La creacion de riqueza y el monopolio de la información.

                            

Leyendo un artículo sobre la economía doméstica me vino a la mente algunos conceptos al respecto, aprendidos luego de varios años y varios libros relacionados a la economía y a la formación de riqueza. Entre las ideas que comparto y partiendo de la premisa que las personas con mayor nivel educativo acceden a mejores ingresos, tengo el convencimiento de afirmar que la falta de inclusión de temas relevantes de educación financiera en los programas curriculares ordinarios de las escuelas y colegios secundarios públicos, es un acto inmoral. A esta inmoralidad le agrego también la ausencia de contenido educativo sobre los temas jurídicos mas usuales y relevantes socialmente para el ejercicio y defensa de nuestros derechos y la falta de una masificada, eficaz, actual y adecuada instrucción en informática.

Siendo la educación la herramienta a través de la cual adquirimos no solamente cultura general para poder departir en alguna reunión, sino aquella que nos permite obtener los conceptos intelectuales y las respuestas experimentales necesarias para trabajar y procurar para nosotros y nuestras familias los elementos indispensables de la subsistencia, realmente abstraer del contexto académico básico de cada país y sobre todo de los menos desarrollados, , a estas tres esferas vitales de la realidad humana de estos tiempos (finanzas, conceptos jurídico-procesales y tecnología), es literalmente un genocidio.

Y si el término genocidio les parece exagerado, basta analizar que no es casual que en los sectores mas carentes existe mayor incidencia de muertes por: desnutrición, epidemias, embarazos adolescentes, abortos, drogas, alcohol, violencia familiar, riñas callejeras, e innumerables accidentes domésticos luctuosos debido a la falta de recursos, a la desinformación, al desamparo social y a las miserables condiciones de vida.

Las clases altas, están protegidas porque no solo tienen acceso a todo tipo de información, sino que inciden directamente en su creación. Ellos son los hacedores, tanto de las normas o leyes cómo de los recursos tecnológicos y las reglas que rigen el juego financiero.  De allí que los ricos sean cada vez más ricos ya que  obviamente éstas reglas, recursos y leyes están hechas a medida de sus necesidades y aplicadas para que jueguen totalmente a su favor.

Un ejemplo patente fue el caso del rescate financiero a los Bancos en EE.UU. en el marco de la pasada crisis global, para el cual el tesoro nacional de ese país aportó aproximadamente U$S 700.000.000, cifra que permitiría ampliamente superar el hambre mundial si se aplicara, claro está, a la resolución de este problema.

La clase media, por lo general, es la que sigue la corriente y compra el pack ya armado, es decir la que acata las leyes, “consume el producto” y se encuadra en las directivas que vienen “de arriba”. Son aquellos que, por ejemplo, obedeciendo ciegamente a las políticas consumistas en auge, se endeudan con las tarjetas de crédito, los préstamos personales y las hipotecas, hasta terminar hipotecando su futuro y el de sus hijos. No obstante tienen acceso a la información aunque limitado. Son aquellos a quienes, en su mayoría, se les entreabren las puertas de la riqueza pero solo para que, soñando con ingresar, dejen sus esfuerzos en el dintel de cada cuenta en la que depositaron sus mas caros anhelos.

Y demás está decir que las clases pobres son las que realmente sufren los estragos de la ignorancia, las carencias y la desigualdad. Son las que llevan sobre su espalda las marcas, a todas luces injustas, de estas reglas de ”justicia social”. Las que no tienen ni la posibilidad de imaginar un mejor futuro, a quienes se les restringe el acceso a la información, al conocimiento de sus derechos, a tecnología y a la formación para operarla y obviamente a quienes se les niega fundamentalmente la posibilidad no ya de vivir sino de poder sobrevivir.

Y en cuanto a la formación financiera o contable, que utilidad le pueden dar quienes no saben discernir a qué se denomina capital, interés, qué es un activo o como se asienta un haber, si para ellos (para el que puede), el capital lo constituye su jornal diario, traducido como el mísero valor que la sociedad le da al trabajo de sus manos o a la curva de su espalda. El único interés que su capital le rinde es la bendición de tener HOY el pan para sus hijos; su único activo (si no se desvalorizó a costa de penas) es la fe en Dios y su balance es simple, en el debe “todo” y en el “haber” muy, muy poco.

Está bien, es importante y necesario saber llevar contablemente la economía doméstica, no es ese el tema, lo que pasa es que me molesta que el saber, la educación y los conocimientos realmente efectivos y generadores de bienestar, sean selectos; porque tengo la firme convicción de que no se puede ser feliz en medio de infelices, por eso mis respetos van a quienes generosamente ofrecen, a quien lo necesite, luz, apertura mental y sabiduría. Porque creo que lo que nos expulsó del edén no fue comer del fruto árbol del bien y del mal (el conocimiento) sino el egoísmo de no compartirlo.

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