Desde la antigüedad, la leche se ha usado para nutrir y embellecer la piel. ¿Quién no ha oído hablar de los famosos baños en leche de burra de Cleopatra?

En la actualidad, cada día son más los productos cosméticos que la integran en su composición.

La leche deja la piel flexible y suave, además de contribuir eficazmente a retener su humedad y reconstituir su barrera hidrolipídica natural.

Algunas recetas hechas en casa.-

- Para pieles muy secas o castigadas, existe una estupenda mascarilla facial muy sencilla de preparar: se mezclan dos cucharadas de leche en polvo, una clara de huevo y una cucharadita de nata líquida. Este preparado se aplica sobre la piel limpia y se deja actuar al menos durante diez minutos. Los resultados son espectaculares.

- Un simple yogur natural extendido sobre eritemas solares o eccemas cutáneos, tiene muchas propiedades antiinflamatorias e hidratantes y ejerce una importante acción antibacteriana y regeneradora sobre la piel.

- Si se desea experimentar el gran placer que supone un baño de leche, debe mezclarse un cuarto de litro de leche entera con una cucharada sopera de aceite de germen de trigo y diez gotas de aceite de coco. Las pieles sensibles, infantiles o con problemas de alergia, lo agradecerán especialmente.

Una advertencia.-

No es conveniente que las personas con alergia a la lactosa lleven a cabo estos tratamientos ya que pueden experimentar alguna reacción alérgica.

Otras leches con aplicaciones cosméticas.-

- La leche de cabra: Aporta suavidad y acelera la regeneración celular.

- La leche de burra: Muy utilizada en la antigüedad, comienza a reaparecer en los últimos tiempos como ingrediente de jabones, ya que es un poderoso tensor y humectante de la epidermis.

- Leche de camello: También se utiliza cada vez más con fines cosméticos. Con un contenido tres veces mayor en vitamina C que la leche de vaca, es idónea para los cuidados de belleza.

 

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