La cotidianidad, es la realidad más certera que nos embarga.

No temerás, siempre veré lo mejor de vos, a pesar de esmerarte en hablarme de lo mejor de otros, de otras dedicatorias de tus textos, en los que nunca aparezco; seguiré ahí, solo porque me seguirá encantando conocer cada vez más, quién eres.

Nos levantaremos cada mañana, unas en medio de un largo beso que haga levantar todo en nuestros cuerpos, otras tal vez, será un beso robado, y otras tocaré tu rostro para sonreír y decirte, buenos días amor, aunque amanezcas malhumorado, como suele ocurrirte, solo que tal vez, algunas veces, te detengas de tu letargo, y vuelvas a la cama para susurrarme palabras salvajes, mientras me abrazas.

Algunas veces te prepararé un desayuno rápido, otras, tal vez más esmerado, otras tal vez tú quieras hacerlo, y otras tal vez ninguno lo haga.

Saldrás en ese viejo armatroste de dos llantas, que para vos resulta mejor que Rocinante, a tu arduo trabajo de buscar la vida en medio de lo estéril. Yo me quedaré y escribiré, con la dulce seguridad de tu regreso; a veces suspiraré al pensarte, otras tal vez estarás simplemente ahí en mí, en esa bóveda de mi alma que has llenado con sutileza y dulzura, TAL VEZ yo de cuando en cuando, piense en tus deficiencias y hasta en ciertos excesos, pero al final de la mañana, cada día, nos seguiremos queriendo.

Tú me pensarás sin decirme, o te acordarás de mí a ratos, en medio de tus rituales diarios; tal vez más veces de las que creemos, nos sentiremos afortunados de tenernos; tal vez otras veces, dudarás de la decisión compartida de este camino que andaremos a tientas del deseo, en los linderos de una choza que haremos nuestra. Tal vez, también yo dudaré de cuando en cuando, y tú me sorprenderás con tu certeza, de maneras que solo tú sabes.

Algunas veces almorzaremos juntos, tal vez en un silencio compartido, explorándolo como la mejor victoria tranquila de saberse ciertos. Otras, tomaremos algún otro rumbo, en conversaciones de siempre, o en conjugaciones posibles, y en algunas ocasiones te sorprenderás, para bien o para mal, con los inventos culinarios que inspira la rutina de cocinar para alguien que se ama.

Las noches pasarán tranquilas, en medio de somnolencias, y pasiones que conocemos, y de vez en cuando, seguro nos agotaremos hasta de las que aún no conocemos; pero la mayoría de ellas, dormiremos compartiendo entrelazados, o sueltos, un lecho que guardará la promesa de la calma limpia de la valentía.

TAL VEZ seguirás trayendo al final del día, el pan, ahora a casa, y algunas frutas, verduras, y cereales, para llenar la alacena, tal vez algunas noches no hablaremos, porque prefiramos sumirnos en los delirios solitarios de la lectura, la escritura, alguna película, o simplemente la preparación de lo necesario para la vida del día siguiente; y quizás, hasta nos permitamos compartir esos delirios privados, convirtiéndoles en sencillos encantos juntos.

Algunas veces posiblemente caminemos por esas calles, que sabes me nutren de felicidad, o te animes a ir a alguna película con el desafío de no dormirte, o quizás nos tomemos de la mano mientras lo haces. Quizás emprendamos algún viaje de los que tanto hablamos, vayamos a alguna visita familiar juntos, y tu mamá descanse tranquila, por saber que tendrás una mujer que no solo te pasará un agua, sino sus alas si las requieres; también quizás, compremos algo que creamos es necesario para vivir mejor, y nos brindemos un regalo solo por el capricho de dárnoslo.

Seguramente habrá días o noches difíciles, cuando asalte la discordia, o la debilidad, y QUIZAS sigamos encontrando formas para comprendernos y aceptarnos, solo por la gratitud de compartir nuestros límites, y haberlos desafiado juntos.

TAL VEZ en medio de todo, te sorprendas de vez en cuando, al sentirte feliz y pleno, y quizás me sorprenda de encontrarte perfecto, aún cuando te duermas mientras te leo, o te relato lo que quiero contarte.

De pronto aprenderás a escucharme, y yo aprenderé que tu silencio, tus variantes de ánimo, te pertenecen sin amenazarme. Y quizás, sigas escribiendo, como me dijiste del escritor, para que te quiera más.

Con el tiempo el miedo cesará, y la cotidianidad aclarará tus dudas, y me inspirará a vencer mis incertidumbres con tus besos.

¿Te he dicho que sos maravilloso?, lo eres, eres un hombre dulcemente encantador, sencillamente maravilloso, lleno de amor sin notarlo mucho, tan sexy en medio de los años que te abruman pero que te hacen adorable, cautivante en tu mirada que no se esfuma.

La cotidianidad será la rutina que nos permitamos, no siempre se llenará de grandes conversaciones, o de tremendas exploraciones verticales y horizontales, aún cuando ellas la engalanen. La cotidianidad puede ser tan solo saber que una mujer te espera, que cada día cree en ti; y que tú, hombre estás ahí, a pesar de todo.

Tal vez, en este camino, lleguen todos estos quizás; o tal vez, nunca pasen; ¿quién diría que estaríamos en esta historia juntos?, por ello podemos decir ¿quién puede asegurarnos, qué pasará?.

Cuando demos el paso hacia el después, nos tomaremos de la mano firmes; o nos despediremos para siempre, con la dulzura de lo que sí fue.

tal vez, quizás

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: