Subí al taxi con el afán de todos los días. A medida que el recorrido se realizaba, me di cuenta  que el conductor escuchaba  un cantante con voz agradable y el mensaje profundo que te va transformando el pensamiento hasta armonizar las emociones. Cuando tome conciencia comprendí que eran melodías cristianas que hablaban del amor, de la presencia de Cristo, de Dios en tu vida. Observé al señor conductor;  su amable expresión, su gentileza y su calidez humana al hacerlo descubrí  mi espíritu en una apacible calma del apuro cotidiano. Imaginé entonces a los creyentes cristianos y católicos esos que se compenetran profundamente  con la filosofía y las enseñanzas, haciendo que toda su vida, su familia, su trabajo,  sus comportamientos sean guiados por sus prácticas.  Recordé mi infancia y juventud acompañando a mi madre a la iglesia del barrio, emocionándome por hermosas canciones y sintiendo una inmensa vocación de servicio a todos.  

Después recordé los  Bhakti yoga  con sus exteriorizaciones devocionales de  kirtan a Krisnha, a Visnu, a Rama  siempre yendo más allá de cualquier idea o teoría, de la razón hacia la manifestación externa de comportamientos de éxtasis en la vida. Contagiando su conexión a los transeúntes y espectadores que se acercaban curiosos a observarles en la calle o en sus centros de meditación. Visualicé los devotos que visitan los ashram en la India, en sus países  practicando las enseñanzas del gurú que muestra el camino de rectitud, de bienaventuranza y ascensión. Recordé mis andanzas por la meditación yogi en Ananda Marga y en el grupo Sai, hallé el mismo impulso de servicio a los demás.

Creyentes y devotos  los mismos y los diferentes. Unidos por la conexión del corazón hacia lo espiritual. Andando diferentes formas de creencias, en contextos occidentales u orientales, con variados colores en el vestir blanco, morado, naranja, azul. Con símbolos de diversas geometrías la cruz, el Tao, la Svástica, el Om. Con conceptos de deidades disímiles en sus historias, en su forma, en sus construcciones, rituales y similares en su esencia y propósito por alcanzar.  Recordé mi propio Yo conectando con la conciencia, en mi cuerpo, en mis maneras de venerar y expandiendo  luz a través del servicio a la humanidad.  Soy un creyente, Soy un Devoto, Soy siempre sencilla, maravillosa y trascendentemente YO.

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