vivir la vida, o solo se está contemplando el paso de los días. A partir de este momento es cuando la crisis de los cuarenta ya está en plena ebullición. Es entonces cuando se toman decisiones que pueden ser drásticas, en ocasiones se suele acertar en otras no tanto, pero que tienen mucho que ver con el deseo de cambiar las cosas que no gustan. 

Tener sentido del humor es la clave

La risa es una de las cosas más maravillosas de la vida y, saber reírse aporta mútiples beneficios a la salud. Es importante aprender a reeducarse y tratar de buscar la parte divertida de los acontecimientos que suceden a diario, se trata de un reto divertido que aportará mucha alegría y optimismo ante la vida. Si se cambia la visión que se tiene de uno mismo, es posible que se sea más ancho de caderas, y que se tenga que utilizar otro tipo de ropa, pero la experiencia de lo vivido es lo más maravilloso que se tiene.

Se calcula que a los cuarenta años ya se ha vivido la mitad de la vida y se han tenido muchas experiencias. Algunas de ellas habrán sido dolorosas y habrán dejado huella. Se trata de recuperar el optimismo. Y aprender a pensar de manera positiva.

Saber reírse cada día

Lo mejor que se puede hacer es tratar de quitarle hierro a todo cuanto sucede a diario e intentar centrarse en vivir el día a día con optimismo, es el mejor modo de disfrutar de la vida plenamente. El día que cada uno haya aprendido a reírse de sí mismo a carcajadas habrá madurado un poco más. 

 

 

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