Hola amigos, hoy quiero referirme a un tema muy importante que un orador o cualquier persona que deba expresarse ante cualquier público, tiene que tomar muy en cuenta. No es cosa fácil dirigirse a un escenario, el orador tiene que hacer buen uso de muchas técnicas, y tiene que tener un entrenamiento permanente si realmente se quiere destacar y que se le recuerde siempre como un excelente orador.

A través de este medio, les estoy llevando parte de esas técnicas de mi curso LA ORATORIA, EL ARTE DE HABLAR EN PUBLICO.

Uno de los aspectos que debemos cuidar, es el referente a las costumbres y manías del ORADOR que ocasionan la desatención del público. Los Psicólogos suelen deir que nuestros hábitos son normas de conducta que hemos establecido, de tal modo  que nuestras reacciones se han convertido prácticamente en actos inconscientes o automáticos, y algunos de esos hábitos pueden llegar a ser sumamente exasperantes.

Cada individuo, posee peculiaridades personales llamadas amaneramientos o manías las cuales influyen en la impresión que la gente tiene de cada uno de nosotros. Nuestra labor como Instructores o Profesores es captar en los participantes, a través de los ejercicios practicos del curso, sus costumbres o manías y tratar de erradicarlas.

A continuación voy a mencionarles y a comentarles algunas de las manías más comunes que se pueden observar en oradores, Educadores y dirigentes públicos:

  1.  Frotarse el mentón o la barbilla.
  2. Halar o estirarse su nariz.
  3. tocarse las orejas.
  4. arreglerse los puños de la camisa
  5. Estar moviendo el lápiz o bolígrafo. Recuerdo en una oportunidaden una reunión o consejo de Profesores estaba invitado el Presidente del Colegio de Licenciados, y cuando comenzó a hablar sobre el motivo de su presencia en mi Institución, enseguida tomó un lapicero  y comenzó a moverlo y a hundir la parte superior q hace salir la punta del lapicero, produciendo el sonido del clik, click. Yo no podía concentrarme en lo que decía el colega por el ruidoso clik, de manera que con todo respeto le interrumpí y le dije que por favor dejara el lapicero quieto ya que no podía concentarme con ese ruido. Lo cual hizo de inmediato. Al final de su disertación me pidió disculpas y estaba realmente apenado.
  6. Alisarse las cejas.
  7. Frotarse las manos. Esto demuestra mucho nerviosismo. Las manos solo se usan para moverlas de acuerdo a la disertación.
  8. Sonar las monedas, almacenadas en el bolsillo.Nunca se deben colocar las manos dentro de los bolsillos para nada. Recuerdo una vez que fuÍ a un concierto de un tenor muy reconocido en mi país, luego que interpretó la primera canción habló un poco de ella y de su experiencia musical, lo que me llamó mucho la atención fué que a medida que hablaba metió su mano en la chaqueta y tocaba no sé que cosa, pero la movía y la movía y realmente me distrajo, y asi fué en cada una de las canciones, yo me preguntaba que sería lo que el señor artista tocaba en su chaqueta, lo cierto fué que me demostró nerviosismo al hablarle al público.
  9. Ponerse a contempar el techo, mientras está hablando. Terrible, es notorio el nerviosismo. La vista debe dirigirse al público.  A nadie en particular .
  10. Ponerse a mirar el piso del aula, taller o escenario.
  11. Mostrar nerviosismo. El público ahora es más exigente y capta enseguida cuando el orador está nervioso. Para eso es el entrenamiento que mencioné antes. Hay que erradicar el miedo escénico, y eso se logra con prácticas diarias.
  12. Andar de un lado hacia el otro. Demuestra inseguridad.
  13. Arreglarse el nudo de la corbata.
  14. Arreglarse los pendientes o zarcillos.
  15. Balancear la punta del pié.
  16. Hacer oscilar o girar una cadena o llavero.  
  17. Ajustarse los lentes.  Es demasiado común esta manía y exasperante. Un dirigente político de mi País tiene esa costumbre  y le he contado más de cincuenta veces esa mania. Es muy notoria y distractora.
  18. Estirar la correa o pulsera del reloj. jugar con el puntero y/ o marcador de tinta. Alisarse el cabello. Colocar los dedos y/ o la palma de la mano sobre los labios. Apoyarse sobre el escritorio y/ o la silla  de la cátedra.
  19. Rascarse los genitales.
  20. Mascar chicle. Gravísimo, nunca, pero nunca se debe mascar nada durante la exposición y menos ante una cámara de televisión.
  21. Retocarse el maquillaje facial. Rascarse los oídos. Comerse las uñas.
  22. Fumar en el recinto.

      Tenga en cuenta que los participantes observarán sus manías en lugar de concentrarse en lo que Usted dice. La mayoría de los Oradores que tienen que pararse frente a un grupo para hablar o enseñar, olvidan por completo lo que hacen mientras permanecen allí. El único que puede corregir estos detalles o efectos distractores. es quien procura percatarse de ellos. Una falta ocasional o esporádica  no es nada grave; pero la reincidencia en las manías hace que  a un Orador, instructor o dirigente público se le conozca más por sus defectos que por sus virtudes.

Asi que amigos, a poner en práctica este aspecto, percátese de sus hábitos y corriga los que considere le pueden afectar en el futuro, observe a los demás y corrígalos, respetuosamente por supuesto.

Muchas gracias.  

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